Recientemente, en las clases que imparto sobre organizaciones saludables en EAE dentro del Máster de Dirección de RRHH, pregunto a los alumnos si conocen ejemplos de empresas saludables; alguno se aventura a citar una empresa al haber sido reconocida recientemente como empresa saludable, pero en general no aparecen muchos ejemplos y cuando les pregunto cuántos han trabajado en empresas saludables, pocos levantan la mano; ahora bien, ejemplos de empresas tóxicas o jefes tóxicos todos tienen, así que cuando les toca aventurarse a decir qué es una empresa saludable, si no lo saben les digo que piensen lo contrario de lo que han vivido en una empresa tóxica, y es ahí cuando sale toda la riqueza de lo que les gustaría que fuese su lugar de trabajo, hablan de la autonomía en el puesto de trabajo, del desarrollo personal y de los planes de carrera, de la flexibilidad horaria, de la conciliación, del reconocimiento, del buen clima laboral…, en suma, ya saben que quieren trabajar en una empresa saludable aunque nunca hayan visto ninguna.

Crear un entorno saludable: principio ético empresarial

Cuando vamos desarrollando el temario y explicando cómo se construyen las Organizaciones Saludables, se dan cuenta de las dificultades de vender ese entorno ideal a los gerentes de las empresas, básicamente porque no disponen de datos económicos que hablen de los beneficios de crear esos entornos saludables u ejemplos de otras empresas de dónde tomar esos datos con sus ROI. Al mismo tiempo no estamos acostumbrados a cuantificar ni poner en valor nuestro trabajo, crear un entorno saludable es una inversión, evidentemente supone un coste a priori para la empresa, pero los beneficios son muchos y se pueden cuantificar: la disminución de bajas laborales, la reducción de accidentes, el aumento de la motivación y su consiguiente aumento en la productividad, etc., si queremos podemos rescatar los datos que nos facilita el Foro Económico Mundial, que nos dice que cuando una empresa fomenta la salud y bienestar de sus colaboradores es 4 veces más productiva, retiene 4 veces más talento, tiene 8 veces trabajadores más comprometidos y además es 3,6 veces más creativa e innovadora.

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