Según el barómetro Conciliación Edenred-IESE 2012, las empresas que facilitan la conciliación laboral y familiar de forma habitual a sus empleados consiguen aumentar un 19 % su productividad.

De acuerdo con este estudio, los empleados de estas organizaciones se sienten 4 veces más comprometidos con su empresa y menos dispuestos a cambiarse de trabajo que en entornos que la dificultan sistemáticamente

El estudio pone de manifiesto que un 40% de los trabajadores en el mundo no están comprometidos con su empresa, aunque un 95% de los que trabajan en entornos que favorecen la conciliación sí lo están, frente al 60% de los que trabajan en empresas que no la favorecen.

En general, la insatisfacción de los colaboradores en un entorno laboral que no facilita la conciliación es 7 veces mayor que en entornos que sí la favorecen.

El desarrollo e implantación de medidas de conciliación en una empresa, tiene que ser considerado como una estrategia organizacional hacia la obtención de ventajas competitivas basadas en el incremento de su competitividad, innovación y productividad.

Las ventajas asociadas a las medidas de conciliación son muchas y variadas:

  • Mejora del clima laboral.
  • Mayor nivel de identificación y compromiso de los trabajadores con los objetivos corporativos.
  • Atracción y retención del talento.
  • Ahorro de costes derivados del absentismo, bajas laborales y rotación no deseada.
  • Mejora de la imagen que la empresa ofrece a sus clientes, accionistas y a la sociedad.
  • Incremento de la productividad través de la creatividad e innovación.

Si conciliar supone satisfacción, calidad de vida, salud, cuidado de familiares y personas dependientes, tiempo de ocio, realización personal y profesional, etc,  la implantación de un Sistema/Plan de Conciliación supone crear una organización del entorno laboral que facilite a hombres y a mujeres la combinación del trabajo y de las responsabilidades familiares y personales,  que deben tener unos resultados tangibles y verificables y siempre desde una base de compromiso compartido, con la implicación de todo el personal en el buen funcionamiento de la empresa al mismo tiempo que ésta procura responder a las necesidades del personal.

Además de todo lo anterior, hay que tener en cuenta que en una época de crisis como la actual, la flexibilidad que aportan las medidas de conciliación en las empresas pueden de alguna forma compensar la falta de flexibilidad de la que adolece el mercado de trabajo, y ayudar así a la supervivencia de la empresa, constituyendo además una forma de retribución no monetaria, a través del denominado “salario emocional”, además con creatividad e innovación se pueden dar  con fórmulas poco costosas y que ayuden a la conciliación.

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