Como traveller compulsivo que soy (sí, tengo la suerte de viajar y haber viajado mucho por trabajo), no he podido resistir a la tentación de escribir una pequeña reflexión sobre la misteriosa y complicada relación entre viajes de trabajo, productividad y salud organizacional.

Quizás a primera vista viajar por trabajo podría parecer algo maravilloso y un privilegio solo al alcance de unas cuantas personas. Esta afirmación no es del todo incorrecta, sin embargo, esta faceta de la vida laboral tiene una cara oculta que afecta tanto el trabajador “viajero” como la empresa que invierte en viajes de negocios.

Imagínate como puede afectar el traslado de un trabajador de un lugar al otro de la ciudad diariamente, el tiempo que necesita, los imprevistos y contratiempos, y todo el estrés que este “movimiento” produce. ¿Imaginado? Pues eso mismo, pero en a una mayor escala es exactamente lo que sucede durante un viaje de trabajo.  Los factores que generan estrés en este tipo de viajes son mayores y, por lo tanto, también lo es su peso en la productividad del trabajador y termina afectando a la rentabilidad de las organizaciones.

Estrés, el coste oculto de viajar por trabajo

Uno de los principales grupos especializados en viajes corporativos, el Carlson Wagonlit Travel, CWT, ha llevado a cabo un estudio sobre como los viajes empresariales afectan el trabajador y producen una importante pérdida de productividad.

Según los resultados del estudio que ha tenido en cuenta no solo el rendimiento de las empresas, antes y después de viajes de negocios, sino también la opinión de 6000 trabajadores “viajeros” de empresas internacionales, los factores que principalmente afectarían el status quo son: pérdida de tiempo; imprevistos y cualquier tipo de variable externa que obligue el trabajador a cambiar sus hábitos diarios.

La investigación de CWT también ha subrayado que existen trabajadores que resultan más propensos a ser afectados negativamente de los viajes de negocio, es decir, las mujeres en general y los trabajadores con más de 42 años de edad. Así mismo, el estrés aumenta y la productividad disminuye mayormente cuando en el país de destino se habla otro idioma y cuando el recorrido es más largo.

Cuando trasladamos todas estas afirmaciones a la realidad del ecosistema organizacional, observamos la catástrofe que puede suponer viajar para las empresas y las personas que la componen. Estos trabajadores serán más propensos a bajar su rendimiento en el trabajo y, en algunos casos incluso llegan a causar baja por enfermedad.

Las empresas se verán obligadas no solo al gasto natural que conlleva de por si un viaje de negocios, sino y sobre todo a cubrir las bajas por enfermedad de los trabajadores y la proporcional bajada de productividad y eficiencia.

¿Se puede evitar el estrés asociado a los viajes?

Indudablemente.  In primis, las empresas podrían disminuir la cantidad de viajes de negocio implementando las nuevas tecnologías de call conference. Esto les permitiría disminuir gastos, directos e indirectos, de la empresa, evitar bajadas de productividad y salvaguardar/ fomentar la salud organizacional. Al mismo tiempo, organizar más detalladamente los viajes, dejar un margen más amplio de tiempo y maniobra a los trabajadores “viajeros”, aumentaría un poco los gastos directos de la empresa, pero, esta inversión de traduciría en una mayor productividad y un mayor bienestar de la empresa misma y de los trabajadores. Cuando marcamos ritmos menos cerrados a las personas, estas sufrirían menos estrés y, por consecuencia, se reduciría considerablemente el número de bajas por enfermedad.

Estas, solo son dos simples soluciones con las cuales podemos enfrentar y dar solución a este problema. Sin embargo, las posibilidades de gestionar este factor nocivo para las empresas y sus trabajadores son muchas y pueden ser combinadas de diferentes formas.

La parte positiva de viajar

A pesar de todo lo que hemos afirmado hasta ahora, no siempre tenemos que observar los viajes de empresa como una desventaja por la empresa. Cuando cambiamos la perspectiva y los enfocamos de forma positiva, consiguen generar un efecto completamente diferente y aumentar la cohesión de los equipos y la productividad de los trabajadores.

En este marco especifico no hablamos simplemente de los viajes de incentivo que, como bien sabemos, representan un buen estimulo por cada trabajador, sino y, sobre todo, de los viajes y de las actividades grupales enfocados a mejorar el ambiente de trabajo y promover el trabajo en equipo.

Este tipo de viajes tienen una serie de efectos muy positivos para la organización. Además de los ya mencionados con anterioridad, otros factores positivos producidos por esta categoría de viajes de trabajo es el fortalecimiento de la moral empresarial; el aumento de la motivación de los empleados; la creciente interconexión entre los trabajadores y, el fomento y la mejora de la comunicación en los diferentes niveles de la empresa.

Viajar… ¡Que estrés! O, quizás, no. La verdad es que, desarrollado y enfocado de forma determinada, el business travel representa una excelente oportunidad tanto para la empresa como los trabajadores para desarrollar de forma diferente la salud organizacional y el bienestar de los trabajadores. Como siempre, todo dependerá de las prioridades de las empresas y, en que grado estas se centran en el bienestar de las personas que la componen.

Marco Cola. Especialista en Comunicación. Periodista freelance

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