Este domingo 15 de Julio Mónica Seara nos hace reflexionar sobre esas preguntas que no encuentran respuesta en El Correo Gallego. Preguntas sin Respuesta.

A continuación encontrarás con la introducción de la columna y al final de la misma aparecerá una foto de la publicación original:

Reconozco que soy una persona curiosa, pero no sólo eso, además me hago muchas preguntas, y no en todas hayo respuesta, así que cuando esto sucede me planteo varias opciones. Puede que la pregunta esté mal formulada, y en lugar de ¿por qué? sea mejor emplear un ¿para qué?, esto ya me obliga a pensar de otro modo, pero si aún así no me quedo tranquila con las conclusiones, entonces pienso que igual aún no estoy preparada para entender las respuestas.

Esas respuestas muchas veces están en nosotros, pero creo que nos asusta comprobar que la intuición pueda guiar nuestra vida, y por eso seguimos racionalizándolo todo, hablar de corazonada o intuición para resolver un problema parece poco “profesional”, a lo sumo podemos dar por válido que esa persona tiene experiencia, y entonces nos fiamos, pero la misma situación en manos de una persona más joven seguramente nos causara muchas más preguntas que tranquilidad.

Evidentemente todos nos podemos equivocar cuando tenemos que dar respuesta a una situación difícil, lo que sucede es que el factor tiempo nos apresuramos por sacarlo de la ecuación, así los problemas hay que resolverlos de un minuto para otro, cuando puede ocurrir que sea necesario un tiempo para resolverlo adecuadamente. Sino pensad en un conflicto, por muchas ganas que tenga de resolver el problema primero es mejor rebajar la tensión, darse un tiempo para reflexionar, calmarse y después volver a plantear el problema, pero abordarlo cuando todos estamos “mal” sólo conduce a agravarlo. Y me imagino que aquí todos tenemos experiencia, y seguro que malas experiencias, y por eso la palabra conflicto nos asusta, la rechazamos o la rehuimos.

Y aquí es donde quería llegar, sé que esta introducción puede despistar a muchos, pero quería hablar de esas preguntas sin respuesta, pero de lo necesario que es hacerse esas preguntas para avanzar, para crecer, y donde el primer conflicto surge con uno mismo, por no escucharse ni atender a lo que su intuición o corazón le dice. Ya en el templo de Apolo aparecía la frase “conócete a ti mismo”, y diálogo Socrático nos ayuda alumbrar nuestras propias ideas y conclusiones, a encontrar la verdad en uno mismo, pero para ello debemos hacernos preguntas y no temer a las respuestas.

Aunque os cite a Sócrates, y comparta más su escuela que la de los sofistas, realmente mi modelo cuando me hago preguntas es mi abuela. Para empezar porque ella albergaba sabiduría, yo sólo os traslado un conocimiento adquirido con mi formación cuando os cito a Sócrates, y porque si os digo que “a Remedios” era una filósofa nadie se lo cree, y puede que hasta se banalice esta lectura. Ahora bien, ella siempre me decía: ¡para saber, andar ou leer! y no es que ella fuese muy viajera, pero desde luego respetaba los tiempos, y estaba conectada con su ser, con su esencia, con la tierra.

Ahora está de moda meditar, pero yo recuerdo aquellas tardes sentadas al sol, sin hablar, contemplando el paisaje, mirando pasar a los vecinos, y me decía, ¿dónde se puede estar mejor que aquí? En aquel momento yo no sabía ni que existía la meditación, y pensaba en la de millones de lugares que me gustaría visitar, cuando el regalo era aquel momento, ¿dónde vas a estar mejor que dónde estás ahora? Era una pregunta retórica, era una pregunta que no entendía, y era una pregunta me obligaba a hacerme un millón de preguntas más, y es que me costaba comprender cómo ella era feliz simplemente sentada en una piedra al sol, en el mismo lugar donde había nacido, con el mismo vestido que le hizo mi madre cuando entró en la familia, sin más compañía que ella misma.

Creo que cuando llegas a ese estado es porque te hayas en paz, porque sabes quién eres, porque no necesitas más de lo que tienes, porque valoras la vida y la belleza que hay en ella, y porque las preguntas dejan de pesar tanto, no persigues alocadamente una respuesta, ya sabes que la vida te dará todas las respuestas, sólo hay que saber esperar, y qué mejor que hacerlo en tu hogar, sentada al sol y si tienes la fortuna de compartirlo con tus seres queridos mejor.

Así que ahora cuando cohabito con millones de preguntas, de estrés, de prisas…diría que, como el resto de los mortales, pienso en ella, en la sabiduría de saber parar, de aceptar, de permitir que el tiempo asiente las cosas, y me digo, si tuviese 90 años, ¿vería esta situación del mismo modo?, o ¿qué supone un momento difícil en toda una vida?, porque no sólo cambiando las preguntas mejoramos en comprensión, sino también cambiando nuestro prisma, y nada mejor para relativizar que mirarte con ojos de tu abuela, al final, “os contos das vellas” van a tener más sentido del que le habíamos dado, no debemos desdeñar la sabiduría popular, y que con el tiempo todas las preguntas adquieren un nuevo sentido.

 

Mónica Seara “a neta da Remedios”. CEO Humanas Salud Organizacional