¿Alguna vez te has sentido tan estresado, cansado e incluso asqueado por tu situación laboral que has pensado “a ver si me pongo malo y así puedo salir de esta situación?”.

Si es así, ten muy claro que lo que enfocas y repites de forma consciente o inconsciente se hace realidad. Quizá esa vía de escape que deseas pueda ocasionarte un problema de salud, un problema que puede ser irreversible.
¿Eres consciente que la insatisfacción personal diaria puede volverse crónica y hasta puedes habituarte a ello, perdiendo ya la capacidad de pensar de otra manera?

Muchos síndromes que ya comienzan a ser habituales en los ambientes de trabajo –burnout, estrés, ansiedad, enfermedades autoinmunes…- tienen un denominador común: un ambiente laboral tóxico. Se produce la anulación completa de la persona, que pasa a convertirse en un recurso más, sin capacidad de pensar, sin capacidad de decidir, sin capacidad de sentir algo más que frustración.

Estas situaciones son cada día más comunes en las organizaciones y, sin embargo, no se abordan con la sensibilidad y responsabilidad que se precisa por parte de las empresas.

Con un poco de suerte, ya te encuentras tan mal que te dan de baja. ¿Y si alguien se preocupa de cómo estás y de cómo han ido los resultados de tus pruebas? ¿O de preguntarte cómo van todos esos temas que tanto te preocupan y que no desaparecen de tu mente?

Recursos verdaderamente humanos

Miedo, vergüenza, deseos de no molestar… Realmente las áreas de gestión de personas o de prevención de riesgos laborales no están a la altura de lo que se espera de ellas. Estamos ante personas que no saben tratar personas. Solo saben tratar recursos, sin más.

¡Tenemos tanto por hacer, tanto por integrar! Debemos gestionar los procesos de forma coherente. Es decir, analizando las actividades que precisamos, las entradas, las salidas, los recursos que necesitamos y, sobre todo, cuidando a las personas que los desarrollan. También cuidando el ambiente en el que se desarrollan, atendiendo a sus expectativas, dotándoles de herramientas que les permitan crecer como seres humanos, como equipo, como organización.

Deberíamos analizar de forma rigurosa qué sectores, qué empresas, qué cambios organizacionales, qué situaciones pasan las empresas y su repercusión en el tipo de enfermedades que manifiestan sus trabajadores. Solo unos datos reales mostrarían lo que realmente está sucediendo en el tejido empresarial español.

Priorizar la salud, no la enfermedad

Una vez más apelo a la responsabilidad de todos, empezando por uno mismo, siendo plenamente conscientes de la necesidad de priorizar nuestra salud. Así, tenemos que cuidarnos a nosotros mismos para poder cuidar a nuestros compañeros. Debemos garantizar una base sólida de confianza, de honestidad, de respeto al trabajo para, a partir de aquí, continuar construyendo la organización, con valores y con salud.

La vida no tiene precio. Lo sabe bien quien la familia, el entorno y los compañeros de alguien que la ha perdido. ¿Y si invertimos tiempo en garantizar que no vuelva a suceder? ¿Nadie va a analizar si hubo una causa? Así, podríamos poner medidas que eviten que pueda volver a suceder.

¿Seguiremos mirando para otro lado, excusándonos y justificando que el origen de una enfermedad está en cualquier otra área de su vida excepto en el trabajo? Hay que recordar que en el trabajo pasaba 15 hora diarias, ya fuese presencial o con la mente.

Humanizar la empresa

En Humanas apostamos por humanizar las empresas. Hacemos coherente la visión de los líderes con la implantación de las acciones que desarrollan esa visión. En Humanas ponemos el foco en las personas, en su cuidado, en su apoyo, empleando su conocimiento y deseos de mejora para potenciar los cambios en los procesos. Estos cambios han de conducir a la mejora continua de toda la organización.

Creemos que es el único camino para ir todos juntos, con actitud de disfrute, al máximo de la vida. Esa vida que se nos ha dado y está en nuestras manos vivirla. No irla mermando por el camino hasta quizás no poder recuperarla.

Por ello, deja de pensar en ponerte enfermo para que algo cambie. Acepta la situación, analiza lo que está en tu mano hacer, toma las riendas de tu vida, genera cambios, genera impacto, genera salud. Pásate a las empresas humanas, conscientes y responsables.

¿Hablamos?

Begoña Sánchez Aguadero – Experta en la integración de la Salud Organizacional en los Procesos de Gestión de las Empresas


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