Desde hace ya un tiempo muchas voces expertas hablan de la llegada de la Cuarta Revolución Industrial, de la Industria 4.0 o del importante papel que tendrá la tendencia VUCA en el mercado laboral. En el post de hoy pasaremos por encima de todos estos conceptos para valorar la capacidad de adaptación al cambio de las empresas de nuestro país.

Empezamos buscando el origen de un termino del que a estas alturas habrás oído hablar quizás demasiado. He de contarte que VUCA no tiene su origen dentro del ecosistema empresarial, sino que este término nace para describir la situación de volatilidad, incertidumbre, complejidad y ambigüedad que reinaba en el mundo tras el fin de la guerra fría. No es hasta pasados unos años cuando este acrónimo llega a las organizaciones para hacer referencia a las nuevas dificultades y constantes cambios a las que se enfrentan cada día las organizaciones para tratar de sobrevivir.

La inestabilidad ha llegado al mundo empresarial y será tu nueva compañera de viaje. Hoy es más difícil saber lo que ocurrirá mañana.

VUCA nos muestra lo difícil que será tomar decisiones a partir de ahora. En un mundo, en el que el cambio se acelera cada vez más (…y no digo que esto sea bueno), el ser humano tiene un nuevo objetivo, predecir el futuro mediante la creación de algún algoritmo mágico para anticiparse al cambio y minimizar sus efectos. No hay más que ver a grandes y poderosas corporaciones como Google o Amazon apostando de lleno por el análisis de Big Data para crear ese patrón de comportamiento. Quizás ellos estén viendo ahora mismo un mundo que nosotros no alcanzamos a ver de momento.

La adaptabilidad al cambio de las organizaciones

En un evento al que tuve la posibilidad de asistir recientemente uno de los ponentes nos contaba que nuestro futuro no tendrá nada que ver con el pasado, seguramente en los próximos años pasarán cosas para las que la mayoría no estamos preparados. Un dato en este sentido, los investigadores de Foro Económico Mundial de Davos hablan de la “tormenta perfecta” que sufrirá el mercado laboral en los próximos 5 años. Esta tormenta está en parte causada por la llegada de la Cuarta Revolución Industrial que se acerca impulsada por la era digital.

El impacto social de esta revolución puede ser incluso mayor que el de las anteriores, transformará por completo nuestra forma de vivir y trabajar. Las grandes corporaciones no son ajenas a este profundo cambio y saben que no pueden quedarse dormidas. Perder un tren que seguramente nunca más volverá a pasar podría hacer mucho daño a sus estructuras, por eso intentan abrazar el cambio con todas sus fuerzas.

El eslabón más débil a priori son las Pymes y microempresas. Para muchas de ellas este proceso será muy complicado. De entrada, la capacidad de adaptación al medio de este tipo de empresas es menor. Al contar con menos músculo suelen poner su foco en los resultados en el corto plazo buscando resistir los avatares de la crisis y se olvidan del futuro que viene.

Las grandes transformaciones provocan cambios y esos cambios normalmente los suelen incorporar solamente unos pocos.

La Hipertrofia legislativa tampoco ayuda

La Normativa no tiene la capacidad de alterar nuestro modelo productivo, o ayuda o lo frena. Lamentablemente en España contamos con un exceso de normativa que pocas veces ayuda a afrontar las nuevas situaciones que se plantean en este nuevo escenario.

Las relaciones laborales ampliaran su espectro. Se plantean grandes retos legales que no serán fáciles de abordar para las organizaciones. Por poner un ejemplo, la primera vez que se habló de teletrabajo en el mundo fue por el año 1973 cuando un físico e ingeniero de profesión llamado Jack Nilles implemento el primero modelo en una aseguradora. Púes bien, más de 40 años después la normativa sigue regulando con inseguridad la aparición de esta “nueva” forma de organización del trabajo.

Una normativa NO obstaculizadora y mucho más cercana a la realidad ayudaría a dar un impulso a esta situación que estamos atravesando. Como ya decía Montesquieu en su tiempo:

“Mi libertad es el derecho de hacer lo que las leyes me permiten”

Seguramente tenemos una gran reforma laboral pendiente en nuestro país desde hace mucho tiempo. Estaría bien que esta gran reforma consistiera en una “poda” Normativa de las leyes que tenemos en la actualidad. La hipertrofia legislativa produce una enorme inseguridad jurídica que no ayuda ni a profesionales ni a empresas a afrontar con garantías el cambio.

Un mundo más humano

Todo este proceso de aceleración y cambio en el que las empresas buscan incorporar a sus estructuras una flexibilidad casi “radical” a la hora de cambiar o alterar su rumbo choca con la tendencia de las personas a preocuparse por su salud tanto dentro como fuera de la empresa.

Los cambios tecnológicos están ahí, es verdad, pero no lo son todo, la parte humana está ganando peso. El cambio no será sostenible sin contar con las personas. Acercarse al humanismo y tener cerca Valores relacionados con esa parte más humanas de tu organización te ayudará a afrontar el cambio con mayores posibilidades de éxito.

Las empresas que afrontan las situaciones de cambio pensando únicamente en el resultado final están fallando. Durante el trayecto los trabajadores pierden calidad de vida e incluso pueden ver deteriorada su salud. Si te olvidas de cultivar el cuidado de las personas en tu empresa el cambio no será sostenible ni duradero en el tiempo.

Cuando te quedas solo con la tecnología y te olvidas de las personas no estás apostando por el cambio. Siempre ha habido cambios, pero ahora se han acelerado. Un apasionante futuro lleno de nuevos retos y oportunidades te está esperando ahí fuera ¿Será posible para las organizaciones anticiparse al cambio o continuarán su trayecto a ciegas?

Javi Martínez. Socio Director Humanas Salud Organizacional

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