La palabra Excelencia nos hace pensar en calidad superior, algo extraordinariamente bueno. Si lo referenciamos a una persona nos sugiere respeto y admiración. Ser excelente en algo implica como he dicho “Ser” y luego hacer en consecuencia, y para “Ser” primero hay que conocerse.

Aquí comparto 6 claves para llevar tu empresa a la Excelencia.

1. Clarifica tus valores de empresa

Los valores tanto personales como de empresa son los cimientos sobre los que posteriormente se deberá construir todo lo demás. Cimientos poco firmes y endebles harán caer todo lo creado cuando vengan tempestades. De la misma forma, valores poco definidos o confundidos por directivos y en consecuencia por empleados conducirán a decisiones erróneas, incoherencia, frustración y muchas veces a conflictos interpersonales e intrapersonales a nivel emocional.

Que los valores de la empresa coincidan con los valores de los empleados es crucial para llegar a la Excelencia.

2. Pon la felicidad de tus empleados en el número 1 de tus objetivos

Es algo de sentido común y que ya conocemos; si cada empleado es feliz, el conjunto de todos ellos, la empresa, será feliz y con ello aumentará la creatividad, la salud, la implicación, el compromiso, la productividad y los beneficios. A pesar de ser algo obvio, todavía se respira en muchas empresas la sensación de urgencia por apagar fuegos diarios que priman por encima de la salud y el bienestar de sus empleados.

3. Busca el talento de tu empresa

Cada persona posee uno o varios talentos que nos convierten en especiales y únicos. De la misma manera una empresa como sistema, posee una Esencia que le convierte también en única y diferente y por tanto con ciertos talentos. ¿Qué es aquello en lo que tu empresa desataca o podría hacerlo por encima del resto? Para responder a esta pregunta es necesario el autoconocimiento del sistema o empresa y de cada parte que lo compone que serían los directivos en primer lugar seguido de cada empleado.

4. Crea una organización transparente

Es un mal común, sobre todo en multinacionales, el desconocimiento entre departamentos. Cada uno gestiona su información, sus objetivos departamentales y no comprende exactamente lo que hacen los otros. Se crean ideas o juicios sobre las funciones de los demás y cómo éstas afectan a su trabajo, pero sin conocerlo en realidad. Esto conlleva la duplicidad de información contribuyendo a la baja eficiencia como sistema empresarial, pero también a la falta de empatía interdepartamental, la generación de conflictos y el mal clima. Si uno de los valores de la empresa es la transparencia y lo aplican así sus directivos y empleados, todos conocerán no sólo las funciones, la información que manejan, los informes, los objetivos y los intereses de los demás departamentos, sino que los considerarán como parte del mismo equipo, y no un enemigo con el que luchar. Sentir que todos estamos en el mismo barco, que somos un equipo y mi principal interés es el interés del grupo es lo que conducirá tu empresa a la Excelencia.

Pero aquí existe un punto a mirar en detalle; cada individuo que forma ese gran equipo necesita y busca sentirse reconocido por su trabajo a nivel personal y esto lleva al siguiente punto.

5. Pon el Reconocimiento entre tus principales valores de Empresa

Todos nosotros necesitamos sentirnos útiles de alguna forma. Sentir que el trabajo que realizamos sirve y contribuye a crear algo, siendo reconocido y valorado por los demás. Si un empleado nunca escucha de sus jefes o compañeros que está realizando un buen trabajo, aunque siempre haya puntos de mejora, se sentirá a la larga frustrado y desmotivado, buscando con el tiempo sus propios intereses y no los del equipo ni la empresa.

Introducir el reconocimiento y el agradecimiento como valor fundamental a cultivar día a día por cada trabajador, contribuirá enormemente a que cada uno dé lo mejor de sí mismo llevando tu empresa a la Excelencia.

6. No cegarse por la competencia

Observar de cerca a la competencia puede convertirse en un freno a nuestra propia evolución y creatividad. Si la observamos para aprender desde una perspectiva de curiosidad como herramienta para despertar la intuición, la creatividad y quién sabe si la colaboración, puede ser útil y de gran ayuda. Pero a menudo mirar a la competencia nos provoca miedo, porque nos comparamos y nos auto-juzgamos, presionándonos a superarles. Cuando la perspectiva desde la que miramos es la competitividad, tener que ganar, la obligación de hacer algo, y el miedo, es cuando podemos llegar a cegarnos perdiendo de vista nuestra propia Esencia como empresa, nuestro foco hacia la Excelencia.

Que no sea el miedo o la competitividad la que nos guíe sino la felicidad y las ganas de crear desde nuestra Esencia.

Ana Madrazo. Transhumanist Consultant en Humanas Salud Organizacional

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