Hace una semana tuve la ocasión de participar en una de las mesas del XIV Congreso Nacional para Racionalizar los Horarios Españoles. Bajo el título «Usos del tiempo, conciliación y flexibilidad», diversos profesionales pusimos de manifiesto la importancia de racionalizar los horarios y, sobre todo, hablamos del impacto que esto tiene sobre la conciliación y la salud de todos nosotros.

Solución al cambio de hora

Desde mi punto de vista, para mejorar la racionalización horaria necesitamos, en primer lugar, dejar de cambiar de horario dos veces al año. Es urgente disponer de un horario fijo. Esto ya lo dijo el Parlamento Europeo en su día, pero no hicimos mucho caso aquí en España. Ahora parece que los países de la UE deben poner fin al cambio de hora en el 2021 y elegir si quieren mantener el horario de verano o el de invierno.

Así que confío que más pronto que tarde solucionemos el cambio de hora pues, según comentaba mi compañera de mesa María Ángeles Bonmatí, investigadora del Grupo Cronolab de la Universidad de Murcia, ya se ha demostrado que el cambio de hora de invierno a verano aumenta la tasa de infartos y abortos en las mujeres. Concretamente, hablamos de un 24% más de infartos de miocardio.

Con estos datos entenderemos lo importante que es la luz solar para nuestro organismo, y cómo esta afecta a nuestros ritmos circadianos. Los ritmos circadianos, para que todos nos entendamos, son los cambios físicos, mentales y conductuales que siguen un ciclo de alrededor de 24 horas y que responden, principalmente, a la luz y la oscuridad en el ambiente en el que vive un organismo.

Los ritmos circadianos son tan importantes para la vida, que ha permitido a Jeffrey C. Hall, Michael Rosbash y Michael W. Young ser los ganadores del Premio Nobel de Medicina 2017 tras descubrir los mecanismos moleculares que regulan el ritmo circadiano.

Por todo esto, es de vital importancia para nuestra salud volver a nuestra hora solar. Es decir, regresar a regresar a Greenwich. Sé que esto a muchas personas no les gusta, y tampoco a los hosteleros, que quieren tener gente en sus establecimientos hasta altas horas de la noche, y ayuda que haya luz a las 22h para que la gente salga más.

Ahora bien, aquí nadie está pensando en conciliar, o cómo va uno a trabajar al día siguiente cuando a las 23h es de día (caso de Galicia en verano) y te levantas igual a las 7h de la mañana. Así, tenemos una de las tasas más altas de improductividad de la UE. Somos uno de los países que trabajamos más horas (1.695h/año). Sin embargo, nuestra productividad está en el 31,5%. Mientras que en Noruega trabajan 1.424h/año y tienen una productividad del 79,9%.

Estarás pensando en el tiempo, el tiempo climatológico, seguro. Pero también intervienen las costumbres y hábitos que tiene una sociedad, y los usos que hacen de ese tiempo. Así, en casi toda Europa son más sensatos con los ritmos circadianos. Nos levantamos casi todos a la misma hora, pero ellos comen antes, en menos tiempo y salen antes. Lo que, por cierto, les permite conciliar, cosa que en España casi es imposible si sales a las 20h de la oficina y aún tienes que llegar a casa.

Importancia de la hora de la comida

Pasamos una media de 12 horas fuera de casa, frente a las 9 horas de Europa. La hora de la comida es la clave. Comemos tarde, si hacemos caso a los ritmos circadianos deberíamos comer entre las 12.30h y 13.30h, cuando nuestro nivel de leptina está bajo y por eso aparece la sensación de hambre. Nuestro nivel de glucosa también ha bajado, el cuerpo necesita azúcar y el páncreas aumenta su producción de insulina. Podemos comer «lo que queramos» toda la mañana porque lo vamos a quemar bien.

Ahora bien, cuando nos saltamos la comida, o comemos tarde cualquier cosa, llegamos a la cena y devoramos la nevera. Y lo hacemos a una hora donde ya nuestro cuerpo no produce la misma cantidad de insulina. Así que todo lo que comemos tarda más en convertirse en glucosa, y ¡encima nos vamos a la cama! Después nos quejamos porque haciendo solo una comida al día engordamos, o incluso llegamos a tener diabetes tipo 2.


Tenemos que tomar nota de la importancia de los ritmos circadianos y de cómo ajustar nuestro horario de comida a estos puede beneficiar nuestra salud. Si en las empresas fuesen más conscientes de esto, estoy convencida de que la hora de la comida sería otra. Ahora bien, si trabajas por tu cuenta, puedes comprobar cómo mejora tu vida si sigues a tu reloj interno.

Todos los seres vivos portan en sus células un reloj interno y se adaptan a estos cambios que influyen en los ciclos de sueño, en la liberación de hormonas, el comportamiento alimenticio, la temperatura del cuerpo e incluso en la presión sanguínea y la temperatura corporal.

En este sentido, está demostrado que la hora de máxima concentración mental son las 10h de la mañana y la mejor hora para hacer ejercicio las 17h de la tarde. Si comenzásemos a trabajar a las 8h de la mañana, a las 17h ya estaríamos fuera. Con este horario tendríamos tiempo para hacer ejercicio, conciliar, atender a nuestros niños… y quizás así intentar disminuir el fracaso escolar, consecuencia también de la falta de racionalización horaria.
Más allá de los horarios en la empresa

Adaptar los horarios es cosa de las empresas por una parte. Pero también tienen que ayudar los colegios, y cómo no, la televisión, con una parrilla donde los programas de máxima audiencia no comiencen a las 22h. Porque a esa ya deberíamos estar preparados para irnos a la cama, si queremos estar al 100% al día siguiente. Por supuesto, todo lo que es ocio: horarios de los cines, tiendas y, también, el fútbol. En España los derbis se juegan a las 21h, mientras que en Alemania se hace a las 16h.

Aquí nos surge la eterna pregunta: ¿Quién va antes? ¿El huevo o la gallina? ¿Tenemos esos horarios de ocio porque salimos tarde de trabajar? ¿Y si estamos saliendo tarde de trabajar porque pensamos (equivocadamente) que no puede ser de otro modo?

Te invito a seguir tu reloj interno y a comprobar de primera mano cómo cambia tu vida para bien cuando sigues tus biorritmos. Confío en que, más pronto que tarde, consigamos una racionalización horaria real para ayudar a que esto suceda.

Si quieres caminar hacia una empresa saludable puedes consultarnos.

Mónica Seara – CEO Humanas Salud Organizacional


¿Te ha parecido interesante este artículo?

Suscríbete para recibirlos directamente en tu mail

¡ME SUSCRIBO!