Si buscamos la palabra “Bienestar” en Google obtendremos ni más ni menos que 115 millones de resultados. Cifra que no nos sorprende si analizamos las tendencias de búsqueda en España entre 2015 y 2016.

Según estas cifras, de entre las preguntas más frecuentes realizadas a este motor de búsqueda (ay, si Google hablara!), los españoles nos hemos planteado cuestiones como Qué hacer cuando estás triste o deprimido, Cómo ser feliz, Cómo evitar la ansiedad, Cómo ser una persona segura y confiada, Qué hacer cuando no puedes dormir, etc.

Estaremos de acuerdo en que nuestro Bienestar (físico, psicológico, emocional, y social) nos importa, y además difícilmente seremos felices si alguna de estas dimensiones se ve mermada.

Del Victimismo a la Responsabilidad Individual

Cuando practicamos uno de los deportes más conocidos de este país, la queja, llama la atención que la mayoría de ellas disparan contra todo aquello que -casualmente resulta ser ajeno a uno mismo: mi jefe, la subida del precio de la luz, los políticos corruptos, el vecino ruidoso, ese “adorable” compañero de trabajo, esa cita que nunca llega, etc.

Por desgracia, este tipo de análisis es muy frecuente. Y es normal que nos ocurra, ya que habernos criado en un modelo educativo y social que promueve el victimismo nos hace delegar en algo/alguien la responsabilidad de lo que nos pasa. Por lo tanto, solemos creer que -no depende de mí cómo me estoy sintiendo o cómo interpreto lo que me pasa-.

El otro día en el parque un niño se golpeó con un árbol mientras corría. Ante el llanto del pequeño, la madre se acercó al árbol y propinando varios golpecitos dijo en voz alta: ¡árbol malo!

¿Os imagináis al árbol respondiéndole?: “Disculpe el atrevimiento señora, pero como podrá comprobar y debido a mi reducida movilidad, entenderá que no ha sido mi intención golpear a su hijo…”

#Haztitud: Somos lo que hacemos

Te invito a pasar a la acción, atrévete a detectar qué depende de ti mismo y qué no. Por ejemplo, es nuestra responsabilidad ser puntuales, cumplir con nuestra palabra, prepararnos una reunión, tratar amablemente nuestros compañeros o mejorar nuestra alimentación. A través de esta reflexión, podrás analizar qué opciones están a tu disposición, elegir qué quieres y ser consciente y responsable de lo que has escogido. ¿Os imagináis que otra persona decidiera por nosotros qué pareja nos conviene o cómo ha de ser nuestra lista de la compra?

Muchos de nosotros soñamos con un mundo mejor en el que levantarse cada mañana sea una experiencia llena de gratitud, júbilo y felicidad. Pero mientras lo conseguimos, os traigo lo siguiente:

10 tips que multiplican nuestro bienestar

1. Intenta dormir al menos 7 u 8 horas cada día.

2. Pregúntate ¿Qué quiero para hoy? ¿Qué le pido al día? Esto te ayudará a conectar con tus objetivos y programar el GPS diario.

3. Ten paciencia contigo. No pretendas ser la chica del anuncio de cereales que se despierta y salta de la cama como si de Mary Poppins se tratara  si en vez de motor gasolina tienes motor diésel. Trátate con cariño y respeta tus tiempos.

4. Lista musical “Power”: Existen cientos de estudios que evidencian el poder de la música sobre nuestro bienestar. ¿Recuerdas esa canción que hace que te vengas arriba estés donde estés? Pues eso. Hazte con una lista de esas canciones que te hacen invencible y dale al play cuando más lo necesites. ¡Es pura medicina!

5. Cambia el “no puedo” por “aún no he sabido hacerlo”. Suelta el látigo, corazón.

6. Dale sentido y significado a lo que haces.  La conexión entre lo que somos y la labor que desempeñamos es una de las mayores causas de felicidad en el trabajo.

7. No te dejes para después. Pregúntate cada 2 horas cómo estás y qué necesitas. Programar una alarma en el móvil puede serte muy útil.

8. Celebra. Que la presentación ha sido un éxito, que te has atrevido a invitarle a cenar, que has aumentado tu práctica de deporte, que has podido preguntarte más a menudo cómo estás, la victoria de tu equipo, que hay luna llena, ¡qué más da! pero date un homenaje y celebra como más te guste.

9. Socialízate y elige con quién. Rodéate de gente que valga la pena y te inspire. Y si puedes añadir un abrazo al encuentro, ¡muuucho mejor!

10. Agradece. Antes de dormir  enumera 3 cosas por las que te sientes afortunado/a.

Siendo coherentes con lo anterior, no es necesario que introduzcas todos los cambios a la vez. Prueba a experimentar y encontrar tu ritmo que, sin duda, será el mejor.

Viniste a ser feliz, no te distraigas.

Beli Méndez – Psicóloga especializada en el desarrollo del potencial de las personas

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