Para mí, hay tres principios que son importantes y a la vez maravillosos para entender la matriz básica de nuestros comportamientos:

1- El primer principio afirma que solamente puedes entregar lo que tienes.

2- El segundo principio afirma que cuando actúas de verdugo es porque te sientes víctima de alguna injusticia y nadie te va a salvar.

3- El tercer principio afirma que el único modo para que no te sientas víctima es activar y desarrollar una infinita paciencia contigo mismo.

“Donde hay un monstruo hay dolor.

Cuando escuchamos ese dolor, se transforma en Amor.

Cuando no lo escuchamos, entonces se pudre y se cubre de ira y de odio”.

Te contaré algo para que lo puedas entender mejor:

“Carolina tiene 49 años. Nació en Colombia pero vive en Barcelona desde que tenía 14 años. Tiene 3 hijos y está separada desde hace 10 años. Trabaja desde hace más de 20 años en temas de gráfica en un importante periódico. Es una mujer muy preparada en su trabajo, que además es su pasión. Lo sabe prácticamente todo de gráfica, de diseño, de fuentes y estilos de letras. En su vida ha logrado cierto equilibrio a nivel económico y familiar, así que se considera afortunada y agradecida por cómo le va la vida en general.

Tiene un solo problema: su jefa, que se ha incorporado a la empresa hace menos de un año.

Su jefa aparentemente la odia. Ella no sabe el porque, pero es evidente que su jefa no le sonríe nunca, si puede ni la saluda por la mañana. Cuando entra en el despacho abraza con entusiasmo y saluda cordialmente a todos los demás, y cuando su mirada se cruza con la de Carolina lo único que le sale es un “hola” podrido y rencoroso.

Para Carolina su trabajo es muy importante y siente la empresa en la que trabaja como si fuera su otra familia, así que, a pesar de lo que le duela esta situación, no quiere dejar el trabajo. Por otro lado, es consciente de que no sabe cómo manejar esta situación –sobre todo después de que desde RRHH la hayan invitado a ignorar los que parecen ser normales problemitas de relación en el lugar de trabajo.- A nivel físico el cuerpo de Carolina está enviando señales importantes: desde hace unos meses tiene conatos de vómito todas las mañanas y el cuello y los hombros se están volviendo cada día más rígidos y doloridos. Es por ello que ha acudido a Humanas”.

¿Cómo superar el mobbing?

Cuando hay una situación de mobbing suelo trabajar por dos caminos paralelos: por una parte trabajo con la persona víctima del mobbing para que logre relativizar las agresiones y construir y conservar un estado emocional sano y estable. Y por otro lado invito a esa persona a averiguar todo lo posible sobre el “verdugo”,  para entender que es lo que le duele tanto.

Con tres hijos y una separación, Carolina es cómo si hubiese hecho un Master en Psicología, así que le resulta bastante fácil hacer el trabajo interior que le propongo. Continúa recibiendo las sutiles agresiones pero las ve desde fuera y es capaz de dejarlas marchar sin que afecten su estado emocional.

Con tantos años en la empresa, Carolina conoce prácticamente a todo el mundo, así que en poco tiempo es capaz de recoger una información inesperada que cambia completamente la perspectiva sobre su jefa, y dibuja un escenario extremadamente dramático y aclarador.

“Gemma, la jefa de Carolina, dos años atrás perdió a su única hija cuando un coche la atropelló mientras volvía a casa del colegio. Gemma, madre soltera fuerte y luchadora, había perdido a la hija que había criado ella sola. La mujer que conducía el coche era colombiana. Y se llamaba Carolina. (Carolina es el tercer nombre más usado en Colombia, según datos del INE Instituto Nacional de Estadística).

Casualidades? Mala suerte? Sincronías?”

La matriz básica de nuestros comportamientos

El primer principio afirma que solamente puedes entregar lo que tienes.

Gemma tiene sufrimiento. Entrega sufrimiento.

El segundo principio afirma que cuando actúas de verdugo es porque te sientes víctima de alguna injusticia y nadie te va a salvar.

Gemma ha perdido a su hija. No hay nada que se la pueda devolver. El dolor es tan inmenso que para no sentirlo entra en un estado constante de rabia y tensión que actúa cómo una anestesia. Algunas coincidencias reactivan un dolor que no ha sido totalmente escuchado.

El tercer principio afirma que el único modo para que no te sientas víctima es activar y desarrollar una infinita paciencia contigo mism@.

Para lograr la paz tienes que trascender el dolor. Pasar a través de él. Pasar al otro lado. Con infinita paciencia hacia ti mism@, por todos los fallos que cometerás a lo largo del camino.

No he tenido que sugerir nada a Carolina.

Al día siguiente, en la oficina, le ha pedido a Gemma que hablaran en su despacho.

Aquel día me envió un whatsapp :

Muchas lágrimas, mucho amor. Todo bien. A veces las cosas son mucho más fáciles de lo que parecen. Gracias.”

*La historia que acabas de leer es ficticia y no está basada en ningún personaje o hecho real

Alberto Simoncini – Integración Emocional

Síguenos en @HumanasSO y Facebook. Participa en nuestro grupo de networking en LinkedIn

¿Te gustó el artículo?

Suscríbete para recibirlos directamente en tu mail

¡ME SUSCRIBO!