En las empresas queda mucho por hacer para mejorar la conciliación pero, si se lo proponen, es posible. Como dice el refrán: querer es poder.

Conciliar sigue siendo una utopía para muchas personas, y más para las mujeres que para los hombres. Esa conciliación la mayoría de las veces pasa por una renuncia: a la carrera profesional, a su tiempo personal o a su vida familiar.

Conciliación y trabajo doméstico

En esta sociedad, conjugar todas las facetas de la vida sigue siendo una labor difícil y las que llevan todas las de perder son las mujeres. En gran medida porque siguen siendo las responsables de la familia. Y ya no digo de los hijos, que es lo primero en lo que pensamos, sino de las personas dependientes y, cómo no, de las personas mayores.

Socialmente el sistema empresarial en el que nos movemos está ideado y liderado por hombres y para hombres. Las mujeres accedemos a él muy recientemente. No significa que no hayamos trabajado a lo largo de la historia de la humanidad, simplemente no estaba remunerado o asegurado (cotización a la Seguridad Social). ¡Y eso que dicen que el oficio más antiguo del mundo lo ejercía una mujer!Y aún a día de hoy sigue sin estar legalizado. Para que vean las incongruencias a las que se enfrentan las mujeres con su trabajo…

Aquí expongo mis ideas, que evidentemente no tienen por qué compartirlas, pero creo que los grandes problemas a la hora de conciliar son la falta de empatía y conciencia social. Considero que si la labor que ejercen las mujeres cuidando de sus familias, de su casa, de sus mayores estuviese remunerada y cotizaran a la Seguridad Social todo esto sería distinto.

La gestión de una casa no es un trabajo de segunda categoría como muchos creen. Es más, cualquier empresario se quedaría asombrado de la gestión que hacen muchas amas de casa con los escasos recursos que tienen. Nadie sabe mejor de economía y de economizar que una ama de casa. Y no solo eso, también son expertas en gestión de conflictos y negociación.

Conciliar es cuestión de empatía

Pero lo que nos falta es empatía. ¿Quién se pone en la piel de estas mujeres? ¿No creen que estarían mejor si tuviesen un sueldo por su labor? Que, por cierto, no son 8 horas, sino 24 horas en muchos casos. Claro, ¿y de dónde saldría ese sueldo? Pues, desde luego, una parte del estado, porque la labor social que hacen ellas ayuda a mejorar nuestra sociedad.

¿Y cómo convivimos con esto en las empresas? Recientemente se ha aprobado un real decreto de ley de igualdad que ayudará a mejorar en muchos aspectos, sobre todo a la hora de no discriminar a la hora de contratar a mujeres o pagarles menos por su trabajo. Pero todavía queda mucho por andar.

Se van dando pequeños pasos pero, como les decía, falta mucha empatía. Ponerse en la piel de una mujer no es sencillo ni para las propias mujeres. No todas quieren escalar profesionalmente. Algunas querrán ser madres y otras no. También dependerá de su situación familiar y personal, si viven solas o cuidan de sus mayores…pero ¿esto nos interesa?

En la empresa solo preguntamos el estado civil y si tienen hijos para ajustar el IRPF. El resto, por prudencia, por no entrar en la intimidad de la persona o por miedo a demandas dejamos de preguntarlo. Y es muy importante para poder adoptar medidas que ayuden a conciliar y que sean útiles para todo el mundo.

Medidas básicas de conciliación en la empresa

Es cierto que hay unas medidas básicas de conciliación que ayudan a todo el mundo, independientemente del sexo y de la condición familiar:

  • Racionalización horaria
  • Flexibilidad laboral
  • Teletrabajo

Lo gracioso es que aún falta mucho para que se consoliden algunas de ellas en las empresas. Más que nada porque a nivel estado todavía no lo tienen claro. Los contratos de teletrabajo son un anexo a nuestro contrato y la LPRL intimida mucho a la hora de hacerlos.

¡Y qué decir de la racionalización de los horarios! Los comercios cierran a las 22h o abren los domingos, los partidos de fútbol se eternizan hasta medianoche… ¿Cómo se concilia así? No hay tiempo para descansar y nadie está pensando cómo afecta esto a nuestra salud y a la de nuestras familias.

La empatía también es aceptar que, si una persona no quiere conciliar porque su adicción al trabajo es elevada, no tiene por qué obligar a los demás a no hacerlo. Se trata de ser respetuosos con el tiempo del otro. Y más ahora que un correo electrónico o llamada puede ser a cualquier hora. Da igual que sea horario de trabajo o no. La conciliación comienza por el respeto del otro.

Ejemplos de pequeñas empresas que concilian

Hay muchas pequeñas medidas que se pueden llevar a cabo en las empresas para mejorar la conciliación. La creatividad nos ayudará a sortear todos los pequeños o grandes problemas que podamos encontrar y tenemos grandes ejemplos de empresas pequeñas que han hecho una apuesta muy fuerte por la conciliación.

Les dejo los ejemplos de Laboratorios Quintón, donde tienen libres todas las tardes del año entre otras medidas de conciliación, y de KH Lloreda, quienes han incorporado una guardería a sus instalaciones.

A pesar de nuestra cultura empresarial anclada en el patriarcado, con una escasa participación de la mujer en consejos de administración, el cambio es posible. Pero como decía antes, necesitamos empatía para mejorar en la conciliación.

Desde Humanas podemos ayudarles a crear planes de igualdad y conciliación. No duden en contactarnos y en apostar por la mejora de la conciliación para llevar a su empresa a otro nivel de éxito.

Mónica Seara – CEO Humanas Salud Organizacional


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