Cuando hablamos de valores se nos va la imaginación a muchas cosas. Unas veces decimos eso de que en esta sociedad se están perdiendo los valores. Y, en cambio, en otras ocasiones nos conmueve ver gestos en personas corrientes que nos ayudan a continuar creyendo en el ser humano.

Sin valores el ser humano está perdido. No sería más que cualquier otro ser (con minúscula) en este planeta denominado Tierra. Pero no es así. No puede ser así, ya que la dignidad humana es algo reconocido y reconocible por la mayoría de las personas. Aunque no se pueda tocar, oler o ver sí se puede sentir. La dignidad es intangible y sensible a la vez. Y la dignidad humana se reconoce y se otorga gracias a que se comparten una serie de valores. Sin valores no hay humanidad y sin humanidad no hay sociedad.

Como consecuencia del dinamismo de la propia vida, las personas evolucionan y cambian y con ellas las sociedades que conforman, se dan forma a sí mismas. Así, los valores van cambiando, evolucionando con el tiempo. No son iguales los valores morales que dominaban nuestra sociedad hace 50 o 100 años que los que predominan ahora.

Ante esta nueva situación, la Generalitat de Cataluña hizo un estudio, preparó una serie de comisiones y por último ha publicado un documento en el que presenta un Plan Nacional de Valores con el objetivo de profundizar en las raíces de la sociedad y dinamizarla. Justifica la presentación de este Plan debido al cambio de la sociedad que lleva a un cambio en el paradigma de comportamiento: dar respuesta a nuevos problemas con soluciones actuales.

Plan Nacional de Valores.

El Plan Nacional de Valores nos lleva a un retorno a la persona como centro de la vida social. La sociedad crece cuando las personas crecen. Por todo esto el ser humano ha de ser el centro del nuevo paradigma teniendo en cuenta sus cinco dimensiones básicas: Emotividad, Amabilidad, Responsabilidad, Extroversión y Apertura a la Experiencia.

Así se pretende dinamizar, generar un cambio social que lleve de una dinámica más racional, basada en el pensamiento a otra más apoyada en el sentimiento. De pensar o analizar al Ser Humano a sentirlo como tal. Reconocer en el otro, en el prójimo un elemento que nos completa como sociedad. Se pretende un cambio de esta estructura social basada en una jerarquía piramidal y en el individualismo a una estructura social con una visión global de la persona tendente al bien común. Que nos lleve, en definitiva de unos valores pensados e impuestos a unos valores sentidos y asumidos. Aunque para asumir verdaderamente unos valores hace falta cierto camino racional para interiorizarlos.

Con ello se busca una sociedad que valorice a la persona basándose en los valores de una educación integradora, una cultura dinamizadora, unos medios de comunicación social veraces y libres, el valor del deporte como forma de cooperación, la defensa del medio ambiente como la casa de todos, el fomento de una economía basada en la sostenibilidad, una sociedad más dialogante y comprometida con los menos favorecidos, un consumo consciente y un sistema socio-político justo y transparente.

Es una bonita meta. Pero si no nos la planteamos, nunca podremos llegar a alcanzarla y aunque parezca una utopía, para eso está, para ser un objetivo que nos ponga en movimiento, que nos dinamice. Desde Humanas Salud Organizacional estamos convencidos de que las utopías son alcanzables y por ello trabajamos, por una sociedad más justa y humana. Apoyamos iniciativas como esta y en la medida en que nos atañe las hacemos nuestras. Porque en el desarrollo de la salud de una sociedad también está incluido el fomento de los valores en el ámbito empresarial.

Vidal Garrido, Filósofo e ITOP

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