Estoy convencida de que habéis visto en más de una ocasión manuales para dummies. Los hay prácticamente de cualquier tema y, como sabéis, se dirigen a un público inexperto o principiante en una materia.

Hoy me atrevo a iniciar manual para dummies que, en realidad, busca hacer reflexionar sobre las consecuencias del absentismo (y de no gestionarlo en tu empresa). Llevo años trabajando sobre este tema y cada vez que leo las conclusiones sobre por qué sigue aumentando el absentismo en España me quedo perpleja.

Aportaré a este relato un poco de sentido común (el mío, claro, que no tiene que coincidir con el de otros o el de la mayoría…). Aprovecharé los datos empíricos de los estudios de Adecco e INE para realizar otra lectura del absentismo, esa que llegue a cualquier dummie.

La tasa de absentismo aumentó en 2018 hasta el 5%. Es decir, creció un 21% desde 2014, lo que la sitúa en un nuevo máximo histórico. Hasta entonces, el máximo se había alcanzado en 2007, cuando era del 4,95%.

Tipos de absentismo

En primer lugar, debemos diferenciar tipos de absentismo. Hace tiempo os hablaba del origen del absentismo, que era entendido como las personas que no iban a trabajar. Ahora bien, podemos encontrarnos absentismo justificado (permisos por maternidad, paternidad, matrimonio, enfermedad…) y el injustificado, la persona falta a trabajar y no sabemos el motivo. En este post no tocaré el tema del presentismo. Serían las personas que van al trabajo pero no están, sino que atienden a whatsapps personales e historias de este tipo que todos conocemos. Quizás más adelante hablaremos sobre «Dummies: el absentista presentista».

¿Crisis y absentismo?

En segundo lugar, tenemos un problema muy grave a nivel personal, empresarial, social, productivo y sanitario con el absentismo. Este no se resuelve diciendo que crece porque salimos de la crisis, porque realmente nos habla de que los trabajadores están desmotivados y enfermos. Y además, si hemos salido de la crisis, ¿cómo es que no hemos recuperado el nivel de bienestar que teníamos antes de que esta comenzase? ¿Seguro que hemos salido de la crisis?

En tercer lugar, tampoco ganamos nada diciendo que los trabajadores son unos jeta y que no quieren trabajar y por eso cogen la baja. Claro que habrá alguno así, pero al final juzgamos a todos por el mismo rasero. Esto, además de injusto, no nos ayuda a resolver el problema, más bien lo enquista. Cuando un empresario cree que sus trabajadores abusan de las bajas, esos mismos trabajadores suelen pensar que en la empresa los explotan. Así entramos en ese círculo vicioso en el que todos son malos, y no solo eso, todos tienen razón, y salir de aquí es complicado.

En cuarto lugar, he leído en alguna ocasión que el aumento del absentismo laboral tiene que ver con el aumento de contratos indefinidos y la sensación de que el trabajador se encuentra más respaldado para proteger su empleo. Entenderéis que estoy totalmente en desacuerdo con esta afirmación. Más después de la reforma laboral del 2012, donde ya indefinido no significa nada, pues te pueden echar cuando quieren de la empresa, y los nuevos contratos son cada vez más precarios.

Absentismo: coste para todos

En quinto lugar, los empresarios saben muy bien el coste que tiene el absentismo en sus organizaciones. Pero un trabajador también sabe lo que se reduce su nómina cuando está enfermo. Lo que quiero decir es que practicar el absentismo como deporte no es rentable para nadie. El trabajador sabe a lo que se expone de baja. Insisto, que haya alguno que le guste estar de baja no significa que el resto se sienta cómodo estando enfermo.

En sexto lugar, que la tendencia sea el aumento del absentismo tampoco justifica que no se tomen medidas. Es decir, no se trata de ir justificando por qué aumenta y echando la culpa al que falta al trabajo, más bien se trata de poner medidas para que esto no suceda.

Ojo, si estas medidas van ligadas a perseguir las bajas o atosigar al trabajador para que coja el alta hacen más mal que bien. Lo suyo sería mirar la forma de que ese trabajador se sienta mejor, no de que además de estar enfermo sienta mayor presión por la empresa.

Es curioso lo que sucede cuando se promueven ambientes de trabajo saludables para disminuir el absentismo. Nos encontramos con trabajadores incrédulos y comités de empresa reacios a las acciones. ¿Por qué? Pues porque ya no se creen que la empresa quiera cuidarlos, su pensamiento es que si hacen algo por ellos es porque se lo van a sacar por otro lado.

Lo he dicho en numerosas ocasiones, la salud es la unidad que da valor a todos los ceros de tu vida, de tu empresa. Una empresa saludable es rentable porque sus niveles de absentismo son bajos, mientras que una empresa tóxica se evidencia precisamente en esos niveles altos de absentismo o rotación.

La administración debería ser la primera en dar ejemplo. Sin embargo, curiosamente en el sector sanitario, que vela por la salud de todos los ciudadanos, es donde más contratos precarios existen (por horas, por días, sin pagar los fines de semana…). No es un ejemplo de cómo debe funcionar una empresa saludable porque lo que nos muestran es que quieren salvar los números, cuando su misión es salvar vidas.

Invertir en empresas saludables

En séptimo lugar, si el coste del absentismo durante 2018 ascendió a 76.449,53 millones de euros (lo que supone un incremento del 10,58% interanual) podemos pensar que ese dinero sería mejor invertirlo:
• Mejores salarios
• Erradicar los contratos precarios
• Planes de conciliación
• Flexibilidad horaria
• Promoción de la salud en el trabajo
• Planes para la racionalización horaria

Estas medidas mejorarían la calidad de vida de los trabajadores, su salud, su motivación, disminuiría el riesgo psicosocial… Y todo ello repercutiría en el aumento de producción de la empresa, así como en el ahorro de costes del absentismo.

Para finalizar, parémonos un momento a pensar y pongamos soluciones, de las sencillas, de las de sentido común. Y no digamos ya de primeras que son costosas, porque realmente lo que cuesta dinero a todos es la falta de salud. Y de seguir así esto se hará insostenible.

Te hemos dado razones para reflexionar sobre las consecuencias de no tratar el problema del absentismo en tu empresa. Si seguimos haciendo lo mismo que hasta ahora, en 2025 esto será mucho peor. Una empresa con un 10% de absentismo difícilmente es competitiva y mucho menos sostenible. Estás a tiempo de gestionar el absentismo y frenar esta tendencia al alza. ¿Quieres dejar de ser un dummie con la gestión del absentismo? Contáctanos y te asesoramos.

Mónica Seara – CEO Humanas Salud Organizacional


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