Hoy voy a plantearte una situación, imagínate que diriges equipos de trabajo, gestionas personas, pero si no consigues ponerte en escena, porque te ves lejos de ser “jefe” pongamos que eres el motor de tu familia, de tu relación de pareja o simplemente de ¡tu propia vida! Cada uno de nosotros lleva un líder natural dentro, y todos comunicamos quién es ese líder, ¿no lo crees?

“La productividad no es un accidente. Siempre es el resultado de un compromiso con la excelencia, planificación inteligente y esfuerzo concentrado”. Paul J. Meyer

Es hora de experimentar, llegas a la oficina, a tu casa, a una cafetería y en el momento que entras vas a comunicar un mensaje, siempre comunicamos y siempre elegimos qué queremos comunicar, aunque muchas veces lo hagamos de forma inconsciente y no como nos gustaría, pero muy a nuestro pesar como seres sociales comunicamos.

Retomo el ejemplo, al llegar a un lugar puedo decir “buenos días equipo”, “buenos días familia”, “buenos días caballero” y acompañarlo de una sonrisa y una entonación que denote mi estado de ánimo positivo, en ese momento lo más probable es que la otra persona nos conteste del mismo modo, y decimos esto basándonos en los estudios de las neuronas espejo, que permiten hacer propias las acciones, sensaciones y emociones de los demás. Así que es más fácil que alguien te sonría si tu sonríes, pero también es más fácil que alguien te levante la voz si tú estás levantando la voz. Entonces aquí la pregunta es clave, ¿cómo me comunico yo?

Te has preguntado alguna vez ¿cómo comunicas?

Igual los ejemplos en positivo no nos dicen nada, nos quedamos más a menudo con los ejemplos negativos, yo recuerdo uno de mis jefes entrando por la puerta de la oficina y dando un portazo que hace retumbar la estructura, regresaba de una reunión que evidentemente no había sido lo que él esperaba, y esta era su forma de comunicarlo.

¡Claro! No es que no preguntemos qué tal ha ido la reunión, no era necesario, es más bien ese bote que pegas en la silla con el susto y como te deja el corazón durante unos segundos, hasta que te convences de que no ha pasado nada y que puedes seguir con lo que estabas, y evidentemente, no hablar con tu jefe hasta que tengas una buena noticia que comunicarle, todo por el bien del mobiliario y los sustos de los compañeros…este es un ejemplo de lo poco productiva que ha sido esa entrada, te deja el cuerpo encogido y preocupado de lo que ha pasado y cómo eso puede influir en tu trabajo, por lo que ya no estás trabajando sino divagando. Y aprovecho aquí una frase de nuestro amigo Javier Cebreiros de su libro Olvida tu lenguaje corporal que dice: “lo más importante de tu comunicación no es lo que haces, sino lo que provocas en los demás”, y cuando provocas agitación no esperes de tu gente calma, pero eso sí, la incoherencia es uno de nuestros mayores dones, y aunque yo grite tú no me levantes la voz, ¿nos suena?, así actuamos muchas veces.

Comunicación Vs liderazgo

Ahora bien, yo como líder ¿soy consciente del impacto que tiene mi comunicación en los demás?, y me atrevo a decir que muchos de nosotros ni nos lo hemos planteado, pues deben saber que el “¡buenos días!” va a la cuenta de resultados. La investigación realizada por Hay/ McBer, la unidad de I+D de Hay Group nos relata cómo el estilo de liderazgo influye en el clima de equipo, éste en la motivación y el compromiso, y cómo eso se traslada a los resultados, consiguiendo hasta un 30% de diferencia en los resultados entre un clima motivador a uno que no lo es, y además exponen en dicho estudio, cómo hasta el 70% de las diferencias de clima laboral se explican con los estilos de liderazgo. Si lo pasamos a resultados de negocio podemos hablar de generar el doble de beneficios netos si tenemos un líder que inspire un clima motivador a uno que no lo haga. (Buenos Líderes = Altos Beneficios”. Hay Group).

Para convertirnos en buenos líderes primero necesitamos conocernos. Como Sócrates nos decía: “quien se conoce a sí mismo, sabe dónde están sus capacidades y en qué aplicarlas. Quien no se conoce, fallará al grado de arruinar su vida”. Conocerse es la manera de saber qué comunico y qué impacto causo en los demás. La productividad es fruto del estado emocional en el que me encuentre yo, se encuentren nuestros empleados y de la forma de relacionarse que éstos tienen entre sí y hacia los clientes y proveedores. Por todo ello surge la necesidad de gestionar emociones, porque es lo que comunicamos, no olviden que se contagia antes una emoción que una idea, y si quiero llevar adelante un proyecto será mejor que contagie antes esa ilusión por dicho proyecto a todos.

Si quieres construir un barco, no empieces por buscar madera, cortar tablas o distribuir el trabajo. Evoca primero en los hombres y las mujeres el anhelo del mar libre y ancho”. Antoine de Saint-Exupéry

Por todo lo dicho, si elegimos ser un líder saludable y no tóxico, conseguiremos mayores resultados en nuestro equipo, y mayores satisfacciones en nuestra vida, con todo lo que reporta de beneficioso para todos ¿a qué esperas? ¿Aún dudas de la influencia de tu liderazgo en la productividad? En Humanas te ayudamos a conseguirlo, y transformar el “¡buenos días! en buenos resultados.

Mónica Seara. CEO Humanas Salud Organizacional

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