Últimamente hemos oído mucho hablar de esta gran dicotomía. ¿Para aumentar nuestra seguridad tenemos que hacer concesiones en nuestra libertad? Es un tema complicado también a nivel empresarial ya que influye directamente en nuestras relaciones como empleador y empleado o entre compañeros.

Aunque parezca un tema de grandes discusiones es fácil de acercarlo a nuestra vida diaria. Todos queremos una seguridad en nuestra vida, sobre todo cuando nos vamos haciendo más conscientes de lo que vale, de las personas que están a nuestro alrededor y nos importan o dependen de nosotros.

Por otro lado todos queremos disfrutar de la vida sin ataduras, pudiendo hacer lo que nos gusta y sin la necesidad de estar pendientes de todo eso que nos rodea y que puede llegar a coartar nuestros anhelos: un trabajo con una conciliación con la vida familiar de difícil encaje, una situación familiar estresante, unas relaciones laborales no satisfactorias, etc. En esos momentos nos gustaría ser libres y volar como Juan Salvador Gaviota. Pero no es fácil.

Condenados a ser libres

Jean Paul Sartre tuvo una expresión elocuente: “Condenados a Ser Libres”. Parece una contradicción pero tiene mucho sentido ya que en muchas ocasiones nadie puede decidir por nosotros, desde el existencialismo, estas decisiones son momentos difíciles en nuestra vida, angustiosos. Tanto que en algunas ocasiones preferiríamos que alguien tomase esa decisión en nuestro lugar.

Este asunto llevado al campo laboral tiene una fácil comparación. Uno de los grandes empeños sociales ha sido la lucha por la estabilidad laboral. Un trabajo digno y estable. Esto nos proporciona seguridad para nuestra vida. Podemos trabajar para tener una vivienda, sacar adelante nuestra familia y esto está muy bien. Pero todo tiene sus contrapartidas. ¿Cuántas veces nos hemos resistido al cambio por miedo a perder lo que ya tenemos conseguido? La misma estabilidad del trabajo nos ata al mismo. Condenados a ser libres… Cada decisión que tomamos nos abre unas puertas y nos cierra otras.

Seguridad y Libertad: historia de una enemistad

Esta relación de enemistad viene de lejos. De cuando el ser humano dejó de ser nómada y se ató a la tierra allá por el neolítico. Nos aseguramos la comida en invierno y en épocas de sequía y escasez. Desde entonces nuestra esperanza de vida ha aumentado enormemente, pero a cambio nos atamos a la tierra. Comenzaron las guerras de conquista por el territorio, mirar al cielo con angustia por si llueve, nieva o hay riadas. Y vemos la rebeldía de la juventud como un momento de libertad que se termina “al sentar la cabeza” y tener un buen trabajo.

Da la impresión de que teniendo un buen trabajo todo es más fácil, pero también más triste, mientras que la libertad proporciona alegría. Lo malo es que esta dicotomía fractura al ser humano en su ser. Volviendo al punto de vista existencialista, con cada decisión que tomamos en libertad nos hacemos menos libres, más esclavos de nuestra vida. Pero esto precisamente es lo que nos tiene que servir de trampolín. Las decisiones las hemos tomado libremente, con conciencia de lo que se ha hecho y por tanto responsablemente con las consecuencias que derivan de ella.

En el campo laboral tomar decisiones es muy difícil. Tenemos tanto miedo a las consecuencias que no nos atrevemos. Y con razón. La sociedad es dura con quien se equivoca. Siempre hay que buscar un responsable (culpable) de lo ocurrido. En muchos casos se delegan las funciones en busca de la seguridad de no equivocarnos. ¿De verdad que así puede funcionar una sociedad? No. Ni tampoco una empresa.

Por eso Humanas Salud Organizacional busca que las personas se sientan bien en su entorno laboral. Una persona comprometida con su trabajo es más creativa. Un ambiente que no pase factura constantemente genera trabajadores más motivados. Esto no quiere decir que no se haya de ser responsable de las propias acciones, simplemente significa que se reconoce que el ser humano es falible y, sobre todo, tiene capacidad de aprender de lo sucedido.

Desde Humanas, creemos, y trabajamos por ello, la estabilidad laboral no ha de ser signo de atadura, sino de compromiso. La seguridad del reconocimiento del trabajo bien hecho estimula a mejorar y la libertad para equivocarse da alas a la creatividad.

Si bien yo creo que la Seguridad como evitar el riesgo es enemiga de la libertad, la Seguridad como tranquilidad en la vida hace desarrollarse la Libertad como expansión del Ser Humano.

Y desde Humanas Salud Organizacional trabajamos por ello.

Vidal Garrido, Filósofo e ITOP y Responsable de Valores en Humanas Salud Organizacional

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