El atraso del estrés

Hoy me gustaría hablaros de escenas cotidianas que me voy encontrando más veces de las que me gustaría, me refiero a la manida respuesta de “es que tengo mucho trabajo” o “voy muy estresad@”.

Sí, reconozco que yo también la he empleado, pero automáticamente cuando pronuncio estas palabras me pregunto, ¿realmente quiero que esta sea mi vida?, Tener esta sensación de falta de tiempo, o que vas corriendo a todos los lados no ayuda a vivir o disfrutar de la vida como se merece.

Lo he vivido, y lo reconozco en cuanto lo veo, me refiero al estrés, esta sensación de descontrol que nos invade, de no ser quién de gestionar tu propio tiempo, tu vida, donde en un momento dado ves cómo todo se desborda porque llevas aguantando demasiado.

Cuando llegas aquí tu humor cambia, y no para bien, y las cosas pequeñas comienzan a manifestarse como grandes problemas, ese es el punto de no retorno, donde con un poco de suerte el cuerpo nos parará, claro está que otra cosa es “escuchar a tu cuerpo”, porque con tanto ritmo vertiginoso que llevamos, ni tiempo le dedicamos a entender lo que éste nos grita por todos los lados.

Si habéis sufrido de insomnio, trastornos digestivos, dolor de cabeza, migrañas, dolores y tensión muscular, falta de apetito sexual, problemas en la piel, irritabilidad, desordenes en la regla, problemas para quedarte embarazada, cansancio mental…podría seguir con la lista, pero creo que ya sabéis de qué os hablo, todos son síntomas que tienen su origen en el estrés, o mejor dicho, que el estrés puede agravar mucho, y digo esto porque los médicos no van a permitirme que diga que el estrés es el origen o precursor de los daños en la salud, y en parte tienen razón, no es el origen, sino la manifestación de que no sabemos gestionar “algo” en nuestra vida.

Cuando nos duele la barriga primero miramos la alimentación, las intolerancias alimenticias, los desórdenes que podamos llevar en las comidas…pero nos cuesta mucho reconocer que las preocupaciones, los disgustos, el estrés, puedan hacer que no digiera nada de lo que coma, y no entiendo qué me sienta mal. Lo que sucede es que igual no se trata de la comida, lo que nos está sentando mal es una situación que no sabemos digerir, y la digestión de la comida es lo que nos alerta de que algo en mi vida no logro digerirlo.

Ya sé que algunos estaréis pensando que soy un tanto “filosófica” por decir algo blando, y no pasa nada, cada uno de nosotros tendrá que experimentar por si mismo estas situaciones, yo sólo pretendo que al menos reflexionemos un poco sobre el tema.

Y es que a final de cuentas el estrés es un atraso. Hasta ahora nos había permitido sobrevivir, porque a fin de cuentas el estrés es lo que me hace activarme ante una amenaza, ya sabéis, cuando el mamut me persigue y corro para salvar mi vida.

El problema es que ahora vivimos en continua amenaza, sí, algunas son inventadas, sólo suceden en nuestra cabeza, la cuestión es que al cerebro le cuesta distinguir entre lo que es real y lo que nos hemos inventado. Pero al final en lugar de vivir estamos en modo sobrevivir, y esto es una involución en el ser humano.

Además, me resulta muy curioso como es posible que en esta sociedad, donde hemos llegado a un estado del BIENESTAR, o eso es lo que nos cuentan, cómo es posible que tantas personas tengan miedo a perder ese bienestar cuando realmente si estás estresado ni se disfruta.

Decidme, ¿de qué me vale a día de hoy a mí el estrés? ¿Me ayuda a salir airoso de las “amenazas” o simplemente magnifica las situaciones que no son tan amenazantes como yo pensaba? Os dejo que lo reflexionéis.

Sí, ya lo sé, es que no tengo tiempo para ponerme ahora con estas filosofadas, ya lo pensaré cuando esté un poco más cansado, o cuando esté en la cama del hospital porque un coche me ha atropellado, o porque me ha dado un infarto, o un derrame cerebral, o un ataque de ansiedad…(principales causas de accidentes y muertes en España).

Y bueno, igual soy un poco ingenua, porque el primer aviso no suele impactar a nadie, no deja de ser un AVISO, es como una primera convocatoria, sabemos que va a haber una segunda, y como vamos tan “ocupados” ya esperamos a que sea la de verdad. Lo que sucede es que estos avisos son sobre nuestra salud, nuestra vida, y ¿qué es más importante que tu vida?

Gestionemos de forma adecuada el estrés, porque en sí es necesario, pero lo hemos llevado a un extremo que se está convirtiendo en un gran atraso, el atraso del estrés nos lleva a no avanzar, a bloquearnos, a enfermar. ¿quiero realmente vivir así?

Te invito a que reflexiones, y si necesitas ayuda aquí estamos, nadie ha dicho que tengas que hacer este camino tú solo.

Mónica Seara. CEO Humanas Salud Organizacional

 

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