En la concepción del tiempo a lo largo de la historia existen dos tendencias principales. Ambas formas de concebirlo están muy relacionadas con la forma en que la persona interacciona con el mundo que le rodea y, como no, con su forma espiritual de vivirlo.

La forma occidental de ver el tiempo es lineal, histórica. El tiempo es una sucesión de sucesos que se desarrollan unos a continuación de otros, generalmente con un principio de causalidad que los origina. Es una concepción de una religión como la judeo-cristiana (y también la musulmana, ya que todas parten del mismo “primer fiel” que es Abrahán) en la que la actuación de Dios en la historia es importante. Dios, en primer lugar es creador y después es un ser atento y celoso de sus criaturas. Dios actúa en la historia y estos han de ser hechos únicos e irrepetibles. Por eso, nuestra concepción del tiempo es lineal. Una línea recta en la que marcamos hitos: el Big Bang, la extinción de los dinosaurios, el año 0 para el comienzo de nuestra era, nuestra fecha de nacimiento, etc.

La concepción oriental del tiempo es cíclica. A cada vida le sigue otro nuevo renacer, otra vida, en este mundo o en otro. Un eterno retorno que no está totalmente desligado del ciclo anterior, sino que las acciones realizadas nos pueden ayudar a mejorar nuestro “estatus” con una buena  reencarnación o quizá a empeorar, como dicen los vedas, y reencarnarnos en un ser inferior. Este continuo sucederse de vidas está marcado por la ley del Karma, que te devuelve lo que te mereces en función de cómo te has comportado.

¿El tiempo pasa o la historia se repite?

Desde el punto de vista científico no nos podemos decantar por ninguna de las opciones, hasta el punto que hay científicos que indican que el tiempo no existe, simplemente es un forma en la que la mente capta los cambios.

Nuestra teoría más plausible es que hubo una gran explosión inicial, el big bang y que a partir de allí el universo está en expansión. Esto puede parecer una concepción lineal. Hay un inicio y es posible que haya un final. Pero no es tan sencillo, porque nadie sabe decir qué hubo antes del big bang ni que pasará más adelante, si cuando termine de expandirse el universo volverá a contraerse para otra vez volver a un único punto y que haya lugar a una nueva explosión inicial. Esta es una concepción cíclica sin acabar de perder la linealidad.

En definitiva, ¿qué es tiempo?

Así que… ¿Cómo es el tiempo? Yo no puedo afirmarlo.  Pero sé una cosa. Cada segundo, cada minuto que pasa se va. Y no vuelve. No vuelve, al menos en el estado, en la vida en la que estoy ahora. Por eso es importante vivir el presente y el ahora. Ser conscientes de nuestro ser y de nuestro estar aquí. Y con esto no me estoy refiriendo a esa mentalidad utilitarista que hemos vivido muchos años de no perder el tiempo y aprovecharlo para seguir siendo competitivos en “la selva del mundo laboral”, en la cual si no estás atento, te comen. No, no me refiero a eso, sino a la otra forma de aprovechar el tiempo.

El tiempo de calidad es el tiempo que nos hace crecer y desarrollarnos. Es el tiempo que nos permite relacionarnos con el mundo de tú a tú y que nos motiva a realizarnos en nuestra vida. La teoría del Flow del Dr. Cskszentmihalyi básicamente nos habla de la relatividad del tiempo en el aspecto productivo y emocional. Cuando una actividad nos motiva y nos agrada. Cuando, incluso es un reto para nosotros, pero nos sentimos capacitados para superarlo, el tiempo vuela y las acciones y pensamientos se suceden sin pausa de una forma realmente generadora y productiva.

El tiempo es más que un fluir de los acontecimientos. Es una forma de relación del yo con el mundo. Estar aquí y ahora.

Es el momento de sentirse bien y hacer bien las cosas

Por eso, este es tu momento. Dedícate un ratito a verte en tu puesto de trabajo, en tu casa, tu grupo de amigos. Todos son momentos importantes para ti como ser individual y para las personas que te rodean en un mundo social y colectivo. Si esta mirada es satisfactoria… Estupendo. De todas formas, actualmente hay muchas herramientas para trabajar el bienestar personal, familiar y laboral:

  • Se puede trabajar en la mejora de las relaciones laborales entre todos los miembros integrantes de una empresa buscando crear empresas saludables.
  • Todos tenemos un líder en nuestro interior. Pero no siempre sabemos cómo ayudarlo a salir. Pero, ¿qué es lo más importante en la formación de un líder? En el siglo XX hemos conocido líderes que han arrastrado pueblos a la locura de masas. Pero hay otra manera de ser un líder.  Un líder con unos valores sólidos crea un equipo duradero y efectivo.
  • Las relaciones sociales y laborales pueden ser un trampolín que nos lance hacia el futuro, pero también, a veces, son un lastre que arrastramos en nuestra vida. Analizar el riesgo psicosocial y marcar estrategias son una herramienta de gran utilidad en las empresas.

En definitiva. Este es nuestro momento de parar, tomar un respiro y analizar si nuestro tiempo es pleno. Si, aunque nuestra historia sea la de una persona normal, en realidad somos personas con mayúsculas para los que están cerca de nosotros.

Vidal Garrido. Filósofo y Responsable de RSE

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