Seguro que esta pregunta se la hará más de uno ¿cómo lidiar con el absentismo? ¿qué se puede hacer desde una organización para que este indicador cambie su tendencia al alza?

Antes de seguir me gustaría matizar un par de ideas:

  • Hablaré de absentismo refiriéndome a las bajas de incapacidad temporal por contingencia común, es decir, no estoy hablando de las contingencias profesionales (accidentes de trabajo o enfermedades profesionales).
  • Una rotación elevada es un indicador igual de pésimo que el absentismo. Quiero decir, no vale justificarse diciendo que en la empresa no existe absentismo cuando las rotaciones son muy elevadas. Esto se ve mucho en el sector servicios, que eluden el tema del absentismo y dan por bueno rotaciones en el personal de 3 meses.

Vamos a dejar clara una cosa, las personas que están bien no faltan al trabajo. Puede haber un pequeño porcentaje de trabajadores poco responsables, pero tratar a todos como vagos e incompetentes es una insensatez, y muestra la falta de confianza por parte de la empresa en sus trabajadores.

En el 2014 comenzaba esta aventura con Humanas, y el eje sobre el que pivotaba toda la estructura de la empresa era la gestión del absentismo. En aquel momento vaticiné que el absentismo seguiría subiendo de no ser que las empresas prestaran atención al factor humano.

Está claro que no he sabido trasladarlo bien, todo lo que he escuchado han sido justificaciones, es muy fácil decir que es una consecuencia de la crisis, pero que la tendencia cambiará al cesar ésta. Nadie se ha preocupado de frenarlo en este tiempo. La máxima era, cuando termine la crisis regresaremos a los niveles anteriores a la crisis.

Curiosamente en el último año el absentismo ha subido un 5% (CC y CP), lo que nos arroja la friolera de un crecimiento del 21% desde 2014. Y ahora no es que lo vaticine yo, lo respalda el «VII Informe Adecco sobre Absentismo Laboral».

Durante 2017 se han producido 4.625.484 procesos de IT por contingencias comunes, un 8,30% más que en 2016, el coste total del ITCC es de 76.449,55 M€, lo que supone un incremento del 10,58% interanual.

Por su parte, el coste directo para las empresas es de 6.218,56 M€, y el de oportunidad, en términos de la producción de bienes y servicios que se ha dejado de generar, ha ascendido a 63.577,16 M€, es decir, un 5,46% del PIB.

La crisis cada día es más profunda, se han generado muchas desigualdades, se han perdido derechos que difícilmente se volverán a recuperar, los sueldos han mermado, los contratos precarios abundan, la conciliación cada día es más difícil…lo que considerábamos estado de bienestar ha dejado de ser, y la incertidumbre nos asola.

A este escenario debemos sumar que estamos en una economía globalizada, al resto del mundo le da igual que España viva una crisis, es más, incluso esta situación desde fuera puede ser buena, exportamos talento y tenemos mano de obra muy barata, a nivel empresa podemos pensar, ¿dónde está el problema? Esto es a priori bueno.

Pues el problema está en que nadie se preocupa de las personas. Las empresas siguen mirando incrementar sus beneficios, pero no puede ser a costa de la salud de los trabajadores, bebe ser gracias a la buena salud de los trabajadores.

Salud, sí, nos hemos cargado la salud de nuestra gente. Y no hablo solamente en términos físicos, hemos jugado con la salud psicosocial de toda una población. El miedo a perder el trabajo, a perder la casa, el miedo a no llegar a final de mes aún trabajando como locos todo el día…¿se han preguntado cuánto puede soportar una persona esto?

Pues ahora lo estamos viendo. El estrés es la segunda causa de baja en las empresas, y les cuesta a éstas 80.000 millones al año. Pero ¿qué hacemos para gestionar el estrés, o mejor dicho, porqué nos da tanto miedo gestionar el riesgo psicosocial? Sabemos lo que nos está costando en nuestra organización.

Y no sólo enferma la gente, lo que más nos encontramos es la falta de motivación, y eso que no vamos a entrar en el presentismo, pero los que van a trabajar tampoco están entusiasmados. Lo que abunda ahora en las empresas es la falta de ilusión. La crisis lo que ha puesto al descubierto es que cada uno se preocupa de sí mismo, así la empresa ha manifestado que la cuenta de resultados era lo más importante, y ahora se encuentra con la desafección de sus trabajadores.

Revertir esta situación no es sencillo, cuando realizamos las evaluaciones de riesgos psicosociales en las empresas nos damos cuenta que muchas veces lo que necesitan los trabajadores es ser escuchados. Necesitan sentirse parte de la organización, no que está los utiliza como peones.

También comprobamos cómo dar significado a la tarea se convierte en vital para muchos. Saber motivar a los trabajadores se ha convertido en el nuevo reto de las empresas, pero para ello hay que pensar en lo que ellos necesitan, no en lo que la empresa quiere.

Abordemos de una vez los riesgos psicosociales en las empresas, dejemos de tenerle miedo, es la primera etapa para contener el absentismo. Escuchemos lo que nos demandan nuestros empleados. Prestemos atención a sus necesidades. Creemos empresas más Humanas.

Estoy firmemente convencida que la transformación de una organización a un modelo más saludable y humano es lo que conseguirá que el absentismo no sea una lacra en nuestras organizaciones.
¿Te animas a crear una organización más saludable y Humana?

 

Mónica Seara. CEO Humanas Salud Organizacional

 

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