Hemos entrado de lleno en el período estival, y quién más quien menos está de vacaciones o pensando en ellas, el ritmo de trabajo ya no es el mismo, igual es el calor, pero sobre todo que la mente comienza a querer desconectar, dejar el trabajo.

La cuestión es que muchos de nosotros, antes de irse de vacaciones tiene las peores semanas de trabajo, me refiero a que las semanas previas es donde más tarea realizamos, y eso pensando en dejar todo cerrado para que no haya problemas en nuestra ausencia, o a lo sumo que no nos encontremos desbordados a nuestra vuelta, así que cuando llega el día deseado estamos realmente agotados.

Las vacaciones están planteadas para desconectar del trabajo, descansar, divertirse, reponer energía…pero a veces se convierten en un momento más de estrés. Y aquí debo hacer unas pequeñas diferencias, entre las vacaciones de las personas que no tienen familia y las que sí.

En el último caso, las vacaciones más que fuente de descanso pueden convertirse en fuente de conflicto y estrés, comenzando por el momento en que los niños dejan de tener colegio y uno sigue con su jornada laboral. Creo que costará mucho que las guarderías sean un elemento obligatorio en las empresas, o campamentos de verano para los hijos de los empleados…así que los padres, antes de que lleguen sus vacaciones, comienzan a hacer malabares con las de sus hijos. Convirtiéndose así el verano en la época más difícil de gestionar de todo el año.

Cuando no se tiene familia puede resultar más fácil hacer vacaciones, pero igual tampoco es así, porque para escoger turnos suele primarse a las personas con familia, y parece sensato, pero afloran de este modo conflictos entre los empleados, porque de algún modo se discrimina a quien no tiene familia en favor de quien sí la tiene, e igual esa persona no tiene hijos, pero si pareja y quiere cuadrar sus vacaciones con ella, o padres a los que cuidar en vacaciones, o simplemente quiere los mismos derechos que sus compañeros, poder elegir sus vacaciones.

Pero ahora entro en el proceso de descompresión, sí, me refiero a que antes de hacer cualquier otra cosa es necesario descansar un poco…y no me refiero a coger un coche para hacer 1000km, o un avión para cruzarse el mundo, eso sigue generando adrenalina, esta vez con un estado de ánimo positivo, porque es lo que llevamos ansiando todo el año, pero no nos engañemos, esta parte todavía no significa descansar. Que no vayas a trabajar, o no pienses en el trabajo no significa que el estrés no esté pululando a tu alrededor.

Con este post simplemente quiero lanzaros una pequeña reflexión, ¿utilizas las vacaciones para descansar y desconectar o cuando regresas al trabajo estás más cansado que el día que apagaste tu ordenador? ¿Tienes esa sensación de que necesitas otras vacaciones para descansar de las que has hecho ahora?

 “Nadie necesita más unas vacaciones que el que acaba de tenerlas”. Elbert Hubbard.

Estamos muy poco acostumbrados a no hacer nada, a dejarnos llevar, a no planificar…nos falta improvisación, aventura, calma o permitirnos no hacer nada sin tener un sentimiento de culpa. El cuerpo y la mente también necesitan descanso, y parece que no sabemos dárselo, por eso muchas veces el se toma la licencia de pararnos, y así es como enfermamos en infinidad de ocasiones, cuando ya no puede más el cuerpo nos para.

¿No sé si habéis pasado por unos días de cama justo cuando llegan las vacaciones?, me refiero a que el día que tocaba comenzar las ansiadas vacaciones caemos enfermos, ¡y se va todo al traste! Pues eso es justamente lo que necesitábamos, parar, descansar, dormir, reajustarnos, cargar pilas…y sabiendo que las obligaciones laborales están fuera, el cuerpo sucumbe a sus necesidades, pide mimo, atención, descanso.

Cuando planteo esta pregunta ¿Sabes desconectar en vacaciones? me refiero a si sabes tomarte ese tiempo para ti, para reajustarte, para afilar el hacha…no desestimemos el tiempo real de descanso y desconexión. No lo confundamos con la insaciable necesidad de seguir activos para “no pensar” y justificarlo a nuestro convenir, yo necesito viajar o hacer actividades para desconectar.

Igual estas vacaciones son ideales para aprender a no hacer nada, ¿cuánto tiempo eres capaz de soportar en modo contemplativo? Cuánto margen te das para estar en modo “perezoso”. Nos puede el hacer, lo sé, me siento mal si no tengo planes, me invade una sensación de tiempo perdido, de vacaciones perdidas cuando no viajo…pero, ¿realmente es así?

 “Las vacaciones consisten en no tener nada que hacer y disponer de todo el día para hacerlo”. Robert Orben

Demosle una oportunidad a un momento de relax real, permítete unos días no pensar en lo que tienes que hacer y dejarte fluir, y si esto te incomoda entonces igual la pregunta es otra, ¿de qué huyes? Las vacaciones no deberían ser una huida, empleemos ese tiempo tan valioso en ser y no en hacer, ¿lo intentamos?

Por nuestra parte nos vemos en unas semanas, entramos en modo contemplativo y confiamos que vosotros disfrutéis de muchos momentos especiales! Feliz verano!

Mónica Seara. CEO Humanas Salud Organizacional

 

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