Hoy en día se habla mucho de la importancia de tener un buen líder que nos guíe y nos enseñe a la hora de llevar a cabo nuestras tareas en el lugar de trabajo.  Sin embargo a menudo la palabra líder se utiliza como sinónimo de jefe, cuando en realidad estos términos son muy heterogéneos visto el abanico de diferentes características que las dos figuras tienen.

La palabra jefe (con un claro origen militar) no tiene la misma connotación que la de líder (en la que el sentido va más por el lado de la aceptación de los seguidores a quién los dirige). Es importante evidenciar por lo menos las 7 grandes diferencias entre estas dos figuras, con el fin de poder reflexionar y  tener las herramientas necesarias para detectar una u otra figura en nuestro entorno laboral.

El jefe hace del trabajo una carga, el líder un privilegio. Para el jefe el trabajo es una faena ingrata o un quehacer desagradable, el líder, por el contrario, sabe darle su verdadera dimensión, como un elemento que desarrolla a las personas, las hace crecer, les ayuda a mejorar, les motiva a servir a los demás para que ellos mismos den un buen ejemplo. El líder sabe transmitir que un trabajo bien hecho deja una profunda satisfacción en quien lo realiza, además de mejorarlo como persona, no sólo en las habilidades propias del trabajo realizado sino, también, en las virtudes de quien lo hace bien como son el orden, la laboriosidad, la concentración etc.

El jefe sabe cómo se hacen las cosas, el líder enseña cómo deben hacerse. El conocimiento lo tiene el jefe, es de él y a veces lo comparte. El líder, en cambio, está preocupado en que dicho conocimiento lo tengan sus seguidores y no enseña sólo como “transmisor”, logra que los trabajadores se interesen y ellos mismos aprendan y sientan que el logro es suyo, pues se esforzaron en aprender, inspirados y guiados por su líder.

El jefe maneja a la gente, el líder la prepara. Para el jefe las personas son piezas que se pueden mover para que sea el jefe quien destaque, en ese sentido las manipula, se sirve de ellas para sus propios intereses. El líder es diferente, busca el bien de las personas, por eso no las manipula, ni las maneja sino que las prepara para que lo hagan ellas mismas.

El jefe dice vaya, el líder vayamos. Cuando el jefe dice vaya se evidencia que el proyecto, el plan o el recorrido es ajeno a él, en cambio cuando el líder dice vayamos queda claro que se trata de un recorrido o proyecto suyo, en este sentido, el líder forma parte del equipo, hace que éste tenga éxito por sí mismo y el éxito es, entonces, de todos, consecuencia de que el líder dijo vayamos.

El jefe llega a tiempo, el líder llega antes. El jefe cumple simplemente con la puntualidad, el líder al llegar adelantado está manifestando un hábito de los que señala Stephen Covey en su libro Los 7 hábitos de la gente eficaz, es proactivo, se adelanta a los acontecimientos haciendo que sucedan.

El líder hace de la gente ordinaria gente extraordinaria. La compromete con una misión que permita la trascendencia y la realización. Le da significado a la vida de sus seguidores, un por qué vivir, es decir, es un arquitecto humano.

Para un jefe, ser líder es ansiar poder y reconocimiento; para un líder, dirigir es una oportunidad de contribuir al bienestar de todos. El buen líder no se considera mejor que su grupo, lo es en tanto sus habilidades de gobernar son mejores, pero hay otras habilidades que reconoce las tienen mejor desarrolladas los de su equipo, él sólo lo gobierna sin complejos.

Dicho esto, hay que tener en cuenta que actualmente existen diferentes tipos de liderazgo, pero si nos centramos en el liderazgo empresarial, expresión con la cual entendemos la habilidad o proceso por medio del cual el líder de la empresa es capaz de influir en los demás, desarrollando su máximo potencial para poder conseguir los objetivos y satisfacer las necesidades de la empresa, éste debe contar con las siguientes habilidades:

  • Buena capacidad de comunicación
  • Buena capacidad de motivación del equipo
  • Carisma
  • Entusiasmo
  • Capacidad de resolución
  • Organización y capacidad para gestionar los recursos
  • Visión de futuro
  • Capacidad de negociación
  • Creatividad
  • Disciplina
  • Escucha activa
  • Honestidad
  • Estrategia
  • Capacidad para tomar decisiones
  • Buena imagen

Dependiendo de la empresa darán más importancia a unos valores, capacidades o habilidades que a otros, pero es importante tenerlos todos presentes para su negocio.

Ahora que conoces las diferencias, ¿Te animas a ser un buen líder?

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