Una dieta saludable contribuye de forma importante a una mejor salud y a la prevención de enfermedades graves como las patologías cardiovasculares (infartos de miocardio y accidentes vasculares cerebrales). Además comer bien ayuda a combatir el estrés y nos protege de trastornos menores como los resfriados o la gripe. En el trabajo, una alimentación equilibrada y en la cantidad y frecuencia adecuadas mantiene el nivel de energía y mejora el rendimiento.

La alimentación laboral está alcanzando cada vez mayor importancia debido a sus efectos en la calidad de vida de los trabajadores y a su productividad,  porque alimentación y nutrición están fuertemente ligadas al funcionamiento biológico del organismo.

Por ejemplo, saltarse una comida, especialmente el desayuno o el almuerzo,  genera hipoglucemia, una disminución de la concentración de azúcar en la sangre,  lo que reduce el período de atención y ralentiza la velocidad con la que se procesa información.

Por otra parte, en personas con deficiencia de hierro, se registra un deterioro en la capacidad física y el desempeño en el trabajo de hasta el 30%, el que se agrega a la aparición de debilidad, flojera y falta de coordinación. Adicionalmente, se sabe que tener un índice de masa corporal (IMC) superior a 30 genera costes importantes para las empresas. Estudios realizados en EEUU observan que estos costes se producen especialmente por disminución de la productividad y estudios realizados en Canadá estiman que el sobrepeso puede generar entre 1.61 y 1.74% más de absentismo.

Para cualquier empresa, su capital más importante son las personas que la conforman. Cuando el trabajador está sano, es más eficiente, está atento  y pleno de energía, disminuyendo los riesgos de accidentes y manejando de mejor forma las situaciones de estrés. Según un informe de la Organización Mundial de la Salud, en términos concretos, una alimentación adecuada y la práctica de actividad física en trabajadores puede incrementar los niveles de productividad en un 20%.

Una Organización Saludable y responsable es aquella que protege a sus trabajadores frente a todos los riesgos de la actividad laboral, y en el trabajo,  donde muchos adultos pasan un tercio de su día, o la mitad de las horas en las que están despiertos, es un lugar lógico para promover hábitos alimentarios saludables,  pues es  algo bueno tanto para el trabajador (mejor salud, más rendimiento) como para la empresa (mayor productividad, menor absentismo). Alimentación saludable, empresa productiva.

Para hacer esto más sencillo, a día de hoy existen empresas que suministran fruta de temporada y de proximidad en las oficinas, como nuestra colaboradora Lola y Más. También desde la Dirección General de Salud Pública de la Generalitat de Cataluña, el Departamento de Salud en colaboración con los municipios, consejos comarcales, gremios de restauración , empresas, universidades y la Fundación Dieta Mediterránea, FDM , lidera un proyecto de identificación y acreditación de establecimientos de restauración promotores de alimentación mediterránea y de ocio activo, llamado AMED, que tiene por objetivos mantener y fomentar la alimentación mediterránea en el ámbito de la restauración colectiva, y acreditar e identificar los establecimientos que reúnan unas características concretas, vinculadas al modelo de alimentación mediterránea para que los clientes puedan comer saludablemente fuera de casa.

Ya no hay excusa para no comer de forma saludable, en casa, en el trabajo…mejorarás tu calidad de vida! ¿No te parece suficientemente importante?.

 

Mónica Seara. CEO Humanas Salud Organizacional

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