Te has parado a pensar qué sucedería si tu equipo, esas personas en quienes confías, quienes desarrollan sus labores diarias conforme a un plan establecido, que cumplen metas, a quienes haces un seguimiento continuo en pro de conseguir esos objetivos que la organización te ha definido, se va?.

Imagina por un momento llegar a tu puesto de trabajo y tener que abordar todas, todas esas actividades que habías delegado. Lo más probable es que tu nivel de cortisol se dispare y la ansiedad se apodere de ti y te sientas superado por la situación.

Tu mente protege a tu cuerpo, esto no va a suceder, estas seguro, las bajas se planifican, las ausencias se cubren entre las personas de tu equipo, en realidad, nunca pasa nada, en un punto del futuro inmediato todo vuelve a la normalidad, nadie es insustituible, nadie es más importante que nadie. No hay que exagerar ni tomar tan en serio todas esas señales que emiten los componentes de tu equipo, no pasará nada si sigues tomando esa actitud pasiva y pacificadora.

Te hago responsable, esta situación puede suceder, absentismo, bajas, rotación o simplemente, han llegado al límite en transmitirte su incomodidad y se van persiguiendo su sueño, su Ikigai, quieren emplear su tiempo en algo que realmente sientan en su interior, algo que realmente sea gratificante y esté en sintonía con su vida. El talento busca expresarse, y cuando no se lo permites, acaba marchando.

Pues bien, que pasaría en ese momento con tus objetivos? con los objetivos de tu área? con los objetivos de la organización? Quien se evidenciará como un líder negligente?

Tu responsabilidad como jefe de equipo debería haberte alertado sobre malestares, incomodidades, incompatibilidades que tu equipo seguro ha manifestado previamente a esta situación. Sin embargo, no te has dado cuenta, luchar contracorriente es imposible, te dices, es mejor mirar para otro lado, no responder a estas llamadas de atención en espera de que “ya sólo se irá resolviendo“.

Pues tengo malas noticias, no se resuelve, se acumula, y lo más probable es que cuando te des cuenta ya sea demasiado tarde y esas personas en quienes confías ya te han abandonado en alma hace tiempo y ahora en cuerpo. Cuando no valoras lo que tienes acabas perdiéndolo.

Deberías sentir este miedo, este temor auténtico a esta situación, y para qué te pongo en esta tesitura? apelando de nuevo a tu responsabilidad para mostrarte que estas amenazas (o riesgos) son probables y abrirte el camino para que evites que estos miedos lleguen a materializarse en pérdidas.

Para retener el talento debes reaccionar, debes tomas medidas (correctivas o de mejora) que eviten esta situación, no podemos escondernos detrás de la burocracia de las áreas de recursos humanos, de no poder crear diferencias entre unos y otros, de sentar precedentes, cada persona es distinta, cada circunstancia es distinta, tienes la responsabilidad de atender a cada una de estas personas de forma personalizada, son tu equipo!, con empatía y con firmeza al mismo tiempo, establecer una relación de confianza y de confiabilidad, hacerlos cómplices en la búsqueda de soluciones, sus sueños deben ser compatibles con su desarrollo profesional, esta es la clave.

No te permitas el lujo de perderles, gánatelos, dales apoyo, dales respuestas a sus demandas, lucha por los intereses del equipo en su conjunto y si para ello debes posicionarte ante el resto de la organización, no temas en hacerlo, la organización se rendirá a tu compromiso, a tu humanidad. Retener el talento también es tu responsabilidad, no lo dejemos en un slogan de la empresa, te concierne a ti como responsable, hacer brillar a tu equipo.

Bien es cierto que si esta visión es global en la organización, si disponemos de relaciones sanas en y entre los equipos, si basamos estas relaciones en la confianza, en el bienestar de todos los integrantes de la organización, no estarías sólo, estas situaciones se detectarían y trabajando en equipo se buscarían las soluciones óptimas para todos los integrantes.

Este es nuestro objetivo ACOMPAÑARTE en la DEFINICIÓN DE LA ESTRATEGIA  que permita a tu ORGANIZACIÓN CRECER de forma SATISFACTORIA tanto económica como humanamente, de forma SOSTENIBLE SIN RIESGOS, potenciando el TALENTO y permitiendo que este se consolide dentro de tu organización.

 

Begoña Sánchez Aguadero. Experto en la integración de la Salud Organizacional en los Procesos de Gestión de las Empresas.

 

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