La absenta, apodada la Fée Verte (‘El hada verde’), es un licor producto de la destilación alcohólica de la Artemisia Absinthium, una planta de sabor amargo, razón por la que se servía con un terrón de azúcar. Al verter agua, gota a gota en la absenta a través del terrón de azúcar en la copa, el líquido se enturbiaba inmediatamente por la precipitación de sustancias que se hallaban en suspensión en el alcohol, entre ellas la tuyona, que ejercía una poderosa acción tóxica sobre el cerebro (el grado alcohólico podía alcanzar un 68%).

A pesar de tener un origen suizo, este licor se popularizó a finales del siglo XIX en toda Francia debido al bajo precio que tenía, lo que hizo que las clases con menos recursos tuvieran una bebida alcohólica de alta graduación, muy económica y al alcance de todo el mundo.

La incursión de los artistas de más renombre en la vida nocturna de París  llegó también acompañada  de la absenta, convirtiéndose rápidamente en el licor preferido entre todos aquellos que vivían la noche parisina, la “Belle Époque” . A la absenta  se le atribuye la esclavización y ulterior destrucción de la mente de toda una generación de artistas y escritores. Vicent Van Gogh, Arthur Rimbaud, Charles Baudelaire, Paul Gauguin, Henri de Toulouse-Lautrec, Oscar Wilde y Alesteir Crowley eran bebedores empedernidos de absenta, a cuyos efectos alucinógenos se atribuían todo tipo de conductas depravadas.

Antes de alcanzar esa popularidad como bebida de fácil consumo, la absenta se había estado utilizando como remedio medicinal y se suministraba en pequeñas dosis entre la tropa del ejército francés, ya que se creía que tenía efectos antitérmicos y ayudaba a bajar la fiebre de los enfermos.  Alejandro Dumas (1802-1870) llegó a afirmar que la absenta había matado a más soldados franceses en el norte de África que las balas árabes.

El origen del absentismo: así nace la palabra

El consumo  de absenta creció espectacularmente a principios del siglo XX, en 1910 se consumieron en Francia 36 millones de litros, alarmando a los vinateros, quienes veían disminuir sus ventas de vino. Paralelamente, se demostró que su ingestión continuada producía alucinaciones, convulsiones y un deterioro intelectual irreversible. Apareció una nueva enfermedad, el absentismo. Los obreros dejaron de ir a las fábricas y muchos crímenes se cometieron bajo la influencia de esta bebida. Ante la alarma suscitada, el gobierno francés la prohibió en 1915.

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