En el ámbito de la gestión de personas la mayoría de las compañías suelen tener una serie de problemas que impiden que sus responsables puedan descansar todo lo bien que les gustaría hacerlo. Si preguntamos a cada uno de estos managers seguramente nos dirían que el principal problema que afecta a sus compañías es el absentismo. Pues bien, esto quiere decir que todavía no se han dado cuenta de que el presentismo es un problema mucho mayor que el absentismo. Si buscáramos la similitud entre este problema y una enfermedad, el resultado podría ser el que vemos en el título de este post “presentismo: el síndrome del trabajador desconectado”.

Seguramente la inseguridad laboral provocada por esta crisis, iniciada hace ya unos años, ha favorecido que las personas pasen más y más horas en su puesto de trabajo sin que esto tenga influencia en su productividad. Esta cultura del presentismo nos sonará un poco a todos y seguramente hemos vivido de cerca más de un caso. Pero hagamos una reflexión, ¿hemos sido alguna vez partícipes de esta cultura?.

Actualmente todavía hay jefes que piensan que las personas más comprometidas con su empresa son aquellas que más “calientan su silla” delante del ordenador. Dedicar más horas a nuestros trabajos rara vez hace que nuestra curva de productividad se dispare sino más bien todo lo contrario.

¿Qué podemos hacer contra el presentismo?

Nos encontramos ante un problema de mucha importancia. Los datos recogidos en el IV informe de Adecco sobre absentismo indican que el 46% de las empresas encuestadas sobre prácticas presentistas indica que detectan en sus empleados alguna práctica de presentismo.

Este dato debe hacernos pensar, quizás sea un buen momento para hacernos preguntas sobre nuestros modelos de gestión y averiguar si nuestras estrategias son las correctas. Los modelos de gestión de personas utilizados en el siglo XX ya no son válidos en la actualidad, o no lo son en la mayoría de los casos. Como organizaciones debemos buscar un comportamiento más responsable de las personas aumentando su compromiso con nuestra organización. Si logramos alinear a las personas con los valores de nuestras compañías tendremos parte del camino recorrido. Las personas sentirán como suyos nuestros logros.

Cada vez más escuchamos hablar sobre Engagement Corporativo. Este término se refiere al compromiso de las personas con la compañía en la que prestan sus servicios. El Engagement es una variable o KPI muy interesante a nivel interno y su relación con la cuenta de resultados es cada vez mayor.

Medidas de lucha contra el presentismo

No es tarea fácil que las personas se impliquen en los retos de nuestras organizaciones pero la transparencia y claridad de nuestra área directiva ayudará a conseguirlo. Debemos ser coherentes con nuestra realidad cuando estamos comunicando los objetivos de la compañía, las reglas y los valores.

Otro elemento que debemos incorporar a nuestras organizaciones para cuidar la salud y el bienestar laboral de nuestros empleados es la racionalización de horarios. Los horarios racionales nos permiten ajustar nuestra vida personal a la profesional, o lo que es lo mismo, nos permiten conciliar. Medidas tan simples como los horarios flexibles de entrada y salida y la reducción  de las pausas a la hora de la comida hacen que las jornadas laborales no se extiendan más allá de las 17:00 horas.

Los horarios muchas veces nos impiden compaginar nuestra vida personal y profesional. Desde las compañías debemos ser más conscientes de que no se puede separar lo personal de lo profesional, las personas no podemos olvidarnos de nuestras familias. La racionalización de horarios eleva el compromiso de la personas, incrementa su productividad, disminuye la rotación, se reduce el consumo energético,…son tantas las ventajas que creo que es mejor que lo descubráis vosotros mismos.

Por último, es muy importante saber lo que quieren nuestros trabajadores porque así podremos elevar su Engagement. Si queremos apostar por la felicidad de las personas, saber cuáles son las causas de su infelicidad o frustración nos será de gran ayuda en nuestro cometido. Situar a las personas en el centro es una estrategia de éxito.

La empatía ayuda a generar entornos saludables

Si deseas que el equipo del que eres responsable sea el mejor, debes dirigir primero a cada persona. Uno de los secretos de los buenos managers es conocer en profundidad las capacidades y limitaciones de cada uno de los miembros de su equipo. La empatía es muy importante cuando quieres crear entornos saludables de trabajo. Nos permite ponernos en la situación emocional de las personas a las que nos estamos dirigiendo. Es por tanto, un aspecto clave para saber llegar a tu equipo. No te limites a oír, debes escuchar de forma activa a las personas.

Deja de mirar mal a la gente que sale a su hora e iniciar un cambio, el paso de la cultura de la presencia a la cultura de la excelencia. Desde nuestras organizaciones debemos fomentar horarios mucho más humanos, esto nos ayudará a ser más productivos y competitivos en nuestros mercados.

En esta época de constante cambio que nos ha tocado vivir, las personas son una de las pocas fuentes de ventaja competitiva. Entonces, ¿por qué no les damos la importancia que de verdad se merecen?

Javi Martínez. Gestor Identidad Digital Humanas Salud Organizacional

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