Seguramente estaréis de acuerdo conmigo en que cualquiera de las siguientes frases suenan a cambio brusco, tanto que parecen sacadas del medio de una mismísima tormenta perfecta:

  • ¡El mundo que nos rodea no para de cambiar! Nuevas startups nacen y lo transforman todo.
  • El talento se comporta de una manera caprichosa que el mundo empresarial no acaba de entender.
  • A las nuevas generaciones solo les interesa hacerse selfies. ¡Qué futuro nos espera!
  • Las revoluciones tecnológicas nos hacen perder el contacto entre nosotros mientras potencian que nos deshumanicemos.
  • Todos estamos inmersos en un contexto VUCA, Vulnerabilidad, (Uncertainty) Incertidumbre, Complejidad y Ambigüedad, donde nada está claro.

Perderse para encontrarse. Ahí radica la esperanza de que salgamos todos bien parados, yo diría incluso mejorados, de esta tormenta. Debemos dar tumbos y cuestionarnos todo para acabar llegando de nuevo a nosotros mismos; nuestra esencia y medio en el que fluir.

A través de este proceso, el reencontrar del Humanismo perdido en las empresas, aparecerá la comprensión de las personas y de ahí, la clave para motivar desde la consciencia.

Pero, ¿les ha de motivar la empresa, o se han de motivar ellos mismos?

Motivación en el trabajo

Como seguro que habéis adivinado la respuesta a la pregunta es que: ambas son importantes: el contexto favorece e incide, pero se necesita de una predisposición de parte de la persona para que los mensajes lleguen.

A continuación, abordaremos desde la perspectiva de la dirección, algunos consejos para mantener a tu gente vibrando con su trabajo y vuestra causa.

Te proponemos que, mientras hables con tus colaboradores en el día a día de la empresa, organización, equipo o grupo de trabajo, pienses si tienes la respuesta a las siguientes preguntas que podrían hacerte tus colaboradores:

1.- ¿Me entiendes/me conoces? Hay tantas realidades como personas somos.

No podemos olvidar que cada uno de nosotros posee un mundo y una visión interna irrepetible. Es por este motivo que cuando se trata de motivar, no podemos pensar que todo el mundo se motivará de la misma manera.

Disfrutemos de nuestro carácter social e interesémonos por nuestra gente. Sentémonos a desayunar con nuestros compañeros de empresa (adiós zona de confort inútil) y conozcamos cómo son, cómo vibran, en qué son buenos, cuáles son sus necesidades reales, cómo es su estilo comunicativo, y a qué nivel están satisfechos y comprometidos. Desde los puestos de dirección a veces se nos olvida algo tan básico como conocer bien a nuestro activo más importante, las personas.

Si contamos con tantas ventanas al mundo como personas trabajan conmigo, ¿por qué no nos asombramos un poco más con sus paisajes? Algunos serán parecidos a los que conoces, otros te conmoverán e inspirarán, mientras que otros te harán plantearte preguntas. Hay mucha grandeza en torno a ti, darte cuenta es lo que te convierte en un “suertudo”.

2.- ¿Cómo me ves trabajando?, ¿fluyo con mi trabajo? Desafíos y feedback, gamifícame.

Aquellos trabajadores con las metas claras, específicas, con un componente de reto que les estimule sin agotarles, son los más motivados de todos. ¿Por qué? Mantener el estado de desafío y crecimiento de manera continuada, permite que nos desarrollemos y ampliemos nuestras competencias. Las personas tienen diferentes ritmos, y no podemos pretender poner un objetivo general muy retador para solucionar todo. Escuchemos y adaptemos, que estamos en la era de la personalización.

De la misma manera, es muy importante que el esfuerzo y energía que se invierte en ese reto, se devuelva en forma de feedback, explicando lo que se ha hecho bien o es mejorable de cara a guiar la consecución del reto y demostrar el apoyo e interés por el trabajador.

3.- ¿Me involucras en las decisiones que me afectan? ¡Pregúntame!

Sea estableciendo una meta de trabajo, eligiendo un paquete de prestaciones, o intentando mejorar el proceso de trabajo para optimizarlo, la respuesta más inteligente, ingeniosa, económica y apropiada siempre la tendrá el trabajador. Pregúntale directamente cómo se podría optimizar ese proceso, si las metas establecidas están ajustadas y son realistas, no impongamos recompensas, preguntemos en qué podemos ayudar para que satisfaga sus necesidades. Si vamos a hacer un cambio del sistema total de la empresa, preguntemos las posibles afectaciones que puedan surgir. Muchas veces la solución la tienen los trabajadores y las dejamos pasar por no tener establecido ese vínculo que facilitaría el hacer más significativo el trabajo de todos, llenándolo de valor.

4.- ¿La energía que deposito en mi empresa, vuelve a mí?

Si yo como trabajador invierto mi energía y pasión en una dirección y meta, espero que una parte de aquello que he hecho vuelva a mí. Como sucede en el principio de acción-reacción, frustra mucho invertir energía en algo que “parece” no producir ningún cambio, que no me devuelve nada. El “parecer”, es una percepción, y cada una es individual e inherente a la historia de cada persona. Si no consigo que mis colaboradores perciban que su actividad y recompensa están proporcionadas, el desempeño y la satisfacción en el trabajo caerán y aparecerán los fantasmas, y nunca mejor dicho, de la rotación y el absentismo. Es por ello muy importante establecer claramente el vínculo entre desempeño y recompensa.

5.- ¿Crees que percibo justicia en nuestra empresa?

Ante esta pregunta debemos tener la mente tranquila, y poder afirmar rápidamente que sí. En una sociedad de la Autenticidad, donde la Transparencia es casi una dictadura, no podemos hacer como si los agravios comparativos, habiéndolos, no existieran o que si alguien comete algún tipo de conducta injusta no va a pasar nada. No nos engañemos. El mundo se ha vuelto transparente e importa mucho saber quién eres cuando nadie mira. Es por ello que también en el tema de la retribución debemos tener un sistema de recompensas igualitarias acordes con las aportaciones en el puesto de trabajo, y, una vez más, esto debe ser percibido así por los trabajadores.

Deben ser factores como la experiencia, las aptitudes, las capacidades, el esfuerzo, entre otros aportes los que expliquen las diferencias en el desempeño y pago, las asignaciones laborales y otras recompensas aplicadas al trabajo.

Motivación: de la teoría a la práctica

Todo esto puede “parecer” muy complicado de traspasar a la realidad, pero realmente, es un tema sobre el que se ha trabajado mucho y se han hecho propuestas de mejora muy interesantes a contemplar y adaptar a cada puesto de trabajo. Algunas de estas propuestas las trabajamos desde Humanas Salud Organizacional en el curso Motivación: de la teoría a la práctica del que puedes formar parte en nuestra próxima edición el día 26 de Mayo, o contactarnos para llevarla a cabo en tu empresa.

Estaré muy contento de poder veros allí, conocernos y compartir una tarde llena de encuentros, alegría y aprendizajes clave sobre cómo hacer que la gente disfrute de su trabajo a nuestro alrededor.

¡Que tengáis un fantástico día!

Cristian Díaz Gifra. Alquimista de la Felicidad & Psicólogo en Humanas Salud Organizacional

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