Trabajar por objetivos es algo muy aconsejable cuando se quiere fomentar la flexibilidad y la conciliación dentro de una empresa. En este caso, la confianza en el equipo y en la responsabilidad individual es imprescindible. Existe una fecha limite o “deadline” para presentar los resultados y cada uno gestiona su tiempo bajo su responsabilidad, su criterio y su habilidad para ello.

Pero ¿qué sucede cuando lo único que vemos es el objetivo y los resultados que queremos conseguir?

Nos olvidamos del camino y de disfrutar de cada instante.

La empresa puede ser muy exigente en los objetivos y las fechas de entrega, pero en muchos casos la propia auto-exigencia aún lo es más, el miedo a fallar, a decepcionar y a no ser capaz, se convierte en el detonante que nos empuja a pretender llegar al objetivo a costa de lo que sea, incluida la propia salud.

Tenemos un objetivo y nos exigen resultados, el tiempo pasa, aparecen los imprevistos, los propios nervios que se suman al de los compañeros, el estrés se respira por cada rincón de la empresa, los cafés entre colegas se convierten en discusiones de trabajo, hasta casi se nos olvida respirar.

¿Puede ser alguien excelente estando estresado?

Algunos dirían que sí, que bajo presión trabajan mejor. Esto es correcto, pero una cosa es sentir presión y saber mantenerse tranquilo y otra es sentir presión y no saber gestionarla, causando ansiedad, y estrés continuado. Esto es lo malo ya que es el origen de muchas enfermedades, como úlceras, soriasis, cefaleas, ataques de ansiedad, infartos etc.

¿Eres de los que saben gestionar la presión?

Dime, ¿Sientes molestias o malestar en alguna zona de tu cuerpo? ¿En tu estómago? ¿Te duele a menudo la cabeza? ¿Sientes dolor en la espalda? ¿Tu respiración es acelerada? ¿Tu mente siempre está muy agitada?

Si nunca te has parado a tomar consciencia de si notas algo en tu cuerpo, quizás creas que sabes gestionar la presión, pero sólo estas ignorando los mensajes de tu cuerpo.

En el momento en que el estrés controla nuestra vida, nos hemos perdido a nosotros mismos y como consecuencia dejamos de ser excelentes.

Entre los objetivos de muchas empresas está el conseguir la Excelencia, ser excelentes en su campo. Y ¿qué significa eso?

Según la Wikipedia, La excelencia es una virtud, un talento, lo que resulta extraordinariamente bueno. Es un objetivo para el estándar de rendimiento, algo perfecto.

Para mí, la excelencia es un camino de aprendizaje, de crecimiento, de esfuerzo y de pasión. Desde luego para llegar a ser excelentes en algo, debemos reconocer nuestros talentos y explotarlos mediante el esfuerzo, que no el sacrificio, el sacrificio implica dolor, y el esfuerzo puede ser gratificante y muy placentero siempre que esté conectado a las pasiones y a los dones.

Por un lado, si decimos que ser excelentes es ser mejores que los demás, nos estaremos comparando, estaremos compitiendo, y estas palabras para muchas personas conllevan lucha, y por tanto estrés.

Por otro lado, si decimos que ser excelentes es ser perfectos en algo, estaremos asociándolo a no fallar y no nos estaremos permitiendo el fracaso y por tanto no nos permitiremos ser creativos, y emprendedores.

¿Cómo ser excelentes y disfrutar siéndolo?

Para ser excelentes es necesario, bajo mi punto de vista, ser auténticos, ya que implica brillar con luz propia, conocerse bien y así conocer los propios talentos para poder explotarlos, saber que fallar es sólo una forma de aprender y de mejorar, vivir desde la calma, desde la claridad mental, desde la sabiduría que todos poseemos cuando nos conectamos con nuestra paz interior.

Vivimos y trabajamos, llevando nuestras mentes a una velocidad de vértigo, miles de pensamientos organizando todas las cosas que debemos hacer y cómo las debemos hacer. ¿Os suena el “Tengo que…”? La mayoría pensamos e incluso decimos infinidad de veces al día: “tengo que hacer…”. Estamos focalizados en el hacer y nos olvidamos del Ser. Nuestros objetivos se convierten en una serie de “Tengo que” con una elaborada planificación, un estudiado plan de acción en el mejor de los casos, olvidándonos de los más importante: Lo que somos, de disfrutar de cada instante del presente y de cada momento, aunque éste sea difícil.

Ser excelentes es disfrutar siendo mientras vamos haciendo

6 pasos para empezar a disfrutar siendo excelente

  1. No juzgándonos.
  2. Permitirnos sacar lo mejor de nosotros mismos en cada situación sin miedo ser juzgados.
  3. Respirar hondo varias veces al día. Intentar ser consciente de nuestra respiración la mayor parte del tiempo.
  4. Aprender a escuchar a nuestras emociones y a nuestro cuerpo.
  5. Más aceptación y menos resignación
  6. Equilibrio entre Ser y hacer.

La propuesta que os hacemos desde Humanas Salud Organizacional es dejar de trabajar por objetivos, y disfrutar siendo excelentes y como consecuencia alcanzar mejores resultados.

Ana Madrazo. Transhumanist Consultant en Humanas Salud Organizacional

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