Conciliación, corresponsabilidad e igualdad. Estas tres palabras enlazadas en una frase pueden parecer un sofisma, pues se acercan más a la utopía que a la realidad. De todos modos, deberíamos buscar este equilibrio si no queremos desperdiciar el talento femenino.

Dos de cada tres trabajadores españoles tienen problemas para conciliar y, evidentemente, la peor parte se la llevan las mujeres. No existe una distribución igualitaria de las responsabilidades familiares entre hombres y mujeres. Estas dedican 2 horas más al día que sus compañeros a estas tareas.

Corregiríamos esta desigualdad si aplicásemos la corresponsabilidad en el reparto de tareas domésticas y cuidado de personas dependientes. Para ello, la educación es la clave. Educación para los más jóvenes y reeducación para los veteranos. Pero no solo eso.

Horarios de trabajo y conciliación

El modelo de trabajo de España también genera desigualdad. Las largas jornadas de trabajo dificultan la conciliación. Somos el país de la OCDE que más horas trabaja y el menos productivo por hora, primamos la presencia a la productividad, y ahora reforzamos esta premisa con el control horario.

Para eliminar la brecha salarial y garantizar el derecho de trabajadores y trabajadoras a la conciliación y la corresponsabilidad, el gobierno aprobó el pasado 1 de marzo el Real Decreto Ley de Igualdad de Oportunidades en el Empleo. Este exige la redacción e inscripción en el registro de los planes de igualdad a empresas de más de cincuenta trabajadores.

En principio, parece que vamos por el buen camino, o que las intenciones son buenas para frenar la desigualdad. Al aumentar la duración mínima de la baja de paternidad y establecer los permisos parentales no transferibles no se penalizaría tanto la maternidad, tendría el mismo coste para la empresa contratar a un hombre que va a ser padre que a una mujer que va a ser madre. Lo que sucede es que aún no hemos solventado el problema para conciliar.

¿Medidas recaudatorias o igualdad real?

Aparejadas a estas leyes, tanto la del control horario como la de la igualdad, van sanciones para las empresas que no las cumplan. Para mí, las sanciones tienen un afán recaudatorio: no buscan erradicar un problema que existe, sino más bien compensar el balance de la Seguridad Social.

El estado no está preocupado por mejorar la calidad del empleo. No le preocupa que un trabajador no cobre las horas extra. Le preocupa que la empresa no cotice por esas horas extra.

No se puede dejar todo el peso de los derechos sociales sobre la empresa. Esto corresponde al estado. Así que, si de verdad quiere fomentar la igualdad, la corresponsabilidad y la conciliación, lo mejor sería poner las escuelas infantiles gratuitas de 0 a 3 años. También mejorar la ley de dependencia para facilitar la autonomía personal de quienes lo necesiten o reformar los modelos de contratación para adaptarse a los nuevos tiempos y empleos.

Conciliación: problema social

La conciliación no es un problema individual, es un problema social. A las empresas les interesa gestionarlo lo mejor posible, sobre todo para retener y atraer talento. Debemos gestionarlo bien ahora o tendremos un problema más grave en el futuro.

Y este problema está relacionado con las pensiones. Por un lado, ¿quién las pagará? La pirámide de población está invertida, no nacen niños suficientes para mantener el sistema como hasta ahora. Y este es un problema para el estado, por eso debería ser el más interesado en que existiese la igualdad real, para que las mujeres no tuviesen que elegir entre la maternidad o el trabajo.

Por otro lado, ¿qué calidad de vida les queda a las mujeres que deciden tener hijos? Pues el 22,6% de mujeres abandona el mercado de trabajo para atender el hogar, y esto ligado a que su sueldo es un 12,4% inferior al del hombre acaba influyendo en la pensión que cobren el día que se retiren.

Algunos estudios dicen que faltan 200 años para que exista igualdad real. A mí me gustaría que fuese antes, pero para ello debemos tomar consciencia de que existen estas desigualdades y no obviarlas ni menospreciarlas. Que tú no las hayas visto o percibido no significa que no existan, y el trabajo para lograr que esto termine es de todos.

Corresponsabilidad y tareas domésticas

Muchos hombres menosprecian las tareas domésticas y el cuidado de personas dependientes, generalmente por falta de empatía y porque nunca lo han hecho. A lo sumo, “ayudan en casa”. Pero no tienen la carga mental de lo que supone la gestión de una casa y una familia. Es por ello que se necesita fomentar la corresponsabilidad. Como dice el chiste, “mi mujer no quiere que friegue, saque la basura, ponga la lavadora…lo que quiere es que ¡salga de mí!”

Si externalizásemos los servicios del hogar y cuidados, y en lugar de hacerlos la mujer se tuviesen que pagar a otra persona, el coste bruto de estos trabajos sería superior a los 100.000 millones de euros (8,9% del PIB de 2017). Por tanto, no es vano el trabajo que realizan las mujeres en el hogar, simplemente que no se paga.

Ámbitos para trabajar la igualdad

Para atajar el problema que tenemos con la conciliación, corresponsabilidad e igualdad debemos trabajar en tres ámbitos al mismo tiempo:

  • Educación y formación a todos los niveles. Es la clave para sensibilizar en igualdad y corresponsabilidad.
  • Favoreciendo modelos de gestión adecuados, donde se planteen jornadas continuas, flexibilidad o teletrabajo para poder conciliar.
  • Político. Con propuestas legislativas y con presupuestos sensatos para apoyar la igualdad, la dependencia, guarderías gratuitas…

La conciliación, la corresponsabilidad y la igualdad nos incumben a todos.

Si quieres empezar por tu empresa, no dudes en contactarnos para establecer una estrategia de gestión de personas que trabaje por la igualdad y la conciliación.

Mónica Seara – CEO Humanas Salud Organizacional


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