A lo largo de mi vida profesional he visto muchos casos como este, distintas causas, diferentes palabras, pero un mismo significado. Solo tienes que mirar a tu alrededor y podrás reconocerlos, o tal vez lo hayas vivido en primera persona.

Jorge es un excelente profesional, apasionado, trabajador, alegre, comprometido, y, además, cumplidor de objetivos. Raro es el día que no sonríe y regala su tiempo, y su experiencia, a sus compañeros, pero a lo largo de toda esta semana ha llegado con una energía distinta (CONCIENCIA, prestar atención a los demás nos permitirá poder ayudarlos). Por ello, esta mañana me he reservado un tiempo para tomar un café con él. Siento que salir de la oficina le sentará bien.

A lo largo de estos años hemos ido construyendo una relación de confianza mutua (a pesar de ser su jefe directo), lo que facilita la comunicación y la hace más eficiente, porque podemos ir “al grano”. Jorge tiene un “problema” en casa, la relación con su mujer no va bien y todo apunta a que terminara en separación o divorcio. Por su mente pasan infinidad de cosas, la hipoteca de la casa que pagan entre los dos, el crédito del segundo coche, los niños, el futuro de su vida, el dolor de la ruptura después de tantos años, … infinidad de ideas relacionadas con su vida personal.

Como todo contenedor lleno, el trabajo pasa a ocupar un segundo plano, adaptándose según el espacio disponible. El dolor, la incertidumbre y el stress son demasiado intensos para poder concentrarse y dar el nivel que le ha llevado hasta la posición que ocupa. ¿Qué tenemos que hacer en casos como este? ¿Le tenemos que pedir que se disocie de su vida personal para que rinda “todo lo que se espera de él”? ¿Qué rol debemos poner por encima, el personal o el profesional?

Divorcio, cáncer, muerte de un familiar, problemas graves con los hijos, …, distintas palabras para una misma disyuntiva: ¿persona o profesional? Yo he visto empresas de todos los colores, pero lo cierto es que en momentos como estos es donde se ve el verdadero ser de tu jefe y de la compañía en la que trabajas.

Mi mirada es muy clara, Jorge es ante todo persona, ser humano, y solo por encima de esto se encuentra el rol profesional. Ambos son uno, indisociables, conectados para lo bueno y para lo malo. Jorge nos entregó su valor en el pasado, ahora la compañía y su jefe tiene que apoyarlo, acompañarlo, facilitarle el tránsito. Le ofrezco un proceso con uno de los coach externos con los que trabajamos. Es mi forma de decirle “estamos contigo, gracias por todo lo que nos has traído, te queremos con nosotros”. Además, le ofrezco tranquilidad y espacio “tomate tu tiempo, ahora lo más importante eres tú”.

La experiencia me ha demostrado que cuando uno da, de corazón sin esperar nada, siempre te lo devuelven con creces. Así es como nos quedamos sin “nuestro Jorge” durante un tiempo. Cuando volvió había crecido, y con él llevó a su equipo a un nivel más alto. ¡GRACIAS Jorge!

Nuestra responsabilidad como empresa, empieza al mirar a nuestros trabajadores como personas. Así pensamos también en nuestro negocio, porque no hay persona y profesional, no hay dos, sino uno. ¿Cómo te gustaría que te tratasen a ti en su lugar?

Jaume Gurt, Responsable de Valores en Humanas Salud Organizacional

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