Cada fin de año llegamos agotados por el cansancio acumulado del año que termina, el estrés que genera la organización de las fiestas, los gastos y, en muchos casos, los preparativos previos a las vacaciones nos generan estrés y ansiedad.

Empeñados en hacer un balance del año que termina, en el que evaluamos lo que hemos logrado en el año y lo que no, y cuyos resultados del análisis no siempre nos satisfacen y nos ponen contentos.

Además, durante estas fechas de celebración es frecuente recordar a los seres queridos que ya no están, este es el principal motivo de la tristeza que sienten muchas personas.  La publicidad engañosa puede ser otro de los factores que influyen en el estado de ánimo; el bombardeo de anuncios que reflejan familias felices y colmadas de regalos, invita a reflexionar sobre nuestra propia situación personal, económica o de cualquier otra índole.

Todo este panorama recién descrito hace que nos sintamos ansiosos y, en ocasiones, frágiles y estresados. Para sobrevivir, necesitamos adaptarnos al estrés. Pero, muchas veces, un estímulo excesivo sobrepasa nuestra capacidad de adaptación y, como consecuencia, nuestra salud y calidad de vida pueden verse afectadas

Es el momento, más que nunca, de asistirse a uno mismo. Para bajar el nivel de estrés nada mejor que darnos un espacio para elevar nuestro nivel de autoconocimiento;

  • Aprender a reconocer y atender nuestras necesidades y deseos, para ubicarlos en una escala de prioridades.
  • Fomentar en nosotros el desarrollo de la humildad. Tomar conciencia de nuestros límites y renunciar a lo que excede nuestra capacidad de afrontamiento. Regula tus expectativas.
  • Aprende a priorizar, delegar, dejarse ayudar, aprender a pedir, confiar y agradecer.
  • Apóyate en agendas y recordatorios, practica la tolerancia y flexibilidad en caso de cambio de planes.
  •  Maneja el dinero, el presupuesto no debe convertirse en un problema, establezca un gasto económico alcanzable de acuerdo a tus posibilidades reales, para que las reuniones, almuerzos o cenas puedan disfrutarse realmente.
  • Adopta una alimentación saludable y favorecer el descanso nocturno.
  • Deja espacio al deporte y el humor (risa espontánea), que se relacionan con la secreción de endorfinas, y producción de adrenalina, que ayudan a estabilizar el ánimo, activan el sistema inmune, alivian la tensión muscular, favorecen la oxigenación y facilitan el sueño.
  • Céntrate en el presente y valora lo que se va haciendo y no lo queda por hacer.
  • Comunicarse de manera efectiva, expresando correctamente las opiniones y sentimientos.
  • No contestes “sí” inmediatamente sin estar seguro de que vas a tener las energías y el tiempo para responder a lo que te están pidiendo. Un simple “déjame ver” también es válido.
  • Haz una cosa por vez. Si estás hablando con alguien, tomate tiempo para escucharlo, no atiendas inmediatamente el celular mientras conversas.
  • No olvides incorporar  momentos de descanso durante el día. Utilizar los fines de semana para descansar, desconectarse de la rutina, de la presión horaria.
  • Mímate.

En síntesis…En lugar de preocuparnos por lo incontrolable en estas fechas y usar una valiosa energía en lo que no nos brindará ninguna solución, pongamos la fuerza en controlar lo posible.

Aproveche estas fiestas y este fin de año para vivirlo con intensidad y calidad, haga vivir fiestas felices a la gente que le rodea. Es posible que en este fin de año nos falte alguna persona querida, honremos su recuerdo con la memoria de los momentos felices, el primer paso para procesar la perdida es la aceptación.

Haga que este fin de año sea un encuentro con su emoción y resulte en un proyecto de futuro. Una forma de alargar la vida es agregar intensidad emocional al tiempo que se vive, esto es calidad y no cantidad.

Feliz año a todos!! Y bienvenido todo lo que nos brinde el 2015!

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