Aún recuerdo cuando terminé la Universidad y comencé a buscar trabajo, tenía ilusión, ganas de aprender, de dar lo mejor de mí. Como yo, supongo que muchos  jóvenes y no tan jóvenes que tras buscar y buscar consiguen ese trabajo aparentemente ideal para ellos.  Pero tras pasar el período de ceguera inicial en el que todo lo idealizas, empiezas a ver la cruda realidad. Un trabajo que no era tan ideal, un equipo desmotivado, un jefe que no escucha o un jefe que escucha tanto que no toma decisiones, compañeros desmotivados sumidos en una continua y desgastante queja, reuniones eternas sin conclusión y un sinfín de motivos por los que poco a poco uno va perdiendo esa primera ilusión y preguntándose qué sentido tiene lo que está haciendo.

Y ahí está la gran pregunta que uno debería hacerse y que muchas personas temen hacerse: ¿Qué es lo que me apasiona?

El caso es que la respuesta a esta pregunta no es tan obvia para la gran mayoría y requiere de un gran trabajo personal de autoconocimiento. Si nos hubieran ayudado en el colegio a saber contestar esta pregunta y a conocernos mejor a nosotros mismos, quizás ahora no habría tanta gente desmotivada en sus trabajos, cansados, depresivos, jefes estresados y cabizbajos, y todos ellos dejando pasar los días y asentados en un conformismo que dinamita la creatividad, la innovación el emprendimiento y en definitiva la pasión que toda empresa y persona necesita para prosperar y sentirse VIVA.  Quizás la educación ya esté cambiando, y nuestros hijos y las empresas del futuro vivan otra “realidad”, pero ahora para los que ya no vamos al colegio, la responsabilidad de tomar consciencia y buscar lo qué nos apasiona y da sentido a nuestras vidas recae sobre cada uno de nosotros.  Las empresas también tienen la responsabilidad de convertirse en EMPRESAS CONSCIENTES, cuidando la salud de sus trabajadores, tanto física como mental, ofreciendo formación, no sólo en herramientas de desempeño del puesto de trabajo, sino en desarrollo personal, para ayudar a cada trabajador en su propia motivación.

Culpamos de nuestra desmotivación a los demás (al jefe, al equipo, los compañeros, el salario…) pero esto es sólo una parte. Nuestra desmotivación más profunda puede venir porque el trabajo que desempeñamos no nos apasiona, no nos hace vibrar y jamás lo haríamos si nos sobrara el dinero. No podemos motivar a alguien que no quiere ser motivado, al igual que no podemos cambiar a nadie sea persona o empresa si no quiere ser cambiada. La responsabilidad del cambio y de la motivación recae sobre uno mismo. Pero con nuestra desmotivación podemos estar apagando la ilusión de otros, ¿quién somos nosotros para hacer eso?

Las consecuencias de no asumir esta responsabilidad son elevadas, tanto para la empresa, como a nivel personal.

A nivel de empresa: La productividad baja, disminuye la creatividad y la iniciativa de las trabajadores, aparecen conflictos, y un entorno negativo poco apropiado para desarrollar nuevas ideas o proyectos, por lo que se asumen costes elevados.

A nivel personal: Cansancio físico y mental, disminución de la concentración y eficiencia, tensión, estrés, síndrome de burnout, apatía, depresión…

“Tirar de un carro sin ruedas cuesta mucho. Y tirar de un carro sin ruedas que encima no va contigo más aún”.

¿Cómo saber lo que nos apasiona?

Lo que nos apasiona está directamente relacionado con quienes somos, es decir:

  • Con nuestros dones/talentos
  • nuestros valores y
  • nuestro propósito de vida o misión.

Cuanto mejor nos conozcamos a nosotros mismo y más claros tengamos estos tres puntos, mejores serán nuestras decisiones y más felices nos harán sus consecuencias.

Requisitos imprescindibles para el autoconocimiento:

  • La voluntad firme y el compromiso de QUERER sentirse mejor.
  • Realizar ejercicios de auto observación desde una posición humilde.
  • Mente abierta. Partir de la base que no nos conocemos y tenemos mucho que aprender de nosotros mismos.
  • Cuestionarse cada creencia.
  • Estar dispuesto a hacerse preguntas y a enfrentarse a los miedos.
  • Pedir ayuda. Un buen acompañamiento de un profesional del desarrollo personal te puede ahorrar mucho tiempo.

Necesitamos DESPERTAR NUESTRAS CONSCIENCIAS, A NIVEL INDIVIDUAL, DE EDUCACIÓN  Y DE EMPRESA.

Ana Madrazo. Coach Certificada (CPCC) Personal y Ejecutivo

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