Según un estudio realizado por la empresa de trabajo temporal Unique, tres de cada diez jefes creen que sus trabajadores no se sienten motivados en su entorno laboral, frente a algo más de la mitad que consideran que sí lo están.

En relación  a investigaciones paralelas estos datos no se desvían mucho de la realidad.

Los estudios más recientes sitúan la proporción de empleados comprometidos con su trabajo alrededor del 30%. En el otro extremo, lo que es aún más preocupante, se ubica cerca de un 20% de los trabajadores que no solo se siente implicado en su trabajo, sino que lo detesta. Las cifras son alarmantes y resultan francamente costosas para cualquier empresa.

Ahora bien la pregunta surge espontánea ¿Cuál es la causa de esta desmotivación?

Kristi Hedges, colaboradora de Forbes, ofrece una lista de las “variables” que actualmente representan, al parecer de los expertos entrevistados, las principales causas de desmotivación en las empresas:

-el micromanagement, es decir, el abordaje de los problemas que afectan a todo un equipo por parte y por personas, lo cual impide hacer una gestión global del problema. Aunque las intenciones son buenas, esto mina la moral de los distintos implicados, provocando apatía para solucionar las complicaciones.

– la falta de progreso. Aunque tradicionalmente se ha pensado que la gente trabaja por su salario, son muchos los que necesitan sentir que su trabajo es importante para sentirse recompensados. Si las tareas que el equipo desempeña no participan del avance de la empresa, desaparecerá toda la pasión que pudieran sentir por ello.

– la inseguridad laboral. En momentos como el actual, los empleados trabajan para empresas que la mayoría de las veces son inestables o pueden llegar a serlo. Por eso necesitan sentir cierta seguridad en su puesto de trabajo para dedicar sus preocupaciones exclusivamente a su tarea, y no a si tienen que empezar a buscar otro trabajo.

– la falta de confianza en la dirección. Es imprescindible que las personas que conforman una compañía estén convencidas de la capacidad de dirigirla de sus líderes. No es necesario amarlos, o compartir absolutamente todas sus decisiones, pero si estar convencidos de su preparación para el puesto.

– la falta de (o mala) comunicación. Hay personas a las que les encanta dedicar su jornada laboral al “radiopasillo”, una de las cosas más dañinas para la empresa. Y ante la falta de información, los rumores crecen y estas personas se expanden. Por eso es fundamental compartir toda la información posible para evitarlo.

– entorno laboral “desagradables”. Puede que la empresa no pase per su mejor momento, o que puntualmente se den algunos de los puntos anteriores, pero pueden superarse si existe un buen ambiente de trabajo y una bonita relación con los compañeros de trabajo. Si entre otras cosas, esto falla, la motivación es muy difícil de construir.

– el aburrimiento. Finalmente, no importa de dónde seamos, en qué sector trabajemos, ni en qué momento de nuestra carrera nos encontremos. Todos queremos sentirnos inspirados por nuestro trabajo y hacer algo que consideramos divertido o como mínimo entretenido.

Claro está que en presencia de estos problemas la empresa y el emprendedor tienen que reaccionar para el bien de sus trabajadores y para el futuro de la empresa misma y, como decían los griegos antiguos “no hay mejor remedio que el opuesto del mal”, es decir, combatir la desmotivación con la motivación.

Algunas pautas útiles que se podrían seguir para lograr este objetivo son:

– Construir una marca fundacional: Se refiere a destacar la buena reputación de la empresa como empleadora. Lo lograrás manteniendo una
coherencia entre la imagen externa y la interna, fomentando valores en común y un consistente sentido de permanencia.

– Crear un clima laboral estimulante: Desarrolla un ambiente de trabajo en el que las personas puedan entablar relaciones sociales y, al mismo tiempo, lograr sus objetivos personales.

– Desarrollar la carrera del personal: Es importante que tu empleados tengan claro las posibilidades de desarrollo profesional, garantizándoles
que podrán alcanzar nuevas responsabilidades.

– Compensar al empleado: Es importante que se reconozcas sus logros, ya sea en términos de remuneración salarial o verbalmente, expresando frases como: “en la empresa estamos orgullosos de que trabajes con nosotros”.

– Lograr retos: Permite que tus empleados obtengan logros personales y que se sientan parte de los conseguidos por la empresa.

– Optimizar la comunicación: Toma en cuenta ideas, opiniones  sugerencias de tu empleados, de esta manera se sentirán integrados. Ademas, crea una linea de comunicación eficaz y ágil para poder prevenir conflictos y malentendidos

– Facilitar el aprendizaje: La capacitación constante en diversas áreas es sumamente importante para que tu equipo sienta que evoluciona y crece profesionalmente; además, la capacitación aumenta su competitividad.

– Crear una cultura de confianza: Implica intervenir en las relaciones conflictivas y fomentar un ambiente donde prime la confianza mutua
dentro de la empresa.

– Fomentar la sociabilidad: Establece como prioritario el trabajo en equipo e impulsa la convivencia entre los integrantes. Esto ayuda a crear lazos de efectividad, seguridad, lealtad y confianza hacia la empresa.

-Equilibrio entre vida laboral y familiar: Los especialistas recomiendan otorgar al equipo una mayor flexibilidad en los horarios; un ejemplo de ello es el llamado home office, que permite trabajar desde casa.

La teoria ahora la tenemos.

A ponerla en practica y luego… ya nos contareis.

Síguenos en @HumanasSO y participa en nuestro grupo de networking en LinkedIn

Haz click aquí y suscribete a nuestro blog