Estrés y trabajo es un binomio muy habitual, quizás demasiado. Según la OCDE un 20% de las personas en activo sufre o sufrirá algún tipo de enfermedad mental relacionada con el trabajo y entre un 30% y un 40% de los casos de enfermedades y bajas laborales en los países que forman parte de la OCDE está relacionada con problemas mentales. La OCDE estima que los casos de enfermedades mentales en sus  países miembros suponen un coste cercano al 3,5% del PIB en Europa.

Vivimos en una sociedad que se mueve a un ritmo vertiginoso, donde a cada paso las presiones sociales y económicas son mayores y apenas hay tiempo para el descanso físico o mental. Todo esto termina pasando factura y sólo hay que ver el aumento de casos de enfermedades mentales relacionadas con el trabajo para darse cuenta.

En este marco, es positivo establecer unos hábitos de inteligencia emocional para poner freno a la ansiedad y al estrés que se pueden generar en el trabajo, para mantener la calma emocional en la oficina te proponemos una serie de consejos, y de este modo conseguir que el estrés no limite tu vida laboral:

  1. Disfruta de veinte minutos diarios que sean sólo para ti. Respira, no tienes que hacer nada ni pensar en nada, es tu tiempo, la meditación puede ayudarte.
  2. En ocasiones, el estrés está producido porque la persona se esfuerza por modificar una realidad que no está al alcance de su voluntad. Diferencia entre aquello que depende de ti y aquello que no está en tus manos cambiar. Sin embargo, siempre existe un aspecto sobre el que puedes influir de un modo positivo: tu actitud.
  3. Realizar ejercicio físico es positivo ante el estrés, segregarás endorfinas, que te ayudará a ver todo de otro modo.
  4. Identifica cuáles suelen ser los puntos habituales de conflicto en tu rutina cotidiana. Identificar los focos que pueden ser causa de estrés es el primer paso para poder elaborar un plan de acción concreto para sobrellevar de un modo óptimo este tipo de situaciones.
  5. Practica el sentido del humor tan necesario en el día a día. Ríe y sácale hierro a las cosas.
  6. La formación constante no solo permite actualizar las competencias profesionales sino que también es un antítodo de motivación profesional que reduce los niveles de estrés.
  7. Busca una solución ante los conflictos. Evita preocuparte por el curso de los acontecimientos antes de tiempo: practica la inteligencia emocional de ocuparte en lugar de preocuparte.
  8. Durante tu tiempo de ocio, cultiva tus aficiones personales ya que es muy importante encontrar el equilibrio en la balanza emocional entre el plano del deber y la obligación con el disfrute y el relax.
  9. Si el estrés se convierte en un factor limitante habitual en la rutina cotidiana es muy importante consultar dicho malestar con un especialista para poder atender cuando antes, los síntomas de malestar.

Recuerda que nada es tan importante como tú mismo y tu propio bienestar. Tú eres más importante que cualquier éxito profesional. ¡Cuídate! Tu salud es vital.

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