Sumidos en la rutina, los días pasan veloces, agitados y cargados de quehaceres. Ponemos nuestro piloto automático y nos dejamos arrastrar por la inercia de nuestras obligaciones. No queda tiempo para frenar y observar con perspectiva o simplemente detenerse a reflexionar. Pero el tiempo pasa y todo llega, y comienzan las deseadas vacaciones, esas 3 o 4 semanitas, para los más afortunados, que nos permiten desconectar y recuperar el aire que necesitamos para vivir. Porque una cosa es sobrevivir y otra es VIVIR.

Sobrevivir es cubrir las necesidades básicas dejando perdido al espíritu, VIVIR es cubrir las necesidades del espíritu, sin descuidar las necesidades básicas.

Cuando vamos a comenzar las vacaciones se nos iluminan los ojos y una enorme sonrisa llena nuestra cara,  ¡A pocas personas he visto tristes y resignadas porque se iban de vacaciones! Son esos momentos en los que nos disponemos a disfrutar de nuestras familias, amigos, hobbies, a mimarnos….

Se trata de un período en el que todos mejoramos en salud; La presión arterial baja, disminuye los niveles de estrés, mejora el estado anímico, la calidad del sueño es mejor y las personas son por lo general más felices.

¿Qué sucede cuando tenemos que volver a trabajar?

Según un estudio realizado por Adecco, el 30% de los trabajadores sufren el síndrome postvacacional, es decir aumenta el estrés, el estado anímico baja llegando incluso a la depresión y si no se atiende puede desencadenar en ansiedad.

Es curioso como lo que se gana en salud en vacaciones se pierde tan rápido al volver a trabajar. Algunos estudios apuntan que en 2 semanas se pierden completamente los efectos beneficiosos de las vacaciones.

¿Por qué aparece el síndrome postvacacional?

Hace tiempo escribí un post relacionado con la pasión por el trabajo. En mi opinión, es la falta de pasión por lo que se hace el motivo principal por el que el 30% de las personas se deprimen al regresar a sus trabajos.

Las personas que sienten pasión por su trabajo y no lo ven como una obligación sino como una oportunidad para desarrollarse y evolucionar no sufren el síndrome postvacacional.

Todos los momentos de cambio que se producen en la vida, ya sean los más simples como alterar las rutinas de las vacaciones a la vida laboral, o los mas complejos como perder un trabajo, cambiar de empresa, un nuevo puesto de mayor responsabilidad, traen consigo momentos de estrés, inseguridad y ansiedad. Ello los convierte en grandes oportunidades de aprendizaje, momentos idóneos para la autoobservación y la reflexión que deberíamos aprovechar.

Veamos cuáles son los beneficios ocultos del síndrome postvacacional:

1. Mensajes de gran valor.

Si eres de ese 30% de personas que se deprimen y se estresan al regresar a su rutina laboral, piensa que tu cuerpo te está avisando que quizás debas cambiar algo en tu vida para ser más feliz. No necesariamente de trabajo, puede ser de actitud, de enfoque o pensamientos. Pregúntate qué vas a echar de menos que has tenido en vacaciones y ya no tendrás trabajando, porque ahí estarán encerrados tus valores; la familia, la libertad, los hobbies, quererte más dedicándote espacios. Todo esto son mensajes muy valiosos que una vez de vuelta a la rutina se olvidarán. ç

2. Cambio de creencias.

Existe la creencia en muchas personas, diría que la gran mayoría, que asocian el trabajo con una obligación, y por tanto con sacrificio, resignación, lucha y un sinfín de calificativos deprimentes. ¿Cómo sería pensar que tu trabajo es el espacio y el momento donde desarrollar tus pasiones? ¿el lugar donde puedes crecer como persona? ¿Qué harías diferente si así fuera?

3. Medidor de la felicidad entre los empleados.

Las empresas podrían utilizar el síndrome postvacacional como medidor de lo felices y apasionados que están sus empleados con su trabajo. ¿Vienen con energía positiva los trabajadores?¿El clima es proactivo o notas resistencias? Si tu empresa se viene abajo anímicamente después de vacaciones, aumenta el absentismo a las pocas semanas de regresar, aumentan los conflictos con determinadas personas. Aprovéchalo!!

Es momento de observar qué sucede en momentos de estrés y cuál es el índice de motivación entre los empleados.

4. Mejorar el clima laboral.

Una persona estresada habla más deprisa, grita más, se enfada con mayor facilidad, respira más acelerado, toma decisiones más lentas y menos eficaces y pierde creatividad. Es fundamental disponer de herramientas sencillas y fáciles de aplicar en el puesto de trabajo para gestionar momentos de estrés y ansiedad.

Recuerda que cuando a una persona le apasiona su trabajo no se deprime por comenzar de nuevo a dedicar tiempo a aquello que tanto le aporta.

Desde Humanas Salud Organizacional impartimos talleres para proporcionar estas herramientas y para aprender a conectar con las pasiones personales dentro de la empresa mejorando la motivación y el clima laboral.

Ana Madrazo. Transhumanist Consultant en Humanas Salud Organizacional

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