En este momento muchos de nosotros regresamos al trabajo. Después de haber disfrutado de unos días de vacaciones y olvidarnos de la rutina y compromisos laborales toca volver a coger el ritmo a la faena.

Este hecho, el regreso de las vacaciones, puede ser muy estresante para muchas personas. Más si cabe, si lo unimos a la vuelta al cole. Días frenéticos de quehaceres para enfrentar de nuevo la rutina laboral otro año más.

Es por este motivo que voy a plantear este artículo como un nuevo comienzo. Generalmente solemos hacernos los “buenos propósitos” con el año nuevo. Y ¿cuántos de nosotros los hemos cumplido?, ¿dónde quedan aquellas decisiones de primeros de año?: este año dejo de fumar, me anotaré al gimnasio y me pondré en forma, ahora sí me pongo con un nuevo idioma…sí, ¿dónde hemos dejado esos buenos propósitos?

Debemos admitir que ser constantes es uno de los mayores retos a los que nos enfrentamos, junto con la paciencia de obtener los resultados deseados. Antes aparece el desánimo, las excusas, cambiamos de prioridades…nos cuesta mucho mantener el foco cuando no logramos el objetivo deseado en un periodo relativamente corto de tiempo.

La cuestión es que siempre estamos cambiando, aunque no lo creamos cada día somos una persona nueva, o al menos tenemos la oportunidad de ser una persona “nueva”. Entonces, ¿nos quedamos con el desánimo de no haberlo logrado o dividimos la tarea para poder conseguir logros en un espacio de tiempo más corto e ir así automotivándonos?

Os propongo comenzar esta nueva etapa laboral con un nuevo objetivo. ¿Os habéis planteado alguna vez cuando vais a vuestro trabajo ser el mejor compañero de la oficina? Si buscamos con nuestras acciones de año nuevo sentirnos mejor, porqué no hacerlo con algo en lo que empleamos la mayor parte de nuestro tiempo, el trabajo, seguro que es mucho más fácil conseguirlo.

Imaginaros, si quiero ponerme en forma y decido anotarme a un gimnasio y entrenar, debo dedicarle como poco 3 horas a la semana. En un mes comenzaré a notarme mejor, pero ese tiempo debo ser constante y no fallar. Lo hacemos porque queremos ese resultado positivo, porque es bueno para nuestro cuerpo y nuestra mente, y por ende para todo el mundo que nos relacionemos.

Pues ahora imaginaros que decido entrenar ser el mejor compañero de trabajo, curiosamente tengo como mínimo 40 horas a la semana para practicar, ¿os animáis? Parece más fáicil. Seguro que os apetece llegar a casa cargados de energía, contentos, satisfechos con vuestro trabajo, ilusionados por los proyectos que compartís con los demás…

Igual nunca os lo habíais planteado, pero siempre hay una primera vez, y creedme que en esta cuestión los resultados pueden ser inmediatos.

¿Cómo hago para ser un buen compañero de trabajo?

Seguro que todos sabéis cómo os gusta que os traten en el trabajo y como no. Así que una norma básica puede ser trata a los demás como te gustaría que te tratasen a ti, en primer lugar, porque tu ejemplo marcará la diferencia.

Os daré cuatro pautas, hay muchas más acciones, pero iremos poco a poco. Si logramos interiorizar estos 4 comportamientos seguro que esta nueva etapa laboral será todo un éxito.

  1. Saluda y ofrece tu sonrisa a diario

¡Es gratis! Sí, no somos conscientes del valor que tiene un “buenos días”, estás reconociendo al otro, porque realmente es duro sentirse invisible. Y no seamos cabezotas y sigamos con el discurso, es que el otro no me saluda, ¿y tú? ¿Estás haciendo algo para que eso cambie?. Olvidaros de rangos y jerarquías, es educación, y nos da igual cómo sea el otro, se trata de cómo quiero ser YO.

Ah! y las neuronas espejo funcionan, es muy difícil que si tu muestras una sonrisa el otro no te sonría, porque es un reflejo. Así que adelante, sonríe, que además ayudarás a liberar endorfinas.

  1. Da las gracias y pide por favor

Hablamos mucho del reconocimiento, de dar feedback, y pensamos que nos toca dar un discurso al otro cada vez que da un paso. Es mucho más sencillo, agradecer y pedir las cosas por favor habla de nuestra humildad y respeto por el otro. No existe un cargo en la empresa que pueda saltarse esta premisa, porque estos gestos van en relación a la persona, bueno, quiero decir a los valores humanos de la persona. Y todos gustamos de sentirnos reconocidos y respetados por el otro. Así que probad estas palabras, no valen emoticonos, vibramos cuando las escuchamos y haremos vibrar al otro en la misma frecuencia.

  1. Ofrece tu ayuda

Todos hemos tenido un primer día en el trabajo, y nuestra impresión es muy distinta cuando nos ayudan a entender el funcionamiento de la empresa, del puesto de trabajo, nos indican donde está el baño, el comedor, etc…a cuando nos despachan con un “ya lo irás viendo”, aquí a ninguno nos han enseñado nada, hemos aprendido todos sobre la marcha.

Cuando alguien comparte su conocimiento nos sentimos bien, genera confianza. Si antes de decir “hasta mañana” nos preguntan si pueden echarnos una mano para terminar el trabajo nos sentimos respaldados, no estamos solos, somos equipo. Se trata de dar y recibir. Y no debemos tener miedo a pedir ayuda ni ofrecer ayuda, de eso va la colaboración. Y para que los proyectos crezcan y salgan bien es necesario colaborar.

  1. Menos quejas y más proactividad

Sí, sé que con esas 3 acciones mucho estaréis pensando que es imposible, así que he introducido esta 4º acción muy consciente de vuestras quejas, escusas y victimismo.

Os he hablado desde el principio de promover un cambio, y eso pasa por ser conscientes y trabajar. Así que esta es la oportunidad para abandonar esa idea de que es el otro el que debe cambiar y ser un buen compañero de trabajo porque yo ya lo soy.

¡Vamos a ser aún mejores compañeros de trabajo! Somos proactivos, y nos olvidaremos durante una temporada de la queja. En cuanto nos demos cuenta de que hemos caído en la queja nos “reseteamos” y volvemos a comenzar.

Este puede ser nuestro año, comencemos Septiembre con este reto, ser el mejor compañero de trabajo, ¿te animas?

Mónica Seara. CEO Humanas Salud Organizacional

 

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