Como ya sabrás, existe una relación directa entre la percepción del riesgo y la ocurrencia de un accidente. Estoy seguro de que el post de hoy te resultará muy interesante ya que voy a tratar de darte mi enfoque sobre la percepción del riesgo. Empezaré recordando un refrán que refleja perfectamente muchas de las situaciones que vivimos en nuestro día a día “Muchas veces lo Urgente no deja tiempo a lo Importante”.

Últimamente este refrán me ha venido continuamente a la cabeza, sobre todo con el tema del terrorismo y el yihadismo. Parece que es urgente evitar más masacres como las ocurridas y que el peligro nos amenaza a todos por igual, seamos de Malí, Indonesia, Siria, Bélgica o España. No es fácil solventar el problema. Siempre hay alguien que habla de utilizar el método urgente: mano dura, cierre de fronteras, expulsiones masivas, etc. Y frente a ellos sobresalen las voces que dicen que esta guerra se ganará con los medios de inteligencia, es decir, servicios secretos y espionaje. Será la forma de prever y cortar a tiempo las intenciones de grupos radicales que pretendan hacer el mal de forma indiscriminada.

“Muchas veces lo Urgente no deja tiempo a lo Importante”.

Si, ya sé que estarás pensando, ¿qué tiene que ver todo esto con la percepción del riesgo y la prevención? Pues bien, al hilo de esta situación tan actual me ha dado por reflexionar la Seguridad Laboral a la luz de estos parámetros.

Los técnicos y especialistas en prevención somos como los servicios secretos, tenemos que actuar antes de que ocurra un accidente o una situación peligrosa y evitar que tenga lugar. Los “de seguridad” somos como “el FBI” de las empresas.

No es la única característica que nos hace parecer a los del “FBI”, piensa sino en una característica tan propia de nuestro trabajo como es el silencio. El trabajo del prevencionista es silencioso. Mientras las cosas van bien no se nota que está cumpliendo correctamente con su labor. Se nota cuando ocurre un accidente, que es cuando desde otros estamentos se comienzan a revisar procedimientos y costes. Mientras no sucede nada la labor es de revisar, supervisar y organizar las tareas de cada equipo. Pensar en las actividades que se van a realizar, los materiales que se van a usar y la secuenciación de cada una de sus partes para poder atajar las situaciones inseguras y evitarlas o contrarrestarlas. La forma idónea de hacer todo esto es en coordinación con los responsables de producción de cada departamento, para prever tiempos y medios para cada actividad.

Ceguera por falta de atención

El problema es que esto no siempre es fácil por la razón que he indicado al principio. Muchas veces los objetivos que tenemos cerca no nos dejan ver la realidad que nos rodea. Es la experiencia del “Gorila Invisible” de Simons y Chabris que han demostrado el gran poder que las expectativas tienen en el ser humano y su percepción de la realidad.

En muchas ocasiones solo percibimos aquello para lo que estamos predispuestos. Por eso, la formación del Técnico de Prevención en percibir e intuir riesgos es esencial. Los seres humanos muchas veces solo nos damos cuenta de algo cuando ocurre. Y es lógico. Nuestra inteligencia se basa en el reconocimiento de patrones y modelos. Así que, hasta que una situación no se hace patente, no la tomamos en cuenta. Los riesgos existen. Son inherentes al desarrollo de la vida. Hasta en la actividad más normal de la vida diaria hay un riesgo: al subir o bajar escaleras, al cocinar, etc.

Percepción del riesgo para mejorar la prevención

En el trabajo también existen, pero muchas veces los obviamos, no los percibimos. O bien porque los trivializamos: “qué me va a pasar a mí si trabajo con un ordenador…”, o bien los consideramos inevitables: “alguien tiene que subirse a la punta de un pináculo a colocar un pararrayos…”

El Técnico bien entrenado sabe que no se ha de trivializar nada y que con los medios adecuados se pueden eliminar o reducir muchos de los riesgos existentes en la vida laboral. Y el trabajo en equipo también es importante. Tener cerca a una persona entrenada en percibir y distinguir los riesgos es una ventaja por los beneficios que aporta a la organización. Yo, en mi trabajo suelo decir que:

“Mi labor consiste en que todos los que hemos empezado la obra podamos celebrar su inauguración”.

Así que una de las funciones del Técnico de Prevención es hacer visibles a los equipos directivos y mandos intermedios de los riesgos inherentes a cada operación y también proponer medidas correctoras. Pero esto no es lo único. También hay que formar y educar a los trabajadores responsables de la ejecución de las tareas para que las ejecuten con seguridad. Aunque creamos que muchas veces son solo los directivos son los únicos que no perciben los riesgos porque su atención suele estar enfocada a la productividad y la economía, también los trabajadores tienen su ceguera de atención. En muchos casos porque “siempre se ha hecho así” o porque “yo llevo treinta años trabajando y nunca me ha pasado nada” o porque “yo controlo…” Es tan ardua la tarea de convencer a los directivos en que inviertan en seguridad como cambiar los hábitos de quien se ha acostumbrado a hacer las cosas de una determinada manera o no percibe que quien realmente está en riesgo es él.

Por ello, el Técnico de Prevención ha de tener mucha mano izquierda. Ha de percibir las situaciones, imaginarse los procedimientos y hacer suposiciones para prever los riesgos y después comunicarlos a los demás miembros del equipo. En definitiva, ha de ser el primero en percibir los riesgos y después hacerlos percibir por los demás.

La prevención de verdad empieza por cada una de las personas que forma cada organización. Debemos ver la prevención como algo que afecta de manera positiva a nuestra propia salud. Nunca olvides que cuando el riesgo se convierte en un aspecto cotidiano de la actividad laboral, la percepción que se tiene del mismo no se ajusta a la realidad.

Vidal Garrido. Responsable de Valores en Humanas Salud Organizacional

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