Según la Real Academia de la lengua; la definición de conflicto es:     conflicto. (Del lat. conflictus).

1. m. Combate, lucha, pelea. U. t. en sent. fig.
2. m. Enfrentamiento armado.
3. m. Apuro, situación desgraciada y de difícil salida.
4. m. Problema, cuestión, materia de discusión.
5. m. Psicol. Coexistencia de tendencias contradictorias en el individuo, capaces de generar angustia y trastornos neuróticos.
6. m. desus. Momento en que la batalla es más dura y violenta.

Si nos ceñimos a estas definiciones, es normal que se despierte rechazo, negación y miedo a la palabra CONFLICTO.

Constantemente en los diferentes medios de comunicación, películas…oímos la palabra conflicto y casi siempre es para referirse a situaciones bélicas, desencuentros políticos…, el concepto lo tenemos así integrado, por ello somos proclives a comparar las situaciones y nos parece descabellado pensar que en nuestra empresa tengamos situaciones similares.

Al contactar con los departamentos de recursos humanos de varias empresas para explicarles que somos gestores de conflictos, el interlocutor no tarda ni 3 segundos en contestarnos “que ellos no tienen conflictos”.

Si por el contrario enfocamos la llamada con otro argumentario, y nos presentamos diciendo que somos una empresa que nos dedicamos a mejorar el ambiente laboral, la actitud del interlocutor es completamente distinta, y su posición es abierta y de diálogo, es entonces cuando ellos mismos reconocen que es justo lo que necesitan.

* ¿Y cómo mejoramos el ambiente laboral?

Primero, detectamos con diferentes técnicas, que tipos de conflictos existen y que trabajadores se están viendo afectados.

* ¿Qué tipo de conflictos hay? “Es la clave”.

Aunque lo habitual es resolver los conflictos del día a día, esos del tipo que poco a poco van minando las relaciones hasta hacerlas insoportables y que consiguen que sea un suplicio ir a trabajar, te desmotiven, e incluso hagan que se somaticen con enfermedades físicas o psíquicas, en la gran mayoría de las ocasiones, no lo hacemos.

* ¿Qué consecuencias provocan?

Una actitud nefasta por parte de los trabajadores, provocará poco a poco el declive en la productividad de una empresa.

Quizás no sepamos transmitir que el conflicto en la vida es algo normal, que no hay vida sin conflicto, y que el conflicto en sí no es negativo, lo que si lo es, es no saber gestionarlo, pues puede tener consecuencias muy negativas.

Empecemos a querer al conflicto, a aceptarlo, porque bien gestionado nos va a ayudar a crecer, a ampliar nuestros puntos de vista, saber poner límites, valorarnos y en consecuencia, enriquecernos como personas.

Carol Pinilla-Mediadora. CMB-Centro Mediación Barcelona

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