En estos años de vida de Humanas me encuentro a muchas personas que me preguntan de dónde viene el nombre, porqué he elegido Humanas y no otro…

Mi respuesta es sencilla, nace de mis experiencias laborales, de cómo han influido en mi vida y cómo todo ello transciende ahora en Humanas. Estaba cansada de que me trataran como un número, o en el mejor de los casos como una máquina…somos personas, personas HUMANAS.

No solo se trata de gestionar una cuenta de resultados para que todo encaje. Las empresas nos exprimen como máquinas hasta que no podemos más y después, si enfermamos ya no somos valiosos para ellos…

Ni somos números ni somos máquinas, somos personas

Si las cosas van mal y toca recortar gastos, buscan a quién echar para que los números encajen, obviando quién es más valioso, olvidando el valor que estás aportando y fijándose únicamente el coste directo de tenerte contratad@.

Si cobras mucho buscarán a otra persona que lo haga más barato y así funcionamos, ajustando números continuamente, y olvidándonos de lo esencial, que una persona no es ni un número ni una máquina, que detrás de cada ser Humano hay emociones, pero como gestionar emociones es muy complicado, o eso parece, y las empresas prefieren hacer lo otro.

Estamos inmersos en la economía de las emociones. La era industrial, de dónde viene este estilo de gestión, ha tocado a su fin. La crisis no hace más que ponerlo en evidencia cada día, pero la economía de lo intangible, o el lado más Humanista de las empresas aún está por descubrir.

El ejemplo lo vemos todos los días cuando vamos a trabajar, ¿cuántos de vosotros pasáis el día en una empresa tóxica? ¿No sería más rentable trabajar en un entorno saludable? Es evidente que sí, pero ¿quién da el primer paso? ¿El empresario o el trabajador?

Resulta sencillo entender que ante un cambio de paradigma todos tenemos que trabajar, aportar nuestro granito de arena, ya que el beneficio será igualmente para todos, sociedad incluida.

Salud Organizacional y sentido común

Ya sabéis de dónde viene el nombre. Los apellidos, Salud Organizacional, obedecen a cómo vamos a abordar ese cambio, velando por la salud de la organización, contemplándola como un eje estratégico dentro de la empresa, no una pata que cuelga de la prevención, sino todo lo contrario, la mayor herramienta para generar valor en la empresa.

Como decía Schopenhauer: “la salud no lo es todo, pero sin ella, todo lo demás es nada”. Con empleados desmotivados, o estresados es difícil generar un trabajo de calidad, más bien caeremos en el absentismo, en accidentes por despistes, en el presentismo desmesurado del que adolecemos…

Muchas veces digo que en Humanas no hacemos nada nuevo, primamos el sentido común, poner a las personas en el centro, pero es cierto que lo urgente nos lleva a NO ver lo importante. Mientras velamos por la cuenta de resultados nos olvidamos de cómo están las personas que hacen eso posible.

Los ingenieros tienen emociones

Sí, seguro que llegados hasta aquí muchos pensáis que mi formación es psicología, o pedagogía, incluso a veces me dicen que está relacionada con la rama sanitaria…en fin, siento decepcionaros, soy ingeniero, exactamente en mecanización agraria y construcciones rurales.

¡Wooow… los ingenieros tienen emociones!! ¡Pues de eso se trata, todos tenemos emociones!! Y yo he sido la primera que le decía a mi jefe que me habían contratado como ingeniera y que hacía de todo menos ser ingeniera.

Cuando salía a la obra (construcción del AVE) y me encontraba con los 500 trabajadores que en ella estaban trabajando al mismo tiempo hacía las veces de: profesora de guardería, esa era mi primera sensación, niños pequeños buscando los límites, tanteando dónde estaba la frontera de lo bueno-malo, incluso poniendo en peligro su propia vida, pero buscando a fin de cuentas su espacio…después entraba la pedagogía, cómo les explicas cuando llevan 30 años de experiencia que están haciendo algo mal, confirmarles que llevan 30 años haciendo algo mal es duro…por lo que después entra la parte de psicología, escucha activa, motivación….

Con todo esto yo sentía que, si quería que mi trabajo de ingeniería luciera, antes debía hacer todo lo demás: gestión de equipos, en suma…gestión de emociones, conocer cómo es cada uno de ellos y qué les motiva, y, sobre todo, hacerles partícipes de algo grande, darle sentido a su trabajo, dignificar su labor dentro de una compleja obra de ingeniería, que no se sintiesen el último mono en una cadena, sino esa persona sin la cual el trabajo de otros no sería posible.

Humanas + Salud Organizacional = Empresas Saludables

Y de ahí sale la imagen de Humanas, esa cabeza con el engranaje y el corazón en el centro, no olvido mi formación y todo lo que he sudado para aprobar motores (aquí muchos de mis compañeros de batallas se estarán riendo). Nunca imaginé que el uso que le iba a dar a la mecanización fuese este, pero reconozco que la idea de un buen engranaje como empresa me gusta…

Igual aún no me he desanclado del todo del Taylorismo, y me gustan los procesos, los tiempos, los números…me imagino ese motor que hace mover toda la organización. Aprovechando el ejemplo de los coches, en las organizaciones el combustible sería la comunicación, si queremos que la energía mecánica que sale del motor llegue a las ruedas que impulsan el coche seguro que no nos andamos con tapujos al comprar el mejor combustible, ni se nos ocurre echar gasoil en un motor de ciclo Otto, pero parece que con la comunicación todo vale, el fin justifica los medios…

Claro que por el camino nos cargamos toda la mecánica, la mecánica de las emociones, la mecánica de las personas con las que trabajamos la debilitamos, y parece que no somos conscientes.

Solo tenemos que cambiar de paradigma

Uno de mis jefes me decía que si uno de los trabajadores que tenía no era bueno pusiese en su lugar a otro, ¡sin más! Y yo le explicaba, que, si quería estar cómodo en su silla, sería bueno tratar a las personas mejor para que diesen todo lo excepcional que tienen

Él, siendo el engranaje más grande en el proceso, necesita también de los pequeños para moverse, y es evidente que los pequeños soportan mayor tensión que los grandes, y mayores fatigas…así que mejor cuidar del pequeño.

Además, cuando un engranaje que falla cuesta mucho encontrar otro con el mismo paso y dentada para que se acople al mecanismo. De ahí poner el corazón en el engranaje grande, ser sensible a las emociones más pequeñas para que todo funcione en armonía.

Ahora ya sabéis más de Humanas, y de cómo la mecánica se conjuga con las emociones. No es usual encontrar a un ingeniero gestionando recursos humanos, pero debemos ir rompiendo clichés y creencias, y comenzar a gestionar emociones, gestionar humanos con recursos es muy gratificante y rentable para las empresas, sólo tenemos que cambiar de paradigma.

Mónica Seara. CEO Humanas Salud Organizacional

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