La sociedad cambia vertiginosamente. Vivimos en un entorno digital, ágil y rápido, de soluciones inmediatas, de constante integración de nuevas tecnologías.

Estás feliz por el trabajo que desempeñas, estás aprendiendo cosas nuevas y aportando tu experiencia. En la empresa se habla de una reestructuración. Muy bien, los cambios son buenos.

Sin sospecharlo siquiera te han llamado al despacho de RRHH y ya tienes la carta de despido encima de la mesa. Tu edad se aproxima a la jubilación y han decidido prescindir de tus servicios.

No es una situación de película. Es una situación real. Las empresas llevan abusando de jubilaciones anticipadas en procesos de reestructuración mucho tiempo. Y sigue sucediendo una y otra vez.

Pero, ¿cómo es posible? ¿Cómo se puede prescindir de un colectivo con tan amplia experiencia laboral en el mejor momento profesional a partir de los 55 años?

La sociedad ve impasible cómo personas de alta cualificación profesional son retirados de sus puestos de trabajo en pro de potenciar la productividad, la eficiencia. ¿Cómo es posible que no se analicen los gastos que conlleva? El reemplazo, la formación, la pérdida de cultura empresarial, la pérdida de talento… También valores que estas personas ya tienen incorporado en su ADN.

La sociedad en España envejece. En 2011 la medida de edad fue de 41 años. La tasa de dependencia pasará en breve al 53%. ¿Debemos retirar del mercado laboral a toda la población que supere los 55 años para dejar paso a las nuevas generaciones? Generaciones con mucha formación pero sin experiencia. Generaciones con expectativas muy distintas sobre los métodos de trabajo, en muchos casos con bajo compromiso, baja motivación y sin identificación con la cultura de la empresa.

Discriminación por edad

¿La sociedad se puede permitir atender a una población activa pero sin posibilidad de aportar sus conocimientos? ¿Y los problemas de salud que se agravan ante la situación de frustración causada por una parada profesional obligada? Todos somos responsables de la herida que en la sociedad está creando esta discriminación por edad.

En el artículo 17 del Estatuto de los Trabajadores se indica que «se entenderán nulos y sin efecto los preceptos reglamentarios, las cláusulas de los convenios colectivos, los pactos individuales y las decisiones unilaterales del empresario que contengan discriminaciones directas o indirectas desfavorables por razón de edad…”. Digamos que la ley protege la diversidad por edad, pero… ¿se cumple?

Sí se apuesta por el talento joven, con muchas ganas de aprender, de poner en práctica lo que sabe, con gran cultura global, con mucho que aportar. No obstante, los más jóvenes siguen estando limitados en su crecimiento profesional ante la falta de experiencia. Además, se les está dando el mensaje de “cuando me salgas muy caro te reemplazaré”. Porque es el ejemplo que se les está mostrando. Y las nuevas generaciones son coherentes, muy coherentes con lo que quieren, con lo que hacen, con lo que viven.

El valor de la diversidad de edad

En este planteamiento complejo ya hay muchas empresas que han iniciado un camino distinto. Un camino que potencia la diversidad por edad, que pone en comunicación a los perfiles seniors con los perfiles juniors. ¡Hay tanto que aprender! Por una parte, la experiencia, el conocimiento, el amor por el trabajo bien hecho, por el prestigio. Por otra, la ilusión, las nuevas tecnologías, los nuevos modos de entender el mundo.

Estas empresas ponen estas dos realidades en común y logran unos proyectos conjuntos. Mitad profesional, mitad personal, incluyendo aficiones. El resultado en términos económicos es exponencialmente alto. Los perfiles altos se sienten aún más útiles, más comprometidos. Mientras que los perfiles recién llegados se sienten escuchados y apoyados. También se sienten únicos, comprometidos.

Y llegamos a la clave que garantiza la sostenibilidad de las empresas: el compromiso del empleado. ¿Te has parado a pensar qué fácil puede ser cuando se tienen en cuenta  las personas que más han aportado en la empresa? Cuando cuentas con todo su potencial a tu servicio. Cuando puedes aprovechar las diferencias para potencia la identidad corporativa. Es fácil pasar de limitaciones a oportunidades, ¿no?

Programas para la integración generacional

Programas de Trainees, Programas de Mentoring, Programas de actualización de conocimientos para Seniors, Programas de creación de conocimiento transversal… Este tipo de programas puede transformar no solo la empresa, sino tener un impacto muy positivo en la sociedad. Se trata de rentabilizar el conocimiento invertido y haciéndolo crecer. Para lograrlo solo necesitas una herramienta, apertura de mente y confianza en tus colaboradores. Y, eso sí, mucha ilusión por el futuro.

En Humanas Salud Organizacional creemos en la diversidad. Creemos en que la edad es un plus para la organización. Por ello acompañamos a empresas en la creación de sus Programas Específicos para la Integración Generacional. Somos conscientes de las graves pérdidas que, sin saberlo en muchos casos, sufren las empresas con una visión cortoplacista en esta materia. Por ello actuamos, nos hacemos responsables y nos ponemos al servicio de aquellas empresas que quieren tomar una acción diferente. Sabemos que cada una de las personas que las conforman son importantes, los que acaban de llegar y los que ya están, desde el sentido de empresa. Desde el sentido de ser uno mismo que forma parte de un todo.

¿Gestionas y ganas o jubilas y pierdes?

¿Hablamos?

Begoña Sánchez Aguadero – Experta en la integración de la Salud Organizacional en los Procesos de Gestión de las Empresas


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