Ser multitarea no funciona, ¿qué piensas de esto? Igual esta afirmación tan categórica te choca. Con lo acostumbrados que estamos al multitasking parece que decir lo contrario es una aberración. En este artículo me encargaré de date suficientes argumentos para que recuperemos el hábito de primero una cosa y después otra.

Sé que algunos estaréis pensando en la capacidad de las mujeres de hacer mil cosas al mismo tiempo. Yo soy mujer y no consigo hacerlo. Me refiero a hacer varias cosas al mismo tiempo bien, poniendo toda mi atención en ello y siendo efectiva con el trabajo que desarrollo.

Esto no es cuestión de género ni de edad. Es probable que muchos millennials, al haber crecido rodeados de la tecnología, piensen que se les da mejor la multitarea. Hasta hay cierta aceptación por parte de otras generaciones a que esto pueda ser así, pero la ciencia dice lo contrario.

Los expertos sobre el cerebro dicen que la multitarea no existe. Más bien lo que hace nuestro cerebro es una especie de malabarismo mental, pasamos de una cosa a otra. La transición entre tareas no se produce ni con rapidez ni con fluidez, sobre todo si intervienen tareas complejas.

Supongo que hasta aquí muchos seguiréis escépticos y empecinados en que sí sois multitasking de los buenos. Lo he vivido, mientras daba mi clase en una prestigiosa escuela de negocios. Escuchaba el tintineo de las teclas del ordenador, casi ningún alumno tenía la vista fijada en la presentación. Atendían al móvil y al teclado del ordenador. Quizás no soy una buena profesora. De hecho, es lo primero que me cuestiono cuando no capto la atención de mis alumnos. Pero en este caso ellos me contestaron que sí estaban atentos, porque podían hacer varias cosas al mismo tiempo.

Entonces paré la clase y les dije “voy a demostraros que no sois multitasking como creéis”. Les dije que ahora sí era obligatorio tener el móvil encima de la mesa, necesitaba que hiciesen uso del cronómetro, y les puse un ejercicio.

¿Eres multitarea?

Coge papel, boli y cronómetro. Este ejercicio consiste en escribir en una hoja “ser multitarea sí funciona”. Después, debajo de cada letra escribimos los números del 1 al 23. Debemos contabilizar el tiempo que nos lleva – por eso el cronómetro sea necesario-. Anotamos este tiempo.

Chica con tablet donde está escrito ser multitarea sí funciona

Ahora repetimos el ejercicio pero esta vez será diferente. Escribimos “ser multitarea no funciona” y realizaremos el ejercicio de la siguiente forma. Primero escribimos la “s” y debajo el 1. Después la “e” y debajo el 2. ¿Lo has entendido? En este segundo ejercicio mezclamos dos cosas, estamos en modo multitarea, mientras que en el primero escribíamos primero las letras y después los números. Una vez terminado el segundo ejercicio anotamos el tiempo y calculamos qué porcentaje a mayores nos ha llevado el segundo ejercicio. ¿Qué te ha salido?

En mi experimento en la escuela de negocios la primera sorpresa que me llevé fue comprobar que muchos alumnos no sabían calcular este porcentaje. Una vez resuelto este reto, los resultados oscilaban entre el 20% y el 60% más de tiempo.

Quedaba demostrado que ser multitarea no funciona. Estamos hablando de una tarea que requiere segundos. ¡Haz las cuentas para lo que puede suponer en 8 horas de trabajo!

Interrupciones: menos productividad y más estrés

La American Psychological Association nos dice que el cambio de una tarea a otra puede suponer hasta un 40% del tiempo productivo de una persona. Cuando un trabajador es interrumpido, necesita alrededor de 23 minutos para volver a la tarea original. Así que no es necesario decirte qué sucede cada vez que entra un mensaje o whatsapp y miramos el móvil en el trabajo.

Las interrupciones no solo reducen oportunidades de concentrarse y reflexionar profundamente, sino que también retrasan la finalización del trabajo y potencian los sentimientos de presión y estrés. Estos nos conducen inevitablemente a sentir todavía más estrés y presión, porque somos conscientes de que no avanzamos.

No nos falta tiempo, nos sobran distracciones. Aunque no queramos reconocerlo tenemos demasiada adicción a mirar constantemente el teléfono y las pantallas de datos, queremos saber si nos contestan, si tenemos un like, si aumentan nuestros seguidores… Después, para excusarnos de que no somos nada efectivos en nuestro trabajo debido a la multitarea, somos capaces de alegar que sufrimos TDHA.

Debemos preguntarnos si este trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDHA) es real o si sencillamente obedece a los efectos dopaminérgicos de las tecnologías y las actividades en línea que nos están distrayendo. Somos adictos a la distracción del multicanal, y nos enorgullecemos de que la multitarea es lo nuestro.

Multitarea y errores

Pero el problema de pasar de una a otra tarea no tiene únicamente que ver con la productividad. En un estudio de la Universidad de Stanford, aquellos alumnos que se autoproclamaban habituales a la multitarea cometieron más errores y recordaron menos cosas que aquellos que pensaban que no simultaneaban tareas con frecuencia.

Desde luego, cada uno es libre de hacer lo que quiera. Con este post intento recuperar un poco de sensatez a la hora de trabajar (aunque también es válido para la vida privada) y mostrar que ser multitarea no funciona.

Si te queda alguna duda… seguro que no te imaginas a un controlador aéreo respondiendo mensajes, correos o dando likes en sus horas de trabajo. No me lo imagino diciendo que sea multitarea. Más bien reconoce la importancia de lo que hace, la vida de muchas personas está en sus manos y por eso está solo a una cosa: su trabajo.

Mónica Seara – CEO Humanas Salud Organizacional


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