En no pocas ocasiones hemos intentado trasladar cómo ser una empresa saludable. El concepto en sí está cogiendo cierto auge, y comienza a ser un término aceptado por las empresas, eso sí, a veces un tanto mal interpretado, o escaso en matices, al creer que poniendo fruta en la oficina ya somos una empresa saludable.

No me mal interpretéis, está genial dar esa opción a los trabajadores, y si es gratis incluso lo pueden agradecer mucho más. Pero una acción aislada y donde la gente no sabe cuál es el propósito dista mucho de promover la cultura saludable en una organización.

Recuerdo una empresa que lanzó como acción saludable el consumo de futa a la hora del descanso, pusieron a disposición de los trabajadores fruta gratis en el comedor. ¿Sabéis lo que pasó? La empresa eliminó la medida porque no tuvo éxito, la fruta quedaba en su sitio. Cuando le preguntamos a los trabajadores por esa campaña saludable sobre el consumo de fruta dijeron que no se habían enterado, que habían visto la fruta en el comedor, pero que no sabían si la podían coger, si era para ellos o porqué estaba allí. Con lo cual no la tocaron.

Por otro lado, como la empresa no informó correctamente de la campaña de consumo de fruta, ni preguntó a los trabajadores qué les había parecido la experiencia, no tienen datos para mejorar, simplemente se limitaron a argumentar que dicha campaña no ha funcionado, pero sin saber cuál es el motivo.

Sí, aunque os parezca increíble, podemos lanzar campañas que en un despacho parecen geniales y después al no saber comunicarlas no llegan al público al que iban dirigidas. Digamos que el marketing externo está muy estudiado, pero al interno no le damos la importancia que tiene. No comunicar las acciones ni el objetivo de las mismas hace que los trabajadores se sientan desorientados cuando ven algo nuevo.

Y vuelvo a insistir, la comunicación no significa que desde la cima de la pirámide se diga a todos los responsables que se va a hacer dicha campaña y que deben trasladarlo a sus equipos, o que se haga una cartelería muy chula para fomentar dichas acciones. Tiene que haber un seguimiento de que eso llega de la manera que queremos hasta el último trabajador. Porque era cierto, la campaña estaba bien diseñada, pero nadie colgó los carteles donde debía, y el día a día tan loco hizo que no se trasladara a todo el mundo dicha campaña.

Los indicadores, el seguimiento de las acciones, los responsables de llevarlas a cabo, los presupuestos para ejecutarlas son elementos que se deben tener en cuenta para promover acciones saludables y que estas tengan el efecto deseado.

Pero vayamos más allá de las acciones puntuales, una empresa saludable es mucho más que un conjunto de acciones. Una empresa saludable es el resultado de la buena salud y bienestar de todos los empleados, y este concepto no entiende de departamentos. La salud es algo transversal, y como tal debiera estar en la política de la empresa como eje vertebral, y tener un presupuesto acorde a dicho peso.

¿Dónde ponen el concepto de salud y empresa saludable las organizaciones? ¿En el departamento de PRL, en el de RRHH, en el de Vigilancia de la Salud? Para mí este es uno de los principales errores, ligar este concepto tan amplio y que interfiere en toda la organización a un solo departamento, es decir, ligarlo a un presupuesto de un departamento es una de las barreras que después nos encontramos para gestionarlo correctamente.

Para empezar la salud es responsabilidad de cada uno de nosotros, y la buena salud al primer departamento que afecta es al de producción, o mejor dicho, la mala salud. Fomentar la cultura saludable en la empresa debe ser parte de una estrategia global, pues afectará a cada proceso dentro de la organización. Dejemos de lanzar balones fuera, que si el absentismo es de RRHH, que si la siniestralidad de PRL…y al resto de departamentos les da igual. No debería ser así, es de todos, influye en todo, o si queremos enrevesarlo más, ¿a quién le cargamos el coste del presentismo?

Una empresa saludable fomenta la salud y el bienestar de los empleados, con un plan estratégico global a toda la organización. Donde se ha tenido en cuenta, a partir de un diagnóstico inicial, la situación de la empresa, y se ha trazado un plan de acción para llegar a los objetivos propuestos. Todo esto con criterio, con indicadores, con presupuesto, con responsables… no se trata de una acción puntual, la cultura saludable no se establece de un día para otro, es un proceso, tendremos metas SMART en una estrategia a largo plazo.

Y sin olvidar los tres pilares en los que debemos apoyarnos para conseguir todo esto:

  1. Liderazgo transformador y comprometido
  2. Participación e implicación del empleado
  3. Buenas prácticas saludables
    1. Conciliación trabajo y vida personal
    2. Crecimiento y desarrollo de los empleados
    3. Ambiente laboral seguro y saludable
    4. Recompensa/reconocimiento del empleado

Todo esto, acompañado de una buena comunicación, te acercarán a esa empresa saludable en la que todo el mundo querrá trabajar.

¿Estás preparado para dar el siguiente paso? Desde Humanas podemos ayudarte, pincha aquí.

 

Mónica Seara. CEO Humanas Salud Organizacional

 

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