En el artículo de hoy quiero presentarte la Comunicación No Violenta -CNV en adelante-. Aunque de entrada el nombre no sea muy acertado al estar descrito en negativo, la CNV, también llamada Comunicación Colaborativa o Compasiva (personalmente me quedo con colaborativa), es una herramienta para fomentar relaciones sanas con base en una comunicación simétrica, asertiva y empática.

La CNV como tal, fue ideada por Marshall Rosenberg, mediador, educador y terapeuta con larga trayectoria que buscaba encontrar un sistema para utilizar una comunicación más asertiva y coherente con nuestros valores personales. De esta forma podremos ser más libres y evitar una comunicación tóxica o teñida por las emociones que no nos estaba permitiendo entendernos aún queriéndolo.

Los 4 pasos para una comunicación No Violenta

Estos cuatro pasos te permitirán ordenar y presentar de manera sistemática aquello que necesitas transmitir a tu interlocutor en el momento en que hay emociones de por medio que podrían enturbiar el mensaje.

“Presentamos un ejemplo de cada uno de estos pasos para poder verlo en acción y ejemplificar su explicación. En nuestro ejemplo imaginamos la escena de dos amigas que quedan solas y una de ellas quiere comentarle a la otra un comportamiento que le sentó mal de ella”.

El primero de ellos es describir objetivamente lo sucedido. Se trata de que con la justa inhibición y reflexión seamos capaces de exponer nuestra realidad, para que el otro pueda entender de dónde viene nuestra reacción. Muchas veces el foco del problema se deriva de este primer punto, ya que no se comparte la misma percepción de la realidad y no sabemos tampoco comunicar esta diferencia clave.

1- Observación de los hechos:

”Sabes María, hay una cosa que te quería comentar. Recuerdas el otro día que estuvimos con unos amigos y reímos tanto en casa de Lucía. Pues bien, en uno de esos momentos en grupo, compartiste con todos ellos un secreto que te había confiado sólo a ti.”

La segunda parte es la puramente emocional. Esta explica e implica al otro diciendo cómo le ha hecho sentir el episodio descrito en el paso anterior. En esta parte dejamos la visión objetiva y utilizamos nuestra auto-observación para poder identificar y contarle con palabras simples qué es lo que estamos sintiendo en este momento. En este punto entra en juego la capacidad empática de nuestro interlocutor, que no puede darse por descontado, y es necesario para que la conversación sea bidireccional.

2- Expresión de los sentimientos:

“Esto me hizo sentir bastante incómoda y avergonzada. De repente un tema que ni siquiera yo misma acabo de gestionar, estaba expuesto a todo el grupo y todos lo comentaban libremente. Desde entonces que me siento bastante decepcionada y triste contigo.”

El siguiente paso para expresarnos según la Comunicación No Violenta sería decir qué es lo que necesito para no sentirme así. Ya te he explicado cómo me siento y ahora te cuento cómo me gustaría sentirme en situaciones similares de cara al futuro. Se hace desde una visión más global y no se repara tanto en el detalle de lo recientemente sucedido, sino que se hace una proyección a largo plazo.

3- Expresión de las necesidades:

”Si te lo conté a ti en secreto, es porque eres mi amiga, y necesito saber que te puedo explicar mis problemas y dudas sin exponerme al juicio de nadie más. Debo poder confiar en ti.”

Finalmente, realizamos una petición formal a nuestro interlocutor a modo de plan de acción y compromiso para poder avanzar en este aspecto y que no quede todo en un simple intercambio de percepciones y creencias.

4- Formulación de la petición:

“Así que por favor te pido que no vuelvas a desvelar un secreto que te he contado solo a ti delante de todo el grupo.”

Si desde esta comunicación honesta la amiga sabe aceptar lo que le está transmitiendo su amiga, las dos podrán disfrutar de una amistad plena y fuerte.

Como ves en la Comunicación No Violenta se practica tanto la asertividad de uno mismo para poder exponer nuestra posición respecto al tema, como también se pide empatía por parte del otro para poder comprender y aceptar otras percepciones y creencias.

Este tipo de escenas te las puedes encontrar tanto en tu vida personal como en el entorno organizacional. ¿Cuántas veces al tratar de solucionar un problema lo agravamos un poquito más haciendo todavía más difícil la convivencia? Comenzar a practicar estos 4 sencillos pasos pueden ayudarte muchísimo a mejorar y consolidar tus relaciones. El reto de la Comunicación NO Violenta empieza…Ya!

Cristian Díaz Gifra. Alquimista de la Felicidad & Psicólogo en Humanas Salud Organizacional

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