Hoy nos visita en nuestro Blog Montserrat, la creadora y fundadora del proyecto Vidas Auténticas. Su proyecto busca fomentar estilos de vida auténticos, es decir, formas de vivir en coherencia con lo que cada persona es realmente y le hace feliz. Le hemos pedido que nos dé sus mejores consejos para continuar siendo una persona humana detrás de nuestro puesto de trabajo.

Tras la euforia de haber estado tanto tiempo deseando una promoción laboral, ¡por fin! te comunican que eres la persona elegida para un puesto de responsabilidad en la que habrás de gestionar a un equipo y ser un puente estratégico con un nivel jerárquico superior, o directamente, con el consejo de dirección.

Comienzas tu nuevo puesto llena de razón… tu esfuerzo, tu talento, tu dedicación han sido reconocidas y te sientes valorada.  Empieza la batalla. El reto se presenta complicado y tú eres la persona elegida para llevarlo a cabo con éxito.  El sentimiento de realización es pleno.

Armada con toda tu ilusión, todo tu saber y hacer sobre gestión de equipos y asuntos técnicos, te encomiendas al cometido. Si la promoción ha sido interna, la amistad con ciertos colegas puede comenzar a resentirse; si has sido una reciente incorporación a empresa y administras un legado malogrado se te recibirá con cierta desconfianza, reojo y refilón: ¨a ver con qué sale esta¨.  De cualquier modo, habrás de ganarte la confianza de abajo y de arriba. Ésta última se logra con resultados, normalmente, la del equipo conlleva un trabajo laborioso, paciencia, liderazgo y firmeza.

Tres son los ¨dragones¨ de tu mazmorra que habrás de vencer antes de poder disfrutar del merecido puesto, o dicho en términos más espirituales, del Cielo en la Empresa:

El primer dragón es la información incompleta que tu equipo maneja y con la que juzga tus decisiones, actuaciones y forma de liderar.  La posición de mando intermedio supone tener acceso a una información confidencial que no puedes revelar y que explicaría muchas cosas si fuera pública… pero eso no es posible.  Surgen así los primeros conflictos, malentendidos y el famoso ¨no soporto a mi jefa, no entiendo cómo hace esto… si lo otro es obviamente mejor¨.  Adjuntamos a este dragón un silencioso, pero molesto añadido: esas miradas juiciosas de ciertas personas de tu equipo que claramente te gritan en silencio: ¨yo en tu puesto lo haría mucho mejor¨.

El segundo dragón es la incomprensión de tus superiores. En un gran número de ocasiones ellos sufren una presión aún mayor que la tuya, por lo que su respuesta habitual será:  ¨has sido la persona seleccionada para el puesto, así que confío en que lo harás bien…  (con gesto facial expresivo:  trata de que así sea porque mi dragón es aún más grande que el tuyo).  Podrán apoyarte más o menos, dependiendo de su capacidad de liderazgo, de si han logrado vencer sus propios retos o de su propia personalidad.

El tercer dragón es volverte una Jefa de libro, es decir, adoptar un modelo gerencial de ordeno y mando y aquí todos a callar.  Sin duda es fácil caer en este dragón. Parece que los tienes ¨a todos a raya¨, que todo está controlado y sientes que puedes lograr los resultados. El problema es que este tipo de gestión es sólo rentable a corto plazo; a medio-largo plazo te pasa una factura emocional y personal muy elevada; ya que conlleva un desgaste enorme que pone en riesgo tu propia salud física y mental… y la de tu equipo. A mayores enrarece y perjudica seriamente el clima laboral de la empresa, y el rendimiento acaba siendo bajo tanto por tu parte, como por la de tu equipo que literalmente ¨odia a su jefa¨

Tranquila, aunque los dragones sean grandes y feos, las armas infalibles para vencerlos residen en saber distanciarse emocionalmente del puesto (tú no eres lo que haces, ni el título de tu puesto… ¡eres una persona humana!); delegar y confiar más en tu equipo de forma que los hagas partícipes y útiles (les pagan para pensar, dar soluciones, esforzarse y merecerse un ascenso… así que ¡déjales un poco a ellos también! ¡no lo hagas tú todo!… y si no lo hacen correctamente pues tendrás la excusa perfecta para acallar esa molesta mirada silenciosa o para desarrollar el capital humano mediante valiosas lecciones de  aprendizaje que puedes usar a tu favor en un teambuilding).

Ser capaz de transformar una situación caótica para ti, en una situación complicada a resolver por parte de ellos; por ejemplo, si esa persona de mirada silenciosa entiende que lo haría mejor que tú… dale la oportunidad de tomar decisiones y de vivir un poquito tu día a día. La reacción será o de angustia o de ilusión. En cualquier caso, las probabilidades de ganarte su respeto se disparan al infinito. Esta es la oportunidad perfecta para apoyarles o reconocerles.

Calma, AUTO- LIDERAZGO, y mucho amor propio son las claves para vencer esos dragones. Te permitirán no acabar con un síndrome de ¨burn out¨ serio.  El ser consciente de que eres una persona humana detrás de tu puesto es la llave al Cielo. Te auto-permitirás fallar, caer mal, ser criticada, mostrar tu sombra y no lograr resultados… y todo está bien porque estás haciendo lo humanamente posible a tu alcance; eso sí, siempre desde un sano equilibrio entre auto-mejora constante y auto-exigencia.

Así somos los humanos: imperfectos.  Así somos los humanos: luz y sombra.  Así eres tú: humana

Montserrat Rodríguez, Neuro-Coach y fundadora del proyecto Vidas Auténticas

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