Muchas veces pienso que no somos conscientes del ritmo frenético y el estrés que llevamos en nuestro día a día. Cada vez la rueda del hámster va más rápido, nos agotamos de tanto correr como locos. Lo más curioso es que, después de todo ese desgaste, no avanzamos, seguimos en el mismo sitio, en la misma rueda. Pero nosotros, ese hámster que no para, se hace viejo.

¡Sí, señores! El tiempo pasa, este sí que no se detiene. Mientras que la rueda del hámster podemos pararla cuando queramos, a no ser que seamos un poco masoquistas. Bueno, algunos no creerán que lo son, más bien podemos agruparlos en esque-zofrénicos. Siempre encontrarán una excusa para no bajar o parar la rueda, aunque sepan que no les hace bien estar ahí, porque la queja y el victimismo también es un trabajo a tiempo completo.

Da igual las veces que desde este blog hablemos de lo perjudicial que es para nuestro organismo el estrés. También para las empresas. Ya que sabemos que 1 de cada 4 bajas es por estrés, y la tendencia está en aumento. Ahora se nos da por ser un poco sarcásticos, a ver si así nos es más fácil asimilarlo.

Acciones que implican estrés

Ponga un poco más de estrés en su vida. Es muy sencillo, basta con:

  • Deje de ser asertivo, asuma cuantas tareas le den, diga a todo que sí, a quedar con todos sus amigos, a asumir más trabajo del que puede realizar, a asistir a todos los compromisos familiares para no disgustar a nadie… Adquiera el complejo de la elastic girl y busque llegar a todo como sea, cueste lo que cueste, aunque sea su propia salud, ¡incluso su vida!
  • Olvídese de dedicarse tiempo para usted mismo. ¿Qué es eso? Y ya de conciliar ni hablamos. La cuestión es estar ocupado, parecer una persona ocupada es coolSiga así. Rellene su agenda de forma que cuando llegue a la cama caiga desplomado y no pueda pensar en nada, simplemente en que usted es importante porque su agenda está llena.
  • Gánese enemigos. Si usted es un adicto al trabajo (workalcoholic), todo el mundo que interactúa con usted tendrá que serlo también. Evidentemente, por respeto hacia usted, no iba a ser menos. Nótese más ironía aún.
  • Convénzase de que con unas vacaciones al año en el fin del mundo todo se arregla. Ahí podrá ser realmente usted y disfrutar de la vida, que para eso están las vacaciones. Claro que si llega a ese día con fuerza para coger el avión que lo lleve a la Cochinchina… porque hasta que llegue ese día toca hacer 12 horas diarias como mínimo.
  • Conduzca rápido e increpe a todo el que se cruce en su camino. Es la mejor forma de liberar tensión. Cuantas más sandeces diga, más fuerza tendrá para cuando entre en la oficina, así va practicando para lo que se va a encontrar el resto del día.
  • No pare a comer. ¡Qué estupidez! ¡Perder el tiempo comiendo! Si con un café ya tiro hasta la cena, ¿no? Llevar una mala alimentación es otro de los indicadores de lo ocupado e importante que es en su trabajo.
  • Olvídese de caminar y hacer ejercicio. Si con el patinete ahorro tiempo, incluso puedo llevarlo hasta la puerta del gimnasio y dejarlo en la taquilla. La sensación de robarle tiempo al tiempo es el mejor subidón para ponerse en la cinta de correr y seguir hablando por teléfono con el resto del equipo, ser multitasking es de superhombres.

En fin. Podría seguir. Pero creo que ya todos ustedes van entendiendo la retórica de estos comentarios. Y seguro que sitúan a más de uno que encaja en este perfil. ¡Eh! Y el que esté libre de pecado que tire la primera piedra. Yo digo esto porque he sido toda una experta en practicar el estrés. Por eso también sé que se puede parar la rueda. ¿Quieres que te diga cómo hacerlo?

Consecuencias del estrés

Lo que más pena me da de todo esto es ver lo poco conscientes que somos de lo que dificulta nuestra vida el estrés. Porque lo más probable es que pensemos que lo gestionamos bien. Sin embargo, nos encontramos con:

  • Accidentes de tráfico y accidentes de trabajo.
  • Errores y fallos garrafales en nuestro trabajo por hacerlo deprisa y sin prestar atención. O por creer que podemos hacer varias cosas al mismo tiempo
  • Cansancio, irritabilidad, mal humor…y todo porque al final dormimos mal. Tanta preocupación nos consume por la noche. Si tu conciencia está tranquila dormirás de un tirón y te levantarás con energía.
  • Apatía, desgana, falta de ilusión… Y todo porque esa rueda es siempre la misma (y las vacaciones tardan en llegar).
  • Gente gris por todos los lados. Todo el mundo está quemado con su trabajo, así que el servicio es precario porque el trabajo es precario. Y así vamos sumando puntos para una sociedad tóxica, una sociedad en la que si no estás enfermo en breve vas a enfermar.

No quiero asustarles, pero sé que es lo que funciona. Según la RACE, en el 2018 aumentó el número de fallecidos en siniestros viales laborales por cansancio y estrés. ¡Nada más y nada menos que un 23,26% más con respecto al 2017! Y entre esos accidentes, 249 personas perdieron la vida.

Sí, 1 persona al día muere en accidente de tráfico en jornada laboral. ¿No les parece horrible? Y todo por salir tarde de trabajar, o ir cansado al trabajo porque se ha dormido mal, o porque te siguen llamando por teléfono cuando ya has salido de trabajar, etc.

A mí me parece muy triste perder la vida por ir a trabajar o por regresar del trabajo. Así que si no quieren entrar en esa estadística, ya saben, hay que prestar atención al cansancio y al estrés. Porque poner un poco más de estrés en su vida parece que nos cuesta menos que sacarlo. Si no saben cómo mejorar y gestionar el estrés en su empresa, contacta con Humanas.

Mónica Seara – CEO Humanas Salud Organizacional


¿Te ha parecido interesante este artículo?

Suscríbete para recibirlos directamente en tu mail

¡ME SUSCRIBO!